Guía
monumental (arte e historia) de Riaza (Segovia)
y el románico rural de su entorno
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Riaza |
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Segovia |
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Sepúlveda |
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Introducción
a la guía de arte (monumentos y rutas) de Riaza, Segovia
Historia
y descripción de Riaza
La Villa de Riaza
se sitúa al este de la provincia de Segovia, cerca
ya de Soria. Riaza es junto a Ayllón y Maderuelo, los núcleos
urbanos más importantes de este sector de Segovia que es
el más despoblado y, al mismo tiempo, de los más ricos
monumentalmente.

Parece que Riaza fue fundada
en el siglo X en tiempos de Gonzalo Fernández, hijo del Conde
Fernán González.
Imágenes
de gran formato de Riaza
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| Plaza
Mayor de Riaza |
Estatua
en Riaza |
Ayuntamiento
en la Plaza Mayor. Riaza |
Monumentos
de Riaza
Monumentalmente, el encanto
principal de Riaza se centra en la arquitectura tradicional de su
cuidado casco antiguo, por encima del valor de edificios específicos.
En este contexto, sobresale su pintoresca Plaza Mayor.
En
lo concreto, la iglesia parroquial de la Virgen del Manto
es un noble edificio gótico - renacentista de voluminosas
formas. Riaza también muestra un buen número de ermitas
en sus alrededores, como la de San Roque y Hontanares,
de gran popularidad.
No obstante, y como veremos
al final, Riaza puede convertirse en un buen punto de partida para
numerosas excursiones y rutas para conocer el románico rural
del este de la provincia de Segovia. La oferta hostelera es buena,
a diferenecia de las pequeñas aldeas que se encuentran a
su alredededor.
Plaza
Mayor
Segovia está bien
nutrida de plazas monumentales, como las de Sepúlveda, Pedraza,
Ayllón, etc.

Riaza es también
una de ellas y de las más pintorescas. Típica plaza
asoportalada castellana que se emplea como coso taurino. En esta
plaza se encuentra el Ayuntamiento o Casa Consistorial, que es un
edifico del siglo XVII.
Iglesia
Parroquial de de Riaza. Nuestra Señora del Manto
La
iglesia de de Nuestra Señora del Manto es un sobrio y monumental
edificio de arquitectura tardogótica y decoración
renacentista (siglos XV-XVI).
Es una iglesia de tres naves
con tres capillas y un campanario cuadrado que domina la población.
En su interior destacan
la imagen de un Cristo yacente de estilo barroco y desgarrador aspecto
dramático. Es una talla de madera articulada de finales del
siglo XVII. Aún más valor tiene una Piedad de madera
policromada de estilo manierista de excepcional calidad.
Ermita
de San Roque
La ermita de san Roque se
levanta en el llamado Rasero o parque - explanada que hoy se dedica
para actividades de esparcimiento.
Es un pequeño templo
rural de finales del siglo XVI.

Ermita
de Hontanares
Esta ermita está
a unos pocos kilómetros de Riaza y es un humilde edificio
del siglo XVII. Sin embargo, se tiene gran devoción por la
Virgen de Hontanares que alberga y se hacen coloristas romerías.
Rutas
desde Riaza: el románico rural
La privilegiada situación
de Riaza, en la falda de la Sierra de Guadarrama, permite al turista
hacer excursiones basadas en el senderismo o practicar esquí
o incluso el golf. Pero monumentalmente, la comarca es rica en románico
rural de gran encanto.

No
muy lejos de Riaza y casi llegando a Ayllón, tenemos la iglesia
porticada de Santa María de Riaza. que puede presumir
de conservar el mejor ejemplo de un tipo de pórtico románico
basado en la secuencia de arquerías sobre pilares (no columnas).
También podemos desplazarnos
a la encantadora iglesia de Sotos de Sepúlveda, con
su portadita oculta y su curioso y atípico arco triunfal
o a Castillejo de Mesleón con buena cabecera y monumental
portada (de nuevo oculta tras las paredes del porche de rigor).

Pero hemos elegido dos pueblos
y dos iglesias cercanas a Riaza por razones de acceso: Cerezo de
Arriba y Alquité. Por Cerezo de Arriba se ha de pasar
cuando se viaja a Riaza desde Segovia o Madrid, que es lo más
habitual, por lo que hacer una breve parada no costará tiempo
y sí una agradable sorpresa.
Alquité se
ha elegido también por la cercanía a la Ermita de
Hontanares, corazon religioso de la comarca de Riaza y que el visitante
a esta villa seguro que no omitirá.
Cerezo
de Arriba
Al margen de Riaza, Cerezo
de Arriba es una de las poblaciones con mayor vitalidad de la comarca.
Se encuentra a sólo 10 kilómetros de Riaza en dirección
a Segovia, en la carretera N-110.
La población se avista
desde lejos gracias a la torre de la iglesia que emerge altiva sobre
las viviendas. Se trata del campanario del templo parroquial, que
como en tantos otros, el auge constructivo barroco acabó
con la nave del templo románico y alzó la torre, permaneciendo
sólo la cabecera.

Presenta un ábside
de semitambor que alterna fábrica de calicanto en su parte
inferior con perfecta sillería en su zona alta. No tiene
columnas entregas pero sí dos impostas. La más baja,
a la altura del arranque de los ventanales es sencilla y la segunda,
a la altura de los cimacios presenta temas vegetales.
Lo más valioso son
sin duda los tres ventanales que muestras en sus capiteles todo
el repertorio de animales fantásticos: aves, arpías,
basiliscos, grifos, sirenas...
La corona de canecillos
está muy desgastada.
En el interior, un retablo
barroco oculta el ábside. El arco triunfal es de medio punto
con capiteles donde la figura del león es especialmente protagonista.
Castillejo
de Mesleón
Está
situada a pocos metros de la calzada de la N-I, desde la que se
divisa perfectamente.
La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción no cumple
la función de parroquial de Castillejo, al disponer la aldea
de otra más céntrica y
moderna. Desempeña, por tanto, el papel de ermita sólo
abierta en días señalados, como procesiones y festividades
importantes. Ello hace de su visita interior una misión casi
imposible.
Se trata de una construcción
de modesto tamaño, pero muy destacable en el contexto del
románico segoviano por lo que ha sido declarada Monumento
Histórico Artístico, y restaurada recientemente.
De época románica
queda el ábside, la nave y la portada sur, siendo posteriores,
la torre, la espadaña y el porche que oculta -una vez más-
el ingreso al templo.
La cabecera destaca por
su buena sillería, muy regular y bien ajustada, a partir
del alféizar de las ventanas, pues el resto es de mampostería.
El ábside tenía tres ventanales originalmente pero
un tal cura Miguel González Rodrigo en 1689 hizo y firmó
en el propio ábside el desaguisado de destruir el central
para abrir un vano cuadrado sin ninguna gracia.
Probablemente de esta misma
época daten los aditamentos citados. Los capiteles de los
ventanales supervivientes tienen sencillos pero elegantes motivos
vegetales y la corona de canecillos despliega un rico repertorio
de motivos geométricos.
Oculta por el porche barroco, habitualmente cerrado, permanece una
magnífica portada de excelente altura artística en
el doble plano arquitectónico y escultórico.
Tiene cinco arquivoltas,
las pares de baquetón sobre columnas y las impares de arista
viva sobre jambas. Todo trasdosado por chambrana decorada con originales
vegetales. Los cuatro capiteles están tallados por el mismo
maestro que la puerta de Languilla y muestran estupenda decoración:
el martirio de los inocentes en que dos mujeres parecen sacrificar
a un niño para evitar su muerte ante el verdugo, una pareja
de arpías voluminosas y de buen plumaje silense, un guerreo
luchando contra un león y una escena de lucha entre guerreros
que atraviesan con sus lanzas los escudos de sus oponentes.
El interior, salvo por el
retablo barroco que ciega el interior del
ábside, conserva sus elementos originales en buen estado.
La nave tiene cubiertas de madera. No así la cabecera que
se aboveda con cañón y horno en presbiterio y ábside
respectivamente.
Especialmente atractivo
es la forma de estructurar el arco triunfal, de medio punto, con
parecido esquema al de una portada, con dos arquivoltas que voltean
sobre dobles columnas. Los capiteles del arco triunfal, ambos
de idéntico motivo, ofrecen una magnífica factura.
Sus capiteles representan elegantes hojas de acanto talladas a bajo
relieve, pero con exquisita finura de cincel.
Alquité
Alquité es una minúscula
aldea situada a 8 kilómetros de Riaza en dirección
al noreste. Para llegar hay que tomar la misma carretera qque conduce
a la Ermita de Hontanares, la SG-V-1111.
Cuando llegamos a su destartalada
iglesia, poco nos hace prever la sorpresa que nos aguarda dentro.
Y es que, como es norma en el románico segoviano, la puerta
no se encuentra visible desde el exterior, sino tapada por las paredes
de una estancia adosada.

Si logramos encontrarla
abierta o nos dejan las llaves, nos encontramos ante una portadita
de modestas dimensiones de tres arquivoltas. tanto la primera como
la tercera presentan contenidas decoraciones geométricas.
pero interesa la intermedia por su gran riqueza iconográfica.
La secuencia de figuras
es la siguiente: personaje cabalgando al lomo de una arpía,
cinco trasgos con alas plegadas, un trasgo con las alas desplegadas,
un personaje con brazos convertidos en alas con un escudo que lleva
una cruz, un David músico tocando un instrumento y dos figuras
de luchas entre personajes y monstruos demoniacos.
La relación con Burgo
de Osma se establece principalmente por la similitud de los trasgos
esculpidos en esta puerta y los hallados en los arcos de acceso
de la sala capitular al claustro de la catedral soriana.
No cabe duda de que los
artífices de esta arquivolta son más rudos que aquellos
maestros que trabajaron en la seo osmense. Sin embargo, no podemos
dejar de reconocer que, en algunas tallas de Alquité, la
composición de las figuras refleja intensa expresividad y
dramatismo.
La lucha entre el alma humana y las fuerzas del mal se representa
mediante el combate entre un caballero y un descomunal animal diabólico
que gira su cuerpo de forma violenta y amenazante, encarando su
feroz rostro hacia el jinete. Este, aunque resuelto a la lucha,
ha de evitar la embestida tirando de su cabalgadura hacia atrás
y volteando su cabeza para evitar la agresión.
Los capiteles de las columnas
incluyen buenos ejemplos de escultura heredera del claustro de Silos.
La composición, la textura de lomos y plumaje, y la decoración
vegetal de la pareja de cuadrúpedos y arpías de los
capiteles de la puerta evidencian el influjo silense.
