Sauveterre-de-Béarn
es una pequeña pero histórica y monumental localidad
situada al suroeste de Francia.
Se encuentra en el espacio sureste de la región
de Nueva Aquitania (Nouvelle-Aquitaine en francés), concretamente
en el Departamento de Pyrénées-Atlantiques.
No dista demasiados kilómetros ni de la Cordillera
de los Pirineos ni de la costa del Océano Atlántico
a la altura de Bayonne o Biarritz. Su altitud media sobre el nivel
del mar es de unos 44 metros.
Tiene una población aproximada de 1.370 habitantes.

Construida sobre un acantilado rocoso bajo la que
circulan las aguas del río Gave d'Oloron, por aquí
pasa la importante Vía Lemovicensis o Camino de Vezelay
del Camino de Santiago en Francia, que está declarado Patrimonio
Mundial de la Humanidad por la UNESCO.

Sauveterre-de-Béarn alcanzó importancia
durante la Edad Media como consecuencia de su posición
de frontera con el Reino de Navarra y los territorios de Gascuña
y Soule. Ello obligó pronto a la ciudad a convertirse en
un bastión defensivo, motivo por el cual se construyeron
murallas y una gran torre a modo de castillo. Además, su
iglesia parroquial románica se fortificó mediante
una un enorme campanario de tipo torre almenada. También
se construyeron puentes fortificados, dotándola de fama
de ciudad inexpugnable.

De este momento histórico de la Baja Edad
Media, Sauveterre-de-Béarn conserva la iglesia románica
de San Andrés (Saint-André), uno de los monumentos
medievales más interesantes de la comarca, el famoso Puente
de la Leyenda, objeto de este artículo, la Torre Monréal
y algunas partes del amurallamiento de que dispuso.

Puente de la Leyenda de Sauveterre-de-Béarn
El Puente de la Leyenda (Pont de la Légende
en francés) es uno de sus principales iconos de Sauveterre-de-Béarn.
Fue declarado monumento histórico francés en 1886.

Antiguamente se llamaba Puente Mayor y Puente del
Hospital, porque había un hospital de peregrinos a su entrada.
Coexistió durante varios siglos con otros dos puentes sobre
el Gave d'Oloron, llamados Pont de la Réclusy y Pont du
Miéy de la Glère. Estas tres importantes infraestructuras
de comunicación propiciaron el trasiego de peregrinos,
comerciantes, etc. haciendo prosperar económica y demográficamente
la localidad. Sin embargo, en 1732 una fortísima riada
acabo con esos otros puentes y la mitad del Puente Viejo.

El Puente Viejo de Sauveterre-de-Béarn
data originalmente del siglo XII pero se hicieron importantes
reformas durante el XIII y el XIV. En la actualidad se conserva
un ojo (gran arco de medio punto) que se apoya sobre una potente
pila con tajamares tanto aguas arriba como aguas abajo. Encima
de este pilar se yergue una gran torre defensiva con vanos de
arcos apuntados de diferente altura.

El resto del puente, como ya indicamos, desapareció
en 1732, aunque emerge de las aguas parte de una las primitivas
pilas.

El nombre tan sugerente de "Puente de la Leyenda"
procede de un relato nacido en la Edad Media. Se cuenta que en
1170 la noble Sancha, hermana del rey navarro Sancho VI y esposa
del vizconde Gaston V de Béarn fue acusada de matar a su
hijo recién nacido. Se dispuso un "Juicio de Dios"
para dilucidar su inocencia.

Se la lanzó atada de pies y manos desde el
puente a las aguas del río, que llevaron a la mujer plácidamente
hasta la orilla sin daño alguno. La vizcondesa (que no
reina) fue aclamada por el pueblo y bordó un rico manto
en agradecimiento a la Virgen a la que había invocado,
enviándolo a Notre-Dame-de-Rocamadour.

La visita a este histórico puente medieval
francés tiene no sólo el interés artístico
e histórico sino también paisajístico. Tanto
a la llegada, como desde el mirador de la torre defensiva del
propio puente se divisan hermosos paisajes y construcciones históricas
de Sauveterre-de-Béarn, como sucede si miramos hacia el
nordeste, donde se distingue perfectamente asomar el caserío
sobre las aguas y el soto, pero con mayor protagonismo de la Torre
Monréal y de la iglesia románica de Saint-André
con su espigado campanario.

