Guía de la iglesia de Santiago, Ciudad
Real
Introducción
La
iglesia de Santiago forma parte del triángulo gótico
de Ciudad Real (junto con la catedral y la iglesia de San Pedro),
siendo de todas ellas la más antigua y construida no mucho
después de que Alfonso X el Sabio promocionara la población
mediante carta puebla en 1255, es decir entre los últimos
años del siglo XIII y los primeros del XIV.
Tradicionalmente, se viene diciendo que este
templo ocupa el solar de una antigua ermita de tiempos más
remotos, cuando el pequeño núcleo de población
se llamaba Pozuelo Seco de Don Gil. Sin embargo, otros autores
creen que la base del campanario de la iglesia corresponde a una
torre fortificada con función de defensa y atalaya en tiempos
de las guerras contra los almohades (Batallas de Alarcos y Las
Navas de Tolosa).

Con el crecimiento de la población,
la iglesia de Santiago quedó ubicada al nordeste del casco
antiguo, zona donde se encontraba la antigua Judería.

Entre los años 1985 y 1989 se llevó
a cabo una profunda restauración de la iglesia de Santiago
de Ciudad Real que además de servir para mejorar el aspecto
general del edificio, permitió el descubrimiento de elementos
muy importantes que se hallaban ocultos, como el techo mudéjar
de madera, que se encontraba tapado por una falsa bóveda
de cañón en el siglo XVIII. En la nave de la Epístola
también apareció una pintura mural que representa
pasajes del Ciclo de la Pasión de Cristo, de los siglos
XV y XVI.
Otro descubrimiento interesante en esta intervención
fue la de las pinturas de los arcos de las bóvedas de crucería
de los ábsides.
La iglesia de Santiago de Ciudad Real
fue declarada Bien de Interés Cultural en 1982.

Arquitectura
La iglesia de Santiago de Ciudad Real es un
templo de moderadas dimensiones, perteneciente a un estilo gótico
rural con influencias arcaizantes del románico. Tiene planta
de tres naves, más ancha la central, transepto apenas señalado
en planta y una cabecera formada por tres ábsides poligonales.
El central, el más grande, consta de siete lados, mientras
que los absidiolos laterales forman un hemipolígono de
cinco lados cada uno. Hay que advertir que, lamentablemente, los
muros de cierre de ambos ábsides laterales góticos
fueron abiertos mediante grandes vanos semicirculares en el siglo
XVI para añadir las capillas del Cristo de la Caridad y
de la Virgen de los Dolores.

El material constructivo de los muros es mampostería
de tipo calicanto con refuerzos de sillares en las esquinas y
en las partes monumentales como las puertas, los ventanales y
los canecillos.

Exterior
La cabecera medieval se encuentra muy agobiada
por dependencias anejas modernas pero todavía se puede
apreciar, desde el exterior, la conformación poligonal
del ábside principal con un gran ventanal apuntado en el
paño oriental, contrafuertes en los vértices y canecillos
de nacela soportando el alero.

La fachada meridional es la que mejor puede
ser contemplada gracias al espacio urbano -una plaza- que hay
delante de ella y que se libró de los citados aditamentos.
Aquí podemos reconocer el templo con sus tres naves porque
la central asoma ligeramente en altura sobre la lateral sur. Los
aleros también se sujetan con canecillos anacelados de
tradición románica aunque hay algunos con otros
motivos geométricos y florales. La lisura de los muros
de mampostería es casi total, sólo interrumpida
por la pequeña puerta y dos óculos en los extremos.

La citada puertecita sólo consta de
un arquivolta plana con el borde abocelado, trasdosada por una
chambrana con grandes puntas de diamante. Los apoyos son las dos
jambas. También hay una puerta en el costado norte que
sólo puede verse atravesando las construcciones adosadas
a esta fachada.

Interesante es su torre campanario elevada
a los pies del templo. De evidentes recuerdos románicos,
tiene dos cuerpos, siendo el superior el que tiene los huecos
para las campanas que son apuntados y ajimezados rodeados de otros
más pequeños.

Interior
La rotunda sobriedad exterior disminuye cuando
el visitante penetra en su interior. Ahora las formas son más
monumentales y a la vez más delicadas. La
compartimentación de los espacios y el aspecto general
recuerda a la muy próxima Ermita de Alarcos, por los delgados
arcos que separan las naves y el material del edificio. No obstante
hay algunas diferencias como a continuación describiremos.

Observamos que, como ya indicamos, el templo
de Santiago dispone de tres naves separadas por arcos formeros
apuntados y doblados que surgen de pilares de sección octogonal
encapitelados con plantas que podrían ser hojas de cardo.

Estas naves no se cubrieron con bóvedas
de piedra sino con una techumbre de madera descubierta, como ya
indicamos, a finales del siglo XX. Es un techo policromado mudéjar
de par y nudillo de tradición almohade que mide casi 24
metros de largo por algo más de 6 de ancho. Sabemos
que fue construido y montado a finales del siglo XIV o comienzos
del XV, gracias a que se encontró en él una moneda
correspondiente al reinado de Enrique III, que fue rey de la Corona
de Castilla entre 1390 y 1406.

Su decoración se basa en lacerías,
bandas rectas o angulosas que se cruzan creando forma geométricas
como octógonos, estrellas de ocho puntas, etc. También
hay decoración vegetal y heráldica, con escudos
pertenecientes a las órdenes de Santiago, Calatrava y a
la familia nobiliaria de los Núñez de Godoy.
En cuanto a la cabecera, los tres ábsides
poligonales muestran sus bonitas bóvedas de crucería
cuyos nervios caen sobre columnillas adosadas a los muros interiores.
El ábside central, toda vez que los
laterales fueron parcialmente destruidos, es el más bonito
de los tres gracias a que los paños del polígono
contaban con bellos y elegantes ventanales apuntados, ajimezados
y con un pequeño óculo lobulado. El central, perdió
esas tracerías posiblemente para permitir una mayor iluminación
del interior.

También es interesante que en este ábside
central se encuentran representados ocho dragones en sus arcos,
probablemente con función apotropaica, como sucede con
frecuencia en las iglesias góticas.
