Guía
del Museo de Zaragoza
Introducción a la historia del Museo de
Zaragoza

La sede principal del Museo de Zaragoza se encuentra
situada en la Plaza de los Sitios nº 6 de Zaragoza. Este
edificio de estilo neorrenacentista se construyó en 1908
con motivo de la Exposición Hispano-Francesa. Sus arquitectos
fueron Ricardo Magdalena y Julio Bravo.

Se
inauguró como museo en 1911, dividiéndose sus colecciones
en dos grandes secciones: Bellas Artes y Arqueología. El
Museo ha ido ampliando su espacio expositivo a dos edificios más:
la Casa Pirenaica y la Casa de Albarracín del Parque Miguel
Primo de Rivera de la ciudad, ejemplos de arquitectura popular
de la zona levantadas por Alejandro Allanegui en 1956.

En estos lugares se exponen colecciones de etnología
y cerámica respectivamente. Fuera de la ciudad de Zaragoza
se encuentra la última del museo, en Velilla de Ebro, que
guarda y exhibe los hallazgos del yacimiento arqueológico
de Colonia Celsa.

El Museo de Zaragoza es el más antiguo de
la capital aragonesa. Sus arquitectos se inspiraron en el zaragozano
Patio de la Infanta, un precioso patio construido en 1550 y que
hoy es la sede central de una entidad financiera. Este emblemático
patio formaba parte de la casa de un importante comerciante y
mecenas del renacimiento aragonés Gabriel Zaporta.

En cuanto a las colecciones del museo, proceden tanto
de desamortizaciones eclesiásticas del siglo XIX como de
colecciones privadas de personajes importantes de la cultura zaragozana
desde el siglo XVIII.

Arqueología y Bellas Artes en el Museo
de Zaragoza
En esta sede principal encontramos dos grandes temas:
Arqueología y Bellas Artes.

Sección de Arqueología

La arqueología se encuentra en la planta baja
del edificio, y su recorrido se divide cronológicamente
en salas hasta la época musulmana: la primera sala muestra
objetos desde el Paleolítico a la Edad de Bronce, la segunda
desde el Bronce Final a la Primera Edad del Hierro, la tercera
se dedica en exclusiva a la Segunda Edad del Hierro, a partir
de la cuarta hasta la octava salas, están dedicadas a la
época de dominio romano.

Como podremos comprobar a continuación, del
conjunto de piezas arqueológicas del Museo de Zaragoza
sobresalen las numerosas obras de época romana, especialmente
procedentes de la propia ciudad Caesaragusta pero también
de otros lugares como Tarazona.

Entre los interesantes ejemplos de todas las épocas
destaca el bronce de Botorrita, cuatro planchas de bronce del
siglo I a. C. encontradas en Contrebia Belaisca, en Cabezo de
las Minas, cerca de la actual Botorrita, en las cercanías
de Zaragoza. Estas planchas contienen el texto más largo
encontrado en lengua celtíbera, y todavía no se
sabe con certeza su finalidad ya que de los cuatro bronces hallados,
sólo se ha podido traducir el que estaba en latín.

Del periodo de la Zaragoza romana se exponen en paneles
diversos mosaicos, como el de la Musa Clío, procedente
de un triclinio; el de Orfeo amansando a las fieras -de gran tamaño-
hallado en la zaragozana Calle de la Zuda número 1.

En el terreno de la escultura romana, dos de las
mejores piezas del Museo de Zaragoza es la de Fauno Ebrio y la
original cabeza romana de Augusto labrada en sardónice,
un tipo de ágata, que fue encontrada en Tarazona.

Hay que detenerse ante la cabeza de un sátiro
realizada en mármol pario de muy buen calidad. Es una obra
del siglo II d.C. y conserva la policromía del cabello.
Debió formar parte de una escultura con más de un
personaje.

Espectacular debió ser en origen la estatua
de Minerva Médica de la que sólo nos ha llegado
su cabeza tallada en mármol de Carrara y procedente de
un Balneario sagrado de aguas hipotermales de Turiaso (Tarazona).
La pieza que hoy vemos estaría rematada por un casco corintio
metálico.

Otra escultura de gran tamaño que representa
a un joven desnudo se interpreta a como la del emperador Domiciano
(siglo I d.C.) joven.

También destacamos la estatua de Deméter-Ceres
-lamentablemente tiene la cabeza perdida- que se encontró
en la villa romana de La Malena (Azuara) y datada aproximadamente
en el siglo IV d. C.

Sección de Bellas Artes

La sección de Bellas Artes Museo de Zaragoza
es asimismo la sede de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes
de San Luis y ocupa la planta segunda y tercera del edificio.

Aquí se muestran pinturas y esculturas con
cronología desde el siglo XII - con interesantes muestras
de pintura y escultura románica, gótica, renacentista
y barroca aragonesa- hasta la actualidad.


De los siglos románicos, se exponen algunos
capiteles de pequeño tamaño y una talla de madera
de la Virgen María de pie. La escultura está muy
dañada pero conserva bien sus características morfológicas
y la policromía.

La escultura se reparte entre las distintas salas
alternándose con la pintura. Destaca el sepulcro de Doña
Isabel de Castro y Pinós, del siglo XIV y procedente del
Museo de Rueda. La fallecida reposa yacente ricamente ataviada
con dos perros que muestran su fidelidad a sus pies. En la cara
lateral hay tres grandes escudos y el conjunto descansa sobre
leones.

Otra pieza muy destacada de la sección de
Bellas Artes del Museo de Zaragoza es el Ángel custodio
de la ciudad de Zaragoza, realizada por Pere Johan en el siglo
XV. También se pueden ver ejemplos de piezas contemporáneas.

De ese mismo siglo y en el campo de la pintura gótica
tenemos una suntuosa y colorista tabla que representa a María,
Reina de los Cielos, pintada al temple por Blasco de Grañén
en la primera mitad del siglo XV para la un retablo de la iglesia
de Santa María la Mayor de Albalate del Arzobispo.

Entre las obras pictóricas, de uno de los
zaragozanos más universales, Francisco de Goya y Lucientes,
se exponen varios retratos como el de Fernando VII con manto real,
y también de otros personajes anónimos, así
como alguna otra obra de temática religiosa, como El Sueño
de San José, de 1771, o la Vírgen del Pilar, fechada
más o menos en la misma época. También encontramos
ejemplos pictóricos de los Bayeu. Entre las pinturas renacentistas
destaca una de las últimas adquisiciones del museo el Retrato
de Alfonso V de Aragón realizado por el valenciano Juan
de Juanes por encargo. Entre los que trabajaron en Aragón
en la misma época hay ejemplos de Jerónimo Cosida
y Roland de Mois. Del autor del famoso lienzo Doña Juana
la Loca, Francisco Pradilla, encontramos en el museo un llamativo
autorretrato realizado en 1869. La pintura de principios del siglo
XX se encuentra representada con obras del valenciano y universal
Joaquín Sorolla. De autores contemporáneos locales
encontramos onras de Natalio Bayo, nacido en 1942 en Epila (Zaragoza),
de Francisco Marín Bagüés, fallecido en 1961
o de Ángel Aransay.

El fascinante descubrimiento que para Occidente supuso
en el siglo XIX el arte y la cultura oriental es el germen de
la Sección de Arte Oriental del museo. Se trata de la donación
de la colección de un particular, Federico Torralba Soriano,
que completa la sección artística del museo. Son
varios centenares de piezas de arte mobiliar, suntuario, y esculturas,
pinturas y grabados - con ejemplos de los autores más representativos
como Hokusai, Utamaro, Hiroshige, etc. Los objetos de uso cotidiano,
como baúles, abanicos, muebles, etc. llaman la atención
del visitante al museo. La colección se completa con cerámicas
chinas y japonesas pertenecientes a diversas épocas (Song,
Ming, Quing) destacando la de tipo "sangre de buey".
También se encuentran obras búdicas de gran antigüedad,
procedentes de distintos lugares.
El Museo de Zaragoza se completa con otras numerosas
obras expuestas en el patio, entre las que nos encontramos con
un conjunto de columnas, entrepaños y friso que perteneció
al Palacio general del Reino, obra plateresca del siglo XVI y
firmada por René Trayanus.

A pocos centímetros encontramos un arco tardogótico
con arco carpanel angrelado rematado por arco conopial, procedente
del claustro del Convento de Santo Domingo de Zaragoza.

El museo completa sus funciones museológicas
con áreas de conservación y restauración,
biblioteca especializada, servicio de publicaciones, departamento
de recursos didácticos y, por supuesto, tienda.

(Autores del texto del artículo
de ARTEGUIAS:
Natalia Molinos Navarro y David de la Garma)
