Una de las principales
señas de identidad monumental de La Ribagorza son sus puentes
medievales y es que, en un territorio especialmente escarpado
y mont
Una de las principales señas de identidad
monumental de La Ribagorza son sus puentes medievales y es que,
en un territorio especialmente escarpado y montañoso, tres
son los ríos que vertebran de norte a sur el territorio:
el Ésera, el Isábena y el Noguera Ribagorzana; concentrándose
ya desde época medieval en torno a sus valles la mayoría
de sus principales núcleos de población.

Por ello, estas construcciones civiles se convirtieron
en equipamientos de vital importancia estratégica, política,
económica y social en el día a día de sus
habitantes, conservándose a lo largo y ancho de la comarca
una buena nómina de puentes medievales: Roda, La Puebla,
Serraduy, Perarrua, Graus, Besians, Montañana, Obarra,
Beranuy, Herrerías de Calvera, etcétera.

Éste Puente de Besiáns sobre
el río Ésera es de los más pintorescos de
la comarca ribagorzana gracias a su esbeltez y altura.
Parece que pudo construirse entre los siglos XII
y XIII con algunas reformas posteriores. Mide 45 metros y tiene
cuatro ojos: el principal del medio, dos pequeños de medio
punto en un lado (los más antiguos) y otro apuntado en
el lado opuesto.

Mide aproximadamente cuarenta metros y para evitar
construir los pilares sobre el lecho del río se realizó
un gran ojo central que obliga a unas pendientes muy acusadas
ofreciendo el típico perfil de lomo de asno. Si a esta
verticalidad le sumamos la estrechez de la calzada del puente
y unos pretiles más bien bajos, la sensación al
cruzarlo es de emoción y un tanto de peligro.

Muy interesantes son los mechinales que se han conservado
en las caras interiores de los pilares del arco central y en el
arranque del propio arco. Estos huecos practicados en los muro
servían para clavar en ellos las vigas de sujección
de las cimbras autoportantes de madera que era necesario contruir
para la colocación de las dovelas.

Además, las cimbras servían de andamio
para los canteros que realizaban tan arriesgada tarea.

(Autor del texto
del artículo/colaborador de ARTEGUIAS:
José Manuel Tomé)
