Una de las principales
señas de identidad monumental de La Ribagorza son sus puentes
medievales y es que, en un territorio especialmente escarpado
y montañoso, tres son los ríos que vertebran de
norte a sur el territorio: el Ésera, el Isábena
y el Noguera Ribagorzana; concentrándose ya desde época
medieval en torno a sus valles la mayoría de sus principales
núcleos de población.

Por
ello, estas construcciones civiles se convirtieron en equipamientos
de vital importancia estratégica, política, económica
y social en el día a día de sus habitantes, conservándose
a lo largo y ancho de la comarca una buena nómina de puentes
medievales: Roda, La Puebla, Serraduy, Perarrua, Graus, Besians,
Montañana, Obarra, Beranuy, Herrerías de Calvera,
etcétera.
De todos ellos sobresale arquitectónicamente
por sus dimensiones y su espectacularidad el Puente Medieval de
Capella, construcción de entre los siglos XIII y XIV que,
salvando las aguas del río Isábena, ha servido desde
siempre y hasta hace muy pocas décadas de única
vía de comunicación entre la localidad y el resto
de territorios ribagorzanos.
Levantado a base de sillarejo bastante regular, el
puente de Capella consta de prácticamente 100 metros
de longitud de lado a lado, presentando el prototípico
perfil medieval de "lomo de asno" y siendo atravesable
gracias a una calzada de casi tres metros de ancho protegida por
pretiles, una anchura bastante mayor de lo habitual respecto a
otros puentes de la zona y que permitía el paso de carruajes
y vehículos.

Se estructura en nada menos que ocho ojos, constando
de un arco central de mayor amplitud y ligerísimo perfil
apuntado, y a sus lados hasta siete ojos secundarios, dos hacia
el sur y hasta cinco hacia el norte, quedando el último
de ellos tapado y prácticamente imperceptible debido a
la subida del nivel del suelo como consecuencia del arrastre de
sedimentos.

Los arcos se sustentan a través de potentísimos
machones prismáticos y hexagonales dispuestos hacia cada
uno de los flancos del puente, contando además por el lado
del que procede la corriente con tajamares triangulares escalonados.
El puente de Capella estuvo abierto al tráfico
rodado de todo tipo hasta hace poquísimas décadas,
siendo la única vía de comunicación de la
localidad con el valle y buena parte de su término municipal
hasta la construcción en 1993 de otro puente más
moderno. Fue declarado Bien de Interés Cultural en 2002
y sometido a reformas de consolidación de su estructura
en 2004.
Iglesia de San Martín de Capella
La visita al puente de Capella puede ir acompañada
de la de su iglesia parroquial dedicada a San Martín. Se
encuentra en lo alto de la población rodeada de calles
muy estrechas.

Estamos ante un sencillo edificio del tardorrománico
avanzado del siglo XIII, de formas minimalistas y austeras. Ha
pervivido el ábside de tambor semicilíndrico con
una sencilla ventana de aristas vivas y la corona de canecillos.
Encima se construyó en tiempos postreros un campanario
de piedra y ladrillo.
La puerta románica está en el costado
meridional. Hasta hace poco tiempo estaba sucia y había
perdido los fustes de las columnas. Una reciente restuaración
ha devuelto lo perdido y la ha reacondicionado.

(Autor del texto
del artículo/colaborador de ARTEGUIAS:
José Manuel Tomé)
