Así pues, el único interrogante sobre
Valdebárcena con el que han especulado historiadores y
estudiosos es sobre su posible origen monacal, algo que parece
desvelarnos un documento de 1231 en el que una monja del cenobio
de San Pelayo de Oviedo llamada Mayor Petriz, hace entrega a su
prima María de una serie de propiedades en "Val de
Bárcena" del que "forma parte su monasterio de
San Andrés".

Lo cierto es que dicho cenobio, probablemente de
modestas proporciones, rápidamente quedaría exclaustrado
para ser convertido en parroquia como atestiguan varios documentos
ya el siglo XIV en la que aparece citada como tal.

La iglesia
A día de hoy la iglesia, declarada Monumento
Nacional en 1965, ha sido calificada por los entendidos como una
de las más interesantes del Principado de Asturias al conservarse
casi intacta y ser considerada junto a las vecinas parroquias
de San Salvador de Fuentes y San Julián de Viñón,
uno de los eslabones entre la tradición constructiva prerrománica
astur y los modelos pleno y tardorrománicos que acaban
por imponerse tanto en tierras de Villaviciosa como en el resto
del territorio regional.

Libre de aditamentos más allá de la
espadaña y del pórtico corrido de cronología
tardía que protege ambas puertas y que tan recurrente como
necesario resultaba en templos situados en climas tan lluviosos,
se estructura la iglesia de San Andrés en una única
nave rectangular con cubierta de madera que, tras el arco triunfal,
da paso a un espacio cabecero también de planimetría
cuadrangular y cubierto con bóveda de cañón
ligerísimamente apuntada.
Es precisamente al interior de la cabecera donde
con mayor nitidez se aprecian esos resabios prerrománicos
recogidos y ligeramente reinterpretados en un estilo ya plenamente
románico, articulándose los tres muros cabeceros
mediante tres arcos ciegos de medio punto, ligeramente más
elevados y peraltados los del muro del testero respecto a los
laterales.
Esta conformación mural de la cabecera parece
indudablemente inspirada en modelos prerrománicos apreciables
en San Salvador de Priesca o, algo más alejada, en San
Julián de los Prados. Es por eso que la iglesia de Valdebárcena,
cuya construcción (o por lo menos consagración)
está perfectamente documentada a finales del siglo XII,
está considerada como indicábamos antes, junto a
las cercanas de Fuentes y Viñón, como una última
inspiración o coletazo estilístico del prerrománico
en un momento en el que románico está plenamente
afianzado todo el territorio asturiano.

También al interior, amén de las molduras
ajedrezadas y los preciosos capiteles de las arquerías
absidiales, destaca su arco triunfal, conformado a modo de portada
como queriendo remarcar la separación litúrgica
y simbólica entre espacio para fieles y el "sancta
sanctórum" del templo que representa la cabecera.

Despliega una arquivolta doblada y de perfil apuntado
con roscas molduradas que descansan sobre tres columnas adosadas
a cada lado, presentando los seis capiteles una variada decoración
vegetal de labra muy cuidada y clara intencionalidad decorativista.
Al exterior, la cabecera fue levantada como el resto
de la nave a base de mampostería y sillarejo, reservándose
solo para los ángulos y como resalte de los vanos los sillares
más nobles. En el mismo eje cabecero se abre un ventanal
en arco de medio punto sobre columnillas culminadas en capiteles
decorados, idéntica conformación que el ventanal
dispuesto en el muro lateral. Conserva también la cabecera
gran parte de sus canecillos originales.

La portada occidental se presenta sobre un ligero
cuerpo en resalte y bajo un tejaroz sostenido por canecillos (algunos
de ellos muy perdidos) entre los cuales hallamos metopas talladas,
distinguiéndose entre ellas varias composiciones inspiradas
en actividades lúdicas y de empeños diarios del
hombre medieval: cacerías, jinetes, músicos, danzarinas
etcétera.

El vano queda trasdosado por tres arquivoltas riquísimamente
labradas con motivos variados y que descansan directamente sobre
las jambas la más interna; y sobre columnas acodilladas
las dos exteriores. Los capiteles son vegetales los del lado izquierdo,
mientras que al lado contrario se reconocen dos aves que juntan
sus cabezas y cruzan sus patas, y el recurrente motivo de los
leones pasantes que se unen en una sola cabeza en el vértice
de la cesta y que se repite en los cercanos templos de Narzana
y Lugás.

En el costado sur fue habilitada una portada secundaria
mucho más sencilla que presenta una única arquivolta
dovelada y trasdosada a modo de guardapolvos por una moldura taqueada.
Mayor interés han despertado las tres piezas
talladas situadas sobre este propio vano de acceso. Se trata de
tres bloques pétreos labrados en bajorrelieve y cuajados
de motivos geométricos, vegetales y figurativos que algunos
especialistas han querido identificar como piezas prerrománicas
reaprovechadas.

Sin embargo, hoy en día la mayoría
de investigadores, basándose en el estilo escultórico
y en la similitud con el resto del programa iconográfico
del templo, se han decantado por identificar como piezas contemporáneas
cuya razón de ser se explica en base a la propia intención
decorativista que se aprecia en todo el conjunto eclesial.

En definitiva, tanto por su perfecto estado de conservación
como por su riqueza decorativa, la iglesia de San Andrés
de Valdebárcena es, por méritos propios, uno de
los monumentos imprescindibles para cualquier visitante al fecundo
y numeroso arte románico existente en el Concejo de Villaviciosa.

Monumentos románicos
y prerrománicos próximos a Valdebárcena
Apenas a 7 kilómetros al oeste de Valdebárcena,
en un vallejo paralelo conocido como Valle de Boides se levanta
majestuoso el complejo religioso de Valdediós, conformado
por la pequeña iglesia prerrománica de San Salvador
y el voluminoso templo de Santa María.

El primer citado, popularmente conocida como "El
Conventín", es una de las obras cumbres del prerrománico
asturiano, concretamente de la postrera etapa -finales del siglo
IX- que une a su preciosa arquitectura muy bien conservada un
conjunto de interesantes pinturas altomedievales.

A pocos metros al norte del Conventín encontramos
el conjunto del monasterio cisterciense de Santa María,
construcción de principios del siglo XIII que ha conservado
casi intacta su iglesia abacial.

A parecida distancia pero en este caso dirección
norte, la iglesia de San Juan de Amandi es una construcción
tardorrománica declarada Monumento Nacional que presume
de conservar uno de los ábsides más interesantes
del románico asturiano, tanto por sus capiteles y canecillos
exteriores como, sobre todo, por las arquerías ciegas que
aminan todo el muro interior del hemiciclo.

A escasa distancia de Amandi, la iglesia de San Salvador
de Fuentes resulta mucho menos conocida pero no carente de interés.
De orígenes antiquísimos, llama la atención
como en el interior de su cabecera se repite de manera casi exacta
la articulación a base de tres arcos ciegos vista en Valdebárcena
o en San Julián de Viñón, la cual nos evoca
de inmediato a fórmulas prerrománicas planteadas
en la tampoco lejana iglesia prerrománica de San Salvador
de Priesca.

Ya en la villa capital, la iglesia parroquial
de Santa María de la Oliva es el único resto medieval
conservado en la próspera población de Villaviciosa.
Se trata de una fundación ya bien entrada la decimotercera
centuria en la que, aunque los resabios góticos resultan
patentes por ejemplo en el apuntamiento de sus portadas o en la
propia Virgen con el Niño que preside el tímpano
occidental, los modelos tanto arquitectónicos como escultóricos
siguen sin salirse de la típica formulación románica.

Autor del texto del artículo/colaborador
de ARTEGUIAS:
José Manuel Tomé)
