Guía
de la iglesia de San Pelayo de Ayega, Burgos
Introducción
Ayega es un antiguo concejo que se integra en la
actualidad en el municipio del Valle de Mena, al norte de la provincia
de Burgos, muy cerca del País Vasco.

La
iglesia de San Pelayo es una modesta construcción románica
construida seguramente en el siglo XII, aunque tan sólo
ha conservado de esta época la cabecera y la portada lateral.
El edificio tiene una sola nave, cuyos muros laterales se reconstruyeron
por completo en el siglo XVII o XVIII, siguiendo el perímetro
original del edificio. Fue en este momento cuando se añadió
también la sacristía, el pórtico lateral,
la espadaña, las bóvedas del interior, y un ámbito
situado al sur, con dos tramos de bóveda separados por
un pilar.

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Hasta fechas muy recientes el edificio se encontraba
en un estado de total abandono y prácticamente arruinado.
Una grieta vertical amenazaba a la cabecera, el arco del triunfo
se encontraba apuntalado, y las bóvedas del interior se
habían vencido, lo que había provocado que la vegetación
campase a sus anchas invadiendo todo y dificultando el acceso
al interior. Por fortuna, una reciente campaña de restauración
ha evitado que el edificio desapareciese por completo, pero durante
estos años fue objeto del expolio, lo que causó
unos daños irreparables.

Cabecera
Lo más interesante de esta iglesia es la cabecera
románica. Está formada por un sencillo ábside
semicircular, construido con mampostería enfoscada en el
exterior. En el centro se abre una estrecha ventana saetera, que
en la actualidad se encuentra cegada. El ábside se precede
de un pequeño tramo recto, cubierto con una bóveda
de horno y de medio cañón respectivamente. El arco
del triunfo que se abre a la nave de la iglesia es ligeramente
apuntado, con una triple arquivolta, sostenido por dos grandes
columnas, con sendos capiteles, en donde puede verse escenas de
lucha de bestias en el del lado del evangelio, y motivos vegetales
en el lado de la epístola.

En el exterior el ábside es liso y no presenta
decoración, salvo la ventana central, y una cornisa con
ajedrezado. Merece la pena detener la mirada en los canecillos
que soportan esta cornisa, y en donde puede verse un variado repertorio
figurativo de ángeles, seres monstruosos, animales, o motivos
vegetales y geométricos.

Uno de los elementos más sugerentes de toda
la iglesia es la ventana que se encuentra en el eje del ábside.
Se estructura por medio de un arco ligeramente apuntado rodeado
de dos arquivoltas. La interior apeaba en dos columnillas con
sus correspondientes capiteles, pero éstos fueron robados
durante los años en los que el edificio se encontraba abandonado.
Gracias a fotografías antiguas podemos saber que el capitel
del lado del evangelio tenía una decoración figurada,
y el del lado de la epístola una cruz patada y motivos
vegetales.

En el lado externo de la ventana estas columnillas
y capiteles corrieron mejor suerte, habiéndose conservado
de forma íntegra. Allí el vano se corona con un
arco de medio punto decorado con perlas, una arquivolta con billetes
en su cara externa y flores en su intradós, y dos frisos,
uno superior y otro inferior, con decoración de bolas y
de botones vegetales respectivamente. Las pequeñas columnas
que flanquean el vano rematan en sendos capiteles decorados, el
de la izquierda del espectador con elementos vegetales y el de
la derecha con cabezas de animales monstruosos, sobre los cuáles
se encuentran los cimacios, decorados también con formas
vegetales.

El otro elemento románico de la iglesia es
la portada. Ésta no se encuentra en su ubicación
original, sino que fue trasladada cuando se rehicieron los muros
del edificio, siendo difícil vaticinar el lugar en el que
se encontraba en tiempos medievales. En la actualidad se sitúa
en el costado de la epístola, protegida por el pórtico
construido en época moderna.

Está formada por un arco de medio punto rodeado
de una sencilla arquivolta sin decoración, y una chambrana.
En el tímpano puede verse un relieve con cuatro figuras
cubiertas con túnicas que entrecruzan las manos, flanqueadas,
a la izquierda del espectador, por un personaje dominando a un
león, que podría representar la iconografía
de Sansón y David, a la derecha, un animal que está
devorando a un hombre. Por encima se encuentran siete figuras
de ángeles, sobre los cuáles hay dos franjas, la
primera con ajedrezado y la segunda con arquillos de medio punto.
En el dintel puede verse la siguiente inscripción:
"EGO UM PEAGI CORDUBA"

Esto es, "yo soy Pelayo de Córdoba",
en alusión a la advocación de la iglesia. No está
clara la iconografía de este tímpano, los especialistas
han propuesto varias lecturas, sin que ninguna resulte del todo
convincente. La representación de la iconografía
de Sansón venciendo al león puede aludir a la iglesia
triunfante dominando sobre el mal, mientras que el hombre devorado
por el león puede aludir al hombre que, al contrario que
en el caso opuesto, está a merced del mal. También
podría aludir a la muerte iniciática.

Más incógnitas presentan las figuras
centrales, de las que no se ha logrado averiguar realmente su
significado, aunque los ángeles de la parte superior sin
duda representan dos niveles, el terrenal y el celestial. Esto
podría configurar una lectura del camino de la fe para
vencer al demonio.

Por último, también hay que llamar
la atención sobre las dos columnas de fustes monolíticos
que flanquean esta portada, con sus correspondientes basas y capiteles.
El de la izquierda del espectador se divide en dos niveles, el
inferior con una franja de arcos de medio punto y el superior
con dos animales afrontados en torno a un árbol situado
en el vértice. El de la derecha está formado por
elementos vegetales configurados en torno a tres niveles.

(Autores del texto del artículo
de ARTEGUIAS:
Víctor López Lorente y David de la Garma)
