Guía de la iglesia de Torreandaluz, Soria
Introducción
Torreandaluz
es una pequeña población perteneciente al municipio
de Valderrodilla, ubicada la Comarca de Berlanga, en la provincia
de Soria. Torreandaluz dista una treintena de kilómetros
de El Burgo de Osma.
Históricamente, esta zona fue repoblada
hacia finales del siglo XI quedando después integrada en
la Comunidad de Villa y Tierra de Andaluz, tras la concesión
del fuero en 1089.
Su iglesia parroquial está dedicada
a Santo Domingo de Silos y en origen debió ser un buen
templo románico de finales del siglo XII. Lamentablemente,
ese edificio medieval ha sido muy alterado a lo largo de los siglos,
siendo sustituida la cabecera románica por otra gótica
durante la Baja Edad Media quedando de época románica
los muros de la nave, canecillos de nacela en el alero, el arco
triunfal con capiteles lisos y la espléndida portada que
concentrará toda nuestra atención en este artículo.

Arquitectura
La iglesia de Torreandaluz presenta
planta rectangular, con muros de mampostería tipo calicanto
enfoscada con una cabecera rectangular tardogótica del
siglo XV o XVI pues su bóveda es de crucería con
terceletes. Cuenta con una torre campanario de planta cuadrada
adosada a su fachada occidental. Consta de tres cuerpos, y fue
objeto de reconstrucción o modificación en época
posterior.
Un porche moderno cubre el costado meridional
mediante un tejado que se apoya sobre tres gruesas columnas.
La portada románica
Desde el punto de vista arquitectónico
y escultórico, lo más importante e interesante de
la iglesia de Santo Domingo de Silos de Torreandaluz es, obviamente,
la puerta románica -una de las más destacadas del
románico soriano- que hallamos en el muro meridional de
la nave.

Está abierta en un grueso arimez para
poder obtener una profunda bocina. Está compuesta por cuatro
arquivoltas de medio punto más chambrana de diversa anchura
y decoración: lisa, baquetón, escocias, doble zigzagueado
formando rombos y un muy ancho ajedrezado. Un rápido vistazo
a esta estructura nos hace pensar que en origen pudo disponer
de un tímpano o tan sólo existió proyecto
de hacerlo, como muestran las mochetas que sobresalen desde las
jambas interiores y que ahora no tienen su lógica función
de apoyo.

Este conjunto de arquivoltas descansa sobre
cuatro grandes columnas de anchos fustes y cimacios ajedrezados,
además de cuatro jambas con las aristas tan aboceladas
que simulan columnillas, aunque sin capiteles. El conjunto se
apoya sobre un banco corrido o podio.

Además de lo vistoso de la arquitectura
de esta puerta románica cuyo aspecto es monumental, hay
que fijarse en las representaciones escultóricas de los
cuatro citados capiteles.

Empezando por la izquierda, el capitel más
occidental muestra un total de cuatro hombres con túnicas,
representadas bajo la técnica de paños mojados,
que hacen sonar sus instrumentos musicales mientras sus cuerpos
parecen moverse danzando (en actitud de caminar o con las piernas
cruzadas). Los instrumentos empleados son una fídula oval
(o rabel), dos laúdes y un arpa (o arpa salterio).

No es descartable que estuviéramos ante
una representación del Rey David con su corte de músicos
en una de sus alabanzas musicales a Dios. Lo esculpido en el siguiente
capitel -como veremos -podría abundar en este aspecto.

Una curiosidad de este capitel es que en una
de las esquinas aparecen unos árboles que quizás
aludan al árbol de la vida.
En el siguiente capitel aparece un hombre montado
sobre un león. Normalmente se considera una iconografía
basada en el Antiguo Testamento donde Sansón mata al león
de Timnat.

Tampoco es descartable que pudiera ser David
en su juventud cuando era pastor. Por último, el combate
hombre - león, al margen de pasajes bíblicos, también
es una iconografía recurrente en el románico y tiene
que ver con la lucha contra el mal y la muerte.
La otra cara de este capitel muestra una arpía.

Pasando a los capiteles del costado derecho
u oriental, la primera cesta está ocupada por un relieve
fitomorfo con tres grandes y carnosas hojas junto a otras pequeñas
y secundarias.

El cuarto y ultimo capitel muestra a dos caballeros
en combate, probablemente cristiano y musulmán, puesto
que en aquellos años finales del XII o comienzos del XIII,
Castilla se mantenía en estado de guerra con la Al-Ándalus
de los almohades (Toma de Cuenca, batallas de Alarcos y Las Navas
de Tolosa, etc.).
El jinete de la derecha -musulmán por
llevar rodela- echa su cuerpo hacia atrás al sentirse vencido
(¿alanceado?) por el de la derecha -cristiano por usar
escudo gotiforme o almendrado- que se mantiene erguido.

Al margen del estudio iconográfico y
simbólico de los capiteles de la portada de la iglesia
de Torreandaluz, lo que resulta evidente es que el taller que
trabajó en ella lo hizo en un momento propio del tardorrománico,
cuando en Castilla se imponen las formas heredadas del Segundo
Taller del claustro burgalés de
Santo Domingo de Silos. Si bien lo más probable es que
la relación más directa fuera la catedral románica
casi desaparecida de El Burgo de Osma pues debió ser una
magnífica iglesia muy próxima en escultura al cenobio
burgalés.

En efecto, los cuatro capiteles de la puerta
de Torreandaluz conjugan las principales características
de la llamada escultura tardorrománica "silense":
altorrelieves, tendencia a un mayor naturalismo que en el románico
pleno, ropas con pliegues muy marcados y que dejan vislumbrar
la anatomía de los personajes (en el caso de los músicos
de Torreandaluz se marcan glúteos y muslos), presencia
casi sistemática de ciertos animales fantásticos
como el dragón y la arpía, etc.
En esta línea, queda por añadir
el parecido arquitectónico y sobre todo escultórico
de esta puerta de Torreandaluz con la de la iglesia segoviana
de San Miguel de Languilla. Ambas poblaciones están casi
equidistantes de la citada catedral de El Burgo de Osma.
Interior
en el interior del templo, se conservan cuatro
capiteles que probablemente formaron parte de ventanales románicos
desaparecidos. Estos capiteles presentan decoraciones vegetales,
figuras luchando con animales fantásticos y arpías.
Uno de ellos se utiliza actualmente como base para la pila de
agua bendita. Se concluye que todos los capiteles fueron realizados
por el mismo taller, responsable de la decoración escultórica
del edificio.