Guía de la iglesia de Valmala, Burgos
Introducción
Valmala
es una localidad burgalesa perteneciente a la comarca de Montes
de Oca, Partido judicial de Briviesca. Se encuentra a unos 14
kilómetros al sur de Belorado, en una zona de transición
hacia el área de Oca-Tirón. Su altitud sobre el
nivel del mar es de 997 metros. Cuenta actualmente con un censo
de 26 habitantes.
Se trata de una pequeña población
situada en un estrecho valle de montaña, en la vertiente
norte de la Sierra de la Demanda, dentro de un paisaje dominado
por cerros de fuertes pendientes cubiertos de robles y hayas.

Su origen se remonta a una repoblación
temprana, con fuertes vínculos históricos con La
Rioja. Inicialmente, el territorio se organizó en torno
al castillo de Pedroso y más tarde pasó a depender
administrativamente de Belorado, tras la concesión del
fuero por Alfonso I de Aragón en 1116.
Valmala aparece documentada por primera vez
en el año 1020, en relación con posesiones monásticas
vinculadas a San Millán de la Cogolla, y vuelve a mencionarse
en el siglo XII entre los lugares favorecidos por el fuero de
Cerezo de Riotirón en 1146.
La Iglesia de San Martín de Valmala
La iglesia parroquial de Valmala se sitúa
en el centro de la localidad y destaca por ser un complejo arquitectónico
donde conviven una estructura moderna y los restos de una notable
edificación románica. El edificio actual, construido
en sillería de arenisca, presenta una orientación
norte-sur, fruto de profundas reformas realizadas principalmente
durante el siglo XVIII.

Arquitectura del conjunto de la iglesia actual
El templo moderno es de gran severidad, casi
sin decoración y de una arquitectura muy sencilla y funcional.
Tiene planta rectangular y su disposición es sur - norte.
Tiene una sola nave de tres tramos y una cabecera unida a ésta
que no queda diferenciada. Adosada a la cabecera está la
sacristía y en muro norte el baptisterio que tiene el interés
de que se construyó en estilo gótico final. La puerta
actual se encuentra a los pies y encima se eleva la espadaña.

Arquitectura de las partes románicas
Pero la iglesia de Valmala interesa porque
el templo neoclásico aprovechó la mayor parte del
cuerpo de un templo románico de una nave y cabecera de
ábside semicilíndrico. De esta iglesia tardorrománica
aflora su bien conservada la cabecera y también el tramo
de los pies. Es como si la nave del siglo XVIII fuera un largo
transepto del templo medieval.

Por tanto, la que fuera la cabecera de la iglesia
románica funciona actualmente como una capilla. Hay que
agradecer que cuando se planteó la ampliación de
la iglesia no se destruyera la románica completamente.
Antes de su modificación se trataba de un templo rural
muy bien construido arquitectónicamente y abovedado completamente.
Los tres tramos de la nave se cubrían con bóveda
de medio cañón apuntado, soportada por arcos fajones
doblados que se apoyaban en responsiones formadas por pilastras
y semicolumnas. Por su parte, el rectángulo presbiterial
lo hace también con medio cañón apuntado
y el ábside con bóveda de cuarto de esfera también
apuntada.
Exterior
Dicha cabecera románica orientada canónicamente,
está construida con sillares de roca arenisca rojiza bien
cortados, escuadrados y pulidos. Consta de un presbiterio rectangular
y de un ábside de planta semicircular más estrecho.

Todo el alero de la cabecera está decorado
homogéneamente con puntas de diamante por lo que hay que
datar la que fuera antigua parroquia de Valmala muy a finales
del siglo XII o más probablemente en el siglo XIII.
El ábside se conserva muy bien gracias
a la dureza y resistencia de la roca extraída para su construcción.
Está dividido en tres calles por dos semicolumnas cuyos
capiteles tiene grandes hojas vegetales lisas cuyas puntas terminan
en bolas.

El paño central alberga un ventanal
de tipo portada, donde la estrecha saetera de iluminación
es rodeada por una arquivolta plana de medio punto trasdosada
por una chambrana de puntas de diamante. Los apoyos son dos columnas
que tiene la particularidad de que sus fustes son entorchados.
Sus capiteles son un remedo casi exacto -aunque de menor tamaño-
que sus homólogos de las columnas entregas absidales. En
este paño central hay una imposta de simples boceles y
escocias a la altura del alféizar.

Interesa mucho la corona de diez canecillos
que soporta el alero, obra de un taller popular no demasiado cualificado
pero con una estética peculiar. Hay algunos geométricos
y vegetales: rollos, piña y cilindro. Los demás
muestran cabeza humanas y de animales con formas verdaderamente
expresivas y hasta inquietantes.

La manera de esculpir de los miembros del taller
fue tan esquemática y geometrizada que sus personajes parecen
sacados de una película de ciencia ficción.

De los animales destaca una cabeza simiesca
(también podría ser humana) que hace una gran mueca
con su boca abierta mostrando lo que podría ser su lengua.

Justo a su izquierda hay otra cabeza zoomorfa
de mamífero que podría corresponder a un león
o un lobo.

También hay una cabeza que habría
que identificar como la de un posible león por tener mechones
de pelo en forma triangular tanto en la parte superior como inferior
de su cabeza. De sus comisuras labiales emergen tallos rematado
en hojas vegetales

Otro canecillo representa la cabeza de un bóvido,
aquí si fácilmente reconocible por su pareja de
cuernos.

Acompañan esta temática zoomorfa,
algunos canecillos de cabeza humanas de rictus misterioso por
mostrarse con grandes ojos hundidos y enorme nariz esculpida con
forma apiramidada.

Al costado oeste de la nave neoclásica
podemos ver -aunque reformado- el tramo de los pies de la nave
de la iglesia románica original. En el exterior, esta parte
muestra una construcción más humilde que combina
sillería y sillarejo.
Interior
En el interior de la iglesia de Valmala, nos
fijamos en la que fuera cabecera románica. Su arco triunfal
es apuntado y doblado con columnas de capiteles vegetales algo
más complejos que los del exterior. Como dijimos anteriormente,
el presbiterio se cubre con medio cañón apuntado
y el ábside con bóveda de horno, como es habitual.
El interior del hemiciclo está cubierto por un retablo.
En el lado opuesto, veremos el tramo final
de la nave románica también cubierto con medio cañón
apuntado sobre responsiones con semicolumnas.