El Santuario de la Balma
se encuentra al norte de la provincia de Castellón, muy
cerca de la frontera con Cataluña y Aragón. Se emplaza
a unos 3 km. Del municipio de Zorita. Está situado en un
entorno privilegiado, excavado a los pies de la montaña
de la Balma, que se yergue junto a uno de los meandros del río
Bergantes.


Sus
orígenes se pierden en la noche de los tiempos. Desde el
siglo XIII tenemos documentado la existencia de este lugar sagrado
pero hay restos arqueológicos muy anteriores. Algunas partes
del suelo de la capilla se han datado en una época anterior
a la invasión musulmana, aunque el conjunto de edificios
actual se configuró durante los siglos del gótico
y del renacimiento.

En la década de los 80 del siglo XIV un noble
de Morella legó una importante cantidad de sus bienes para
el monasterio, que en este momento se encontraba bajo la advocación
de santa María Magdalena. Se ha conservado un inventario
del año 1437 en donde se reflejan todos los bienes materiales
del Santuario.

Durante la segunda mitad del siglo XV y, sobre todo,
a lo largo del siglo XVI, el Santuario recibió a un gran
número de peregrinos, lo que hizo que sus rentas aumentasen
de forma considerable, y se ampliasen las dependencias.

En el XVIII el lugar cobró fama, debido a
las celebraciones que se realizaban para curar a los endemoniados.
Fue en este momento cuando se construyó la denominada "sala
de las danzas". En la siguiente centuria el Santuario comenzó
un periodo de declive y decadencia. En 1873 se vio afectado por
la desamortización, y en 1885 pasó a pertenecer
al ayuntamiento de Zorita.

Durante la última guerra civil el edificio
fue saqueado, y la imagen de la Virgen desapareció. Tras
finalizar el conflicto, en 1940 se encargó la talla actual
al escultor Joan Porcar. En 1979 fue declarado Monumento Histórico
Artístico, y en 2007 Bien de Interés Cultural.

A raíz de esto último la Generalidad
de Valencia ha realizado una ambiciosa restauración, con
el objetivo de rehabilitar la hospedería, y detener el
deterioro del edificio.

Lo primero que contempla el visitante al llegar
al Santuario es la cruz cubierta. Se trata de una cruz de piedra
que se ubica bajo un templete con cuatro columnas y una cúpula
con pechinas, en donde pueden verse unos frescos con alegorías
de las virtudes. La cruz está documentada desde 1617, aunque
fue renovada posteriormente.

Se accede al edificio por medio de una escalera
que conduce a la Hospedería y al Eremitorio. En los laterales
de la fachada se encuentran unas escaleras que permiten acceder
al piso superior, donde se encuentra la "sala de las danzas".

Por medio de una gruta se accede a un mirador,
donde puede contemplarse una espectacular panorámica del
entorno, y a la iglesia, cuyo pórtico está esculpido
directamente en la roca.


(Autor del texto del artículo/colaborador
de ARTEGUIAS:
Víctor López Lorente)
