Palacio
de La Lonja de Valencia
Introducción
El
Palacio de La Lonja de Valencia (también llamado
Lonja de la Seda o Lonja de los Mercaderes) es uno de los mejores
ejemplos de la arquitectura civil bajomedieval en España,
donde se entremezclan las formas del gótico final y con
los primeros aires del Renacimiento.
La Lonja
de Valencia era el lugar donde se establecían operaciones
comerciales y bancarias en esta ciudad tan florenciente durante
la Baja Edad Media..
La Lonja
de Valencia fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1996.

Las lonjas de comerciantes en el
contexto Mediterráneo
La lonja de mercaderes de Valencia es
uno de los espacios más característicos del gótico
mediterráneo y uno de los monumentos más singulares
de la ciudad del Turia.

Las lonjas de comercio en la Corona
de Aragón, eran una tipo de edificio establecido, que respondían
a la necesidad de intercambio y de transacciones comerciales con
los otros territorios del entorno mediterráneo y que reflejan
el esplendor y la riqueza que alcanzaron muchas de estas ciudades.

Estas
construcciones solían responder a un espacio diáfano
de planta rectangular, con arcos que se abrían al exterior,
y salas columnarias cerradas por bóvedas. Algunos ejemplos
interesantes los encontramos en Barcelona (1380 - 1392), Perpiñán
(1397 - 1540), o Palma de Mallorca (1420 - 1451), pero ninguno
de estas lonjas sirve exactamente de modelo a la de Valencia.

El edificio fue levantado entre 1483
y 1548, para sustituir a uno anterior que sufría graves
daños estructurales. El conjunto se encuentra formado por
tres espacios: la sala de contratación (1483-1498); la
torre, en cuyo piso inferior se sitúa la capilla y en el
superior la cárcel de comerciantes (1483-1498); y el consulado
del mar (1499-1548). Los dos primeros constituyen propiamente
el espacio destinado al comercio. El torreón y la sala
de contratación forman un ángulo recto, de forma
que en la parte posterior hay un pequeño patio con un jardín
desde el que se accede al piso superior del Consulado del Mar.
En el muro exterior de la sala de contratación que da al
patio hay un cuerpo cilíndrico que rodea una escalera de
acceso a la parte alta del torreón.
Los arquitectos

La lonja fue encargada a los maestros Pere Compte
y Johan Ybarra por el Consell de la Ciudad, aunque, tras la muerte
de este último en el año 1486, Compte se hizo cargo
de las obras, en donde estuvo trabajando hasta su muerte en el
año 1506. Pere Compte fue uno de los principales arquitectos
de la ciudad de Valencia durante la segunda mitad del siglo XV.
Fue uno de los tres maestros canteros reconocidos en la corporación
del gremio en sus estatutos, y su taller está documentado
en prácticamente todas las empresas arquitectónicas
que se llevaron a cabo en Valencia en este momento.

Los últimos maestros de la lonja fueron Joan
Corbera, aventajado discípulo de Compte, y el guipuzcoano
Domingo de Urtiaga, que se encargó de finalizar las obras
del Consulado del Mar. A este último debemos los rosetones
que se observan en los muros exteriores de la parte alta del Consulado
del Mar, que ya responden por completo a la estética renacentista.
La sala de contratación
La sala de contratación es el espacio más
característico del edificio.

Se trata de una gran sala diáfana, cubierta
con bóvedas casi esféricas, sostenidas por ocho
columnas exentas, doce medias columnas adosadas a los muros, y
cuatro cuartas partes de la columna en los ángulos. De
esta manera, la sala se encuentra dividida en tres naves longitudinales
y cinco transversales, lo que conforma un espacio con una gran
sensación de amplitud y de horizontalidad.

La forma entorchada de estas columnas se ha relacionado
con la iconografía del templo de Salomón. Sus muros
se encuentran horadados por elegantes ventanas con tracerías
caladas, y por tres puertas que se abren al exterior, y una que
da acceso al jardín del edificio.

En la parte alta de estos muros se encuentra una
inscripción que demuestra el orgullo de la ciudad hacia
el edificio y su actividad mercantil:
INCLITA DOMUS SUM ANNIS EDIFICATA
QUINDECIM GUSTATE ET VIDETE CONCIVES QUONIAM BON EST NEGOCIACIO
QUE NON GIT DOLUM IN LIGUA QUE IURAT PROXIMO ET NON DEDIPIT QUE
PECUNIAM NON DEDIT AD USURAM EIUS MERCATORES SIC DEGENS DIVICIIS
REDUNDAVIT ET TANDEM VITA FRUETUR ETERNA.
["Casa famosa soy en quince años edificada.
Probad y ved cuan bueno es el comercio que no lleva fraude en
la palabra, que jura al prójimo y no le falta, que no da
su dinero a usura. El mercader que se haga así rebosará
de riquezas y después gozará, por último,
de la vida eterna".]
La capilla y el torreón
Desde la sala de contratación se accede a
la capilla, en el piso bajo del torreón. Se trata de un
espacio de planta cuadrada, con dos ventanas ojivales en cada
uno de los muros que se abren al exterior; y dos puertas de acceso
en los muros internos, que comunican la sala de contratación
con la planta más baja del Consulado del Mar. El espacio
se encuentra cubierto con una magnífica bóveda de
crucería estrellada, con claves decoradas con ángeles
y escudos, y la Virgen de la Misericordia en la clave central.
Se ha sugerido la posibilidad de que para levantarla, pudo contar
con la asesoría directa o indirecta de Juan Guas, el gran
arquitecto castellano de los Reyes Católicos, que en 1484
se encontraba en Valencia y aparece documentado en unos pagos
de la lonja.
Al piso superior del torreón, que estaba destinado
a la cárcel de mercaderes, se accede desde el salón
columnario. Junto a la entrada de la capilla se encuentra el acceso
a una escalera de caracol que sobresale hacia el jardín.
Se trata de uno de los lugares más soberbios de la lonja,
y en ella, Pere Compte demostró sus dominios de la estereotomía
y del arte de corte de piedras, que había aprendido de
su maestro, el arquitecto Francesc Baldomar. Se trata de una escalera
de caracol con ojo central, y un arranque en donde la molduración
se produce en esviaje, con los escalones se apoyados en el muro
circular.
La habitación de la torre también
es de planta cuadrada, y se cubre con una curiosa cúpula
gallonada que responde a un lenguaje muy moderno, y que testimonia,
una vez más, el dominio de Pere Compte de la estereotomía
de la piedra.
El consulado del mar
Los "Consolats del mar" fueron unos tribunales
medievales, con una jurisdicción mercantil. La sede del
Consulado en Valencia es la más antigua de estas instituciones,
y fue autorizada por el rey Pedro III en el año 1283. Al
disponer de sanción soberana, tenía una categoría
superior. Desde el año 1498, se estableció su sede
en el edificio de la lonja.
El Consulado del Mar de Valencia se encuentra estructurado
en dos plantas. A la más baja se accede desde la capilla
y desde el jardín. Es un espacio de planta rectangular,
con cuatro ventanales adinteladas que se abren hacia el muro exterior,
y dos ventanas que se abren al jardín, entre los cuales
se abre una de las puertas de acceso. La sala se encuentra cubierta
por una techumbre de madera, con casetones cuadrados, que ya demuestran
una impronta renacentista.
Una gran escalera de un solo tiro que se abre al
jardín da acceso a la parte superior del Consulado del
Mar. Lo más llamativo de esta estancia es su gran techumbre
de madera, realizada por el arquitecto Joan del Poyo entre 1417
y 1418 para la antigua "Sala Daurada" de la Casa de
la Ciudad, que fue derribada en el siglo XIX e instalada posteriormente
en su ubicación actual.
La decoración escultórica
La lonja de Valencia es extraordinariamente rica
en decoración heráldica, con los símbolos
de la Corona de Aragón, el Reino de Valencia y el de la
propia Ciudad esculpidos en las puertas y los ángulos del
edificio. En uno de ellos, el que se encuentra en el ángulo
del edificio que recae a la plaza del doctor Collado, muestra
en una filacteria la que se considera fecha oficial del inicio
de las obras:
LA NOBLE CIUTAT HI LE [AL] - DE
VALENCIA AB COR DE ACABAR - LA MIA EXCELENCIA - ME HA COMENÇAT
A CINCH DE FEBRER - DEL ANY QUE CORRENT - ES COMTA EN VER - MCCCCLXXXIII.
["La noble y leal ciudad de Valencia con voluntad
de acabar mi excelencia me ha empezado en cinco de febrero del
corriente año MCCCCLXXXIII".]
También hay que destacar la decoración
de las ventanas y las puertas exteriores. Por desgracia, la mayoría
de la decoración original de las ventanas se ha perdido,
y lo que vemos es el fruto de una restauración decimonónica
realizada a finales del siglo XIX. Las portadas de acceso forman
arcos conopiales, tan característicos del tardogótico,
que se disponen entre estilizados pináculos, con un gracioso
juego geométrico. Estas portadas se acompañan de
esculturas monumentales donde, una vez más, podemos admirar
la calidad escultórica del taller de Pere Compte.
(Autor
del texto del artículo/colaborador de ARTEGUIAS:
Víctor López Lorente
| Imágenes
de gran formato del Palacio de la Lonja de Valencia (Pinche
para agrandar) |
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| Detalle
escultórico de La Lonja |
Ventanal
gótico. Lonja de la Seda |
Gárgola |
Patio
de los Naranjos. La Lonja de Valencia |
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