Guía
de la iglesia de Nuestra Señora de Tres Fuentes de Valgañón,
La Rioja
Introducción
La
iglesia de Nuestra Señora de Tres Fuentes es el
antiguo templo parroquial de la localidad riojana de Valgañón.
Esta bonita población está ubicada en una zona montañosa
de la Sierra de la Demanda (Sistema Ibérico) perteneciente
a la comarca de La Rioja Alta y al alto Oja, a escasos kilómetros
del límite provincial con Burgos. Por tanto Valgañón
se emplaza en el extremo occidental de la comunidad riojana.
Este templo se encuentra situado fuera del entramado
urbano de la localidad, a un kilómetro de distancia en
dirección al oeste.
Valgañón ya es citada en un documento
de tiempos de Alfonso VI (1087) y en otros de las siguientes centurias.
Se sabe que el monarca Fernando IV el Emplazado concedió
fuero a esta población y a otras varias de su entorno para
afianzar su demografía.

Sobre la fecha de construcción de la iglesia
románica existen las habituales dudas, en nuestro caso
ampliadas por una inscripción referente a su consagración
que hay bajo el ventanal sur del ábside y que traducido
del latín dice:
Se ha dicho que la esta referencia cronológica
no es decisiva y que nuestra iglesia debió iniciarse a
finales del siglo XII. No obstante, un rápido vistazo a
las fechas de erección de numerosos templos románicos
rurales españoles que conocemos, datados en las primeras
cuatro décadas del siglo XIII, hacen posible (aunque en
absoluto segura) esta data tan tardía.

En cualquiera caso, parece que la iglesia de Nuestra
Señora de Tres Fuentes de Valgañón fue fruto
de un prolongado proceso constructivo en época tardorrománica
puesto que el estilo escultórico de los canecillos es muy
distinto al del tímpano de la puerta del que nos ocuparemos
más adelante.

En cualquier caso, el edificio original corresponde
a los parámetros de planta y alzado habitual en el románico
rural: iglesia construida con calicanto y sillería de una
única nave, bastante larga en este caso con cuatro tramos,
engarzada a una cabecera con presbiterio rectangular y ábside
semicircular. El tramo presbiterial tiene bóveda de medio
cañón y el ábside de cuarto de esfera. Adosado
al costado norte, existía una torre campanario. En el costado
meridional se construyó la puerta.
A partir de la construcción románica
la iglesia de Valgañón va a recibir una serie de
reformas muy numerosas que abarcan desde el siglo XVI al XVIII.
En estas campañas se cubrió la nave con bóveda
estrellada y se rodeo la mayor parte del templo con capillas y
sacristías hasta el punto de dejar casi invisible el magnífico
ábside. También se encerró la puerta románica
del muro meridional tras un porche cerrado.

A comienzos del siglo XX hubo que derribar la torre
pues las filtraciones de agua de la fuente aneja habían
afectado a su estructura. Por fortuna, en el último cuarto
del pasado siglo, el párroco Pablo Díaz Bodegas limpió
de cal y yeso el tímpano de la puerta que permanecía
oculto. Finalmente, en 1995, se procedió a una restauración
del templo con el fin de recuperar fundamentalmente su ábside
y reconstruir la torre.
Exterior
Lo más destacable del exterior de la iglesia
es el precioso ábside. De buena sillería está
ejecutado con piedra arenisca de color rojo. Se articula verticalmente
mediante dos columnas entregas que llegan hasta el alero.

El capitel de la columna norte es vegetal pseudocorintio,
mientras que el meridional muestra dos seres con las alas explayadas
que no nos atrevemos a identificarlos ni como aves, ni como arpías
ni dragones por su extraña cabeza y la erosión que
lo ha meteorizado.

Hay dos cenefas, una al nivel del alféizar
de los ventanales y otra que se prolonga desde los cimacios de
las columnas de los ventanales.

Los ventanales de este ábside se caracterizan
porque sus arquivoltas tienen un intradós trilobulado.
En el ventanal meridional hay dos capiteles figurados de temática
zoomorfa: parejas de leones y dos animales enfrentados: ave y
basilisco..

El ventanal central estaba perdido antes de la restauración
del siglo pasado y se reconstruyó reproduciendo la forma
de los otros dos. Como capiteles se colocaron piezas que se guardaban
en el interior -sin conocer con exactitud su procedencia- y que
muestran dos cabezas humanas entre volutas, una barbada y otra
de rasgos negroides.

Por su parte, el ventanal norte cuenta con un interesante
capitel donde se esculpió a un león en combate con
un dragón (algunos lo identifican con una anfisbena) con
alas y patas y la particularidad -aunque se da con cierta frecuencia-
de poseer dos cabezas y con ambas lucha contra el felino.

Los canecillos que soportan el alero del ábside
son mayoritariamente figurados con cabezas humanas y de animales.

Por su parte, la puerta románica tiene amplias
arquivoltas de medio punto con decoración de palmetas,
baquetón y seis columnas, cuyos capiteles están
meteorizados menos uno que muestra a San Miguel alanceando al
dragón.

Más interesante es el tímpano, a pesar
también de su tremendo desgaste, que muestra a la Virgen
María en el centro flanqueada por dos ángeles. Se
trata del pasaje de la Anunciación y Encarnación,
pues el ángel de la izquierda para el espectador se identifica
con San Gabriel, mientras que el opuesto podría ser San
Miguel. Hay que observar que María está coronada
y hay unas figuras casi imperceptibles flanqueando su cabeza.
Probablemente sean ángeles que colocan la corona sobre
la testa de la Madre de Dios. Estaríamos ante una copia
adaptada de la iconografía de uno de los relieves del claustro
de Santo Domingo de Silos. En las mochetas que soportan el tímpano
están esculpidos sendos atlantes.

Con todo, lo más valioso de esta puerta es
que se han conservado magníficamente los herrajes románico
originales.

Muestran formas rectas y curvas con roleos y espirales.
Lo novedoso es que además de estas habituales formas geométricas
y vegetales aparecen animales como caballos, ciervos, un león
y un pavo real. Se piensa que los autores podrían haber
sido mozárabes o haberse inspirado en telas sasánidas
que eran hasta cierto punto habituales en Al-Andalus.

Interior
En el interior, se observan las numerosas obras realizadas
durante siglos, por lo que nuestra atención se centra en
el hemiciclo absidal románico. Los tres ventanales muestran
aquí arquivoltas apuntadas con cinco lóbulos que
homologan la cabecera de Valgañón con las ermitas
de la Concepción y de Nuestra Señora de la Junquera
de Treviana (La Rioja) y algunas iglesias románicas de
la comarca de La Bureba burgalesa que no se halla demasiado lejos.

Se conservan dos pilas bautismales, la propia y la
procedente de la población de Anguta. La mejor es la original
de la iglesia de las Tres Fuentes. Conserva el pie decorado con
entramado de rombos y la copa gallonada exterior e interiormente
con un remate superior de tallos que ondulan rodeando hojas carnosas.

Igualmente hay varias piezas de capiteles en el interior
de la iglesia.

También se conserva una talla de madera de
Cristo crucificado de cuatro clavos que procedería de un
Descendimiento puesto que su brazo derecho está ya inclinado
hacia abajo.

