Guía de la iglesia de la Santísima
Trinidad de Atienza, Guadalajara
Introducción
La
historia del cerro en que se asienta la villa de Atienza se retrotrae
hasta tiempos prerromanos gracias a su situación en alto
que facilitaba su defensa. Su altitud sobre el nivel del mar casi
alcanza los 1.200 metros.
De hecho, los árabes la convirtieron en una
plaza amurallada y protegida por una recia fortificación,
lo que no evitó que fuera tomada ocasional y efímeramente
por los ejércitos cristianos durante los siglos X y XI,
aunque luego volvieran a manos musulmanas.

La conquista definitiva debió acontecer en
la campaña que el rey de León y de Castilla Alfonso
VI realizó sobre Toledo y que traslado decenas de kilómetros
la frontera de sus reinos hacia el sur, a pesar de que después
fue vencido en varias batallas por los almorávides del
norte de África.

Alfonso VII "El Emperador" va a dotar a
Atienza de fuero en 1149, convirtiéndola en cabeza de una
comunidad de villa y tierra que dominó amplios territorios
y aldeas hasta el río Tajo. Otro importante monarca, esta
vez Alfonso VIII de Castilla, mandó construir la muralla
exterior.

Es por tanto, imaginable que desde aquellos años
se fueran construyendo iglesias para los repobladores que venían
del norte, y que iban constituyendo agrupaciones vecinales alrededor
de su templo, lo que conocemos como barrios o parroquias.

Por eso, se puede considerar a Atienza, la capital
del románico en la provincia de Guadalajara. De las más
de una decena de templos construidos durante aquellos siglos,
han llegado hasta nuestros días cinco con estructuras románicas
reconocibles. Nos referimos a las iglesias de San Gil, Santa María
del Rey, San Bartolomé, Santísima Trinidad y Santa
María del Val.

En la actualidad, la villa está administrativamente
dentro de la Comarca de la Serranía de Guadalajara y posee
algo más de 400 habitantes.
Iglesia de la Santísima Trinidad de Atienza
La iglesia de la Santísima Trinidad
de Atienza se sitúa al lado de la Costanilla que sube
hasta el castillo y el cementerio. Es,
tras la iglesia tardogótica de San Juan del Mercado, la
más importante y voluminosa de Atienza.

Su origen fue románico, probablemente
de finales del siglo XII, pero sufrió la reconstrucción
de la nave en 1537, probablemente como consecuencia de las destrucciones
de parte de la villa perpetradas en 1446, cuando Juan II y Álvaro
de Luna la sitiaron.
Esta nueva nave se reconstruirá en un
en estilo tardogótico muy postrero, elevando bóvedas
de crucería complejas con terceletes y arcos combados.
Exterior
El ábside es seguramente el que más
se ciñe a las elegantes y clásicas formas románicas
de toda la provincia de Guadalajara.

Tuvo en origen cuatro delgadas columnas -una
se ha perdido completamente- que tienen la particularidad de no
partir del suelo sino de unas ménsulas con cabezas de animales.

Estas columnas entregas dividen el semitambor
en cinco calles. En las tres centrales se abren sendos ventanales,
que, junto a los de Albendiego, son los más bellos de la
provincia.

Constan de dos arquivoltas y una chambrana
baquetonadas. La arquivolta interior es la que apoya sobre las
columnas, que tienen un bellísimo repertorio vegetal. Los
cimacios se impostan recorriendo todo el muro y están decorados
con bellos entrelazos perlados. Otra imposta de parecida decoración
se sitúa a la altura de los alféizares de las ventanas,
y es aquí desde donde nacen las columnas apoyadas en ménsulas
con mascarones de cabezas zoomóficas que están muy
desgastadas.

Desgraciadamente el alero fue sustituido, perdiéndose
los capiteles románicos de las columnas y los canecillos.
La influencia segoviana en esta iglesia es
indudable, sobre todo, en la proporción de los volúmenes
del ábside y en la conformación de sus ventanales.

El resto del edificio, como ya indicamos, es fruto
de reconstrucciones posteriores, incluyendo su torre campanario,
adosada a la esquina noroeste del templo. Como ingresos, la iglesia
de la Santísima Trinidad de Atienza tiene dos puertas.
Una en el imafronte de sencillo arco de medio punto. La otra,
más monumental, se halla en el muro sur cobijada por un
pórtico de arco escarzano. La puerta propiamente dicha
también tiene arco semicircular y es flanqueada por dos
columnas, todo ello de gusto clasicista.

Interior
En el interior, de única nave, destacan
la bóveda de crucería estrellada con profusión
de arcos terceletes y combados del siglo XVI. También cabe
mencionar el retablo mayor de la iglesia, de estilo barroco, donde
está la talla de la Santísima Trinidad y algunos
lienzos, así como tres capillas en los lados.
Del interior nos interesa especialmente el
grupo medieval tallado en madera de un Calvario (Cristo en la
cruz junto a las imágenes de la Virgen y San Juan Evangelista),
conocido popularmente como el "Cristo de los cuatro clavos"
que se asegura ser del siglo XIV, si bien toda la estampa de Jesús
parece algo más temprana a esa fecha.

Bajo el coro se guardan piezas esculpidas románicas
pertenecientes a un alero y que van decoradas con florones de
seis, siete y ocho pétalos.
A resaltar también, la pila bautismal
románica de tipo caliciforme con el pie estriado y la copa
decorada con arcos perlados de medio punto que llevan en las enjutas
cruces patadas inscritas en círculos. La cenefa superior
es de puntas de diamante.

Por último diremos que la iglesia de
la Santísima Trinidad de Atienza alberga el Museo de La
Caballada, Fiesta declarada de Interés Turístico
Nacional, y el Museo de Arte Sacro, con la magnífica talla
del Cristo del Perdón, de Luis Salvador Carmona, siglo
XVIII, uno de los más prestigiosos imagineros de la escuela
castellana.
