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Guía de la ciudad de Valencia


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Guía de la ciudad de Valencia

Introducción

Tercera urbe de España en población y uno de los grandes puertos del Mediterráneo, la bimilenaria ciudad de Valencia es hoy en día una capital moderna y cosmopolita que, pese a su enorme explosión urbanística y demográfica experimentada a partir de los años 30 del siglo XX, ha sabido conservar buena parte de su rico patrimonio histórico artístico heredero de las diferentes civilizaciones que por ella pasaron.

Centro urbano de la ciudad histórica de Valencia

Breve aproximación a la Valencia Medieval

Los orígenes históricos de Valencia se remontarían a época romana, constando una primera fundación de nombre "Valentia Edetanorum" que se ubicaba en una isla fluvial del río Turia.

Con la caída del Imperio Romano y la invasión bizantina del sureste de la Península Ibérica, el pueblo visigodo se hizo fuerte en la zona, llegando a establecerse una sede episcopal sufragánea de la toledana.

Capilla conocida como Cripta de San Vicente. Época del Reino Hispanovisigodo

Tras la conquista árabe del 711 el primer emir cordobés mandó destruir la ciudad, reconstruyéndose poco después de la mano de su hijo Adb-Allah-al-Balansi, quién hizo levantar su palacio en "La Russafa" (origen del actual barrio de La Ruzafa).

Así, Balansiya se convirtió en una importante taifa musulmana que, salvo la heroica pero breve conquista de Rodrigo de Vivar entre finales del siglo XI y principios del XII, permaneció bajo el poder islámico hasta la conquista cristiana definitiva por parte del Rey aragonés Jaime I El Conquistador en el año 1238.

EL mayor número de monumentos históricos conservados en Valencia corresponden a la Baja Edad Media y a estilo gótico

Con la llegada del poder cristiano Valencia, que según las crónicas contaría con más de 100.00 habitantes, se benefició de una serie de fueros y privilegios reales gozando de un primer periodo de esplendor que se vería truncado de raíz con la Peste Negra, que trajo consigo un siglo XIV caracterizado como en buena parte de Europa por la depresión.

Torres de Serranos, Valencia

El siglo XV sin embargo supuso el despegue definitivo de la ciudad en todos los sentidos, hasta el punto de que se le considera "el siglo de oro valenciano", en el cual, gracias al crecimiento demográfico y al auge industrial y económico, vivió una completa renovación urbanística y monumental, datando de este periodo la mayoría de atractivos artísticos medievales que hoy en día cualquier turista puede visitar.

Rosetón gótico en la Catedral de Valencia

Patrimonio monumental medieval de Valencia

Cripta o Cárcel de San Vicente

Situado muy cerca de la catedral, concretamente en la trasera de la Plaza de La Almoina, el espacio arqueológico descubierto en los bajos del edificio conocido como "Cárcel o Cripta de San Vicente" es uno de los elementos de mayor antigüedad conservados en la ciudad de Valencia.

Cripta o Cárcel de San Vicente

El grueso de los restos arqueológicos ahí conservados y musealizados en 1998 formarían parte del primitivo complejo episcopal valenciano de época visigoda, datable entre los siglos VI y VII de nuestra era construido en el solar de una domus romana de la ha quedado una pintura mural del dios Mercurio.

Pintura romana del dios Mercurio

El espacio, de planta cruciforme y abovedado, se compone de una capilla funeraria de un obispo o dignatario eclesiástico (probablemente de nombre Justiniano) cuya tumba queda resaltada por cuatro magníficos canceles con decoración vegetal.

Detalle de uno de los canceles hispanovisigodos

Durante su estudio arqueológico fue sacada a la luz parte de la cabecera de la primitiva catedral, constatándose también que en tiempos de la dominación musulmana el espacio fue reutilizado como casa de baños.

Cuentan las crónicas cristianas que tras la conquista de Jaime I aún permanecía visible parte del complejo, sobre el cual el propio monarca mando levantar una capilla en honor de San Vicente, santo de origen aragonés martirizado en la capital valenciana y que, según la tradición, permaneció preso en una cárcel que se levantaba sobre ese mismo solar.

En la actualidad la capilla gótica mandada construir por el monarca se encuentra profundamente restaurada, pasando muy desapercibida para la mayoría de turistas al ser solo accesible a través de un edificio de aspecto muy moderno.

La Catedral y El Miguelete

Como en la mayoría de ciudades, la Catedral es sin lugar a dudas uno de los elementos más reconocibles de Valencia, especialmente su icónico campanario conocido popularmente como "El Miguelete"

Interior

La actual seo valenciana se levanta sobre el mismo solar en el que se ubicó primero un templo romano, a continuación la primitiva catedral visigoda y posteriormente la mezquita mayor musulmana, la cual, tras la conquista de Jaime el Conquistador en 1238, fue mandada destruir en 1262 para ser erigida en su lugar y de nueva planta una gran catedral cristiana bajo la advocación, por expreso deseo del monarca, de la Asunción de la Virgen María.

Interior de la catedral de Valencia

El proyecto contemplaba un edificio de tres naves cubiertas con bóvedas de crucería y separadas por arcos apuntados sobre pilares y columnas adosadas culminadas en capiteles vegetales. A continuación, un crucero marcado tanto en planta como en alzado y coronado en la intersección por un elegante cimborrio octogonal de dos cuerpos superpuestos y abiertos en cada uno de los lados por ventanas de tracería que dotan de iluminación natural al espacio interno.

Crucero con su espectacular cimborrio

Por último y accesible desde el crucero, un amplio deambulatorio que rodea el presbiterio y al que abren ocho capillas radiales.

No hace muchos años descubiertas, las pinturas de las bóvedas de la capilla mayor son espectaculares. Se pintaron por artistas italianos a finales del siglo XV en los plementos de su bóveda de crucería a base de coloristas ángeles bajo un cielo estrellado.

La bóveda de la Capilla Mayor con sus pinturas

Como se puede apreciar, este primer proyecto tras la cristianización de la ciudad no contemplaba una enorme catedral gótica como sí se levantó en otras capitales peninsulares; una circunstancia que se explica por la urgencia que hubo en completar las obras y tener así cuanto antes un elemento más de afianzamiento del poder de la monarquía cristiana sobre una recién conquistada Valencia en la que era numerosa aún la población musulmana.

La Puerta del Palau

El elemento más antiguo de la seo valenciana es la conocida como Puerta del Palau o Puerta de la Almoina, un portal totalmente románico en lo estilístico que contrasta bastante con el resto de la obra gótica y cuya razón de ser ha hecho correr ríos de tinta entre historiadores y especialistas.

La Puerta del Palau de la Catedral de Valencia

Para algunos estudiosos, la Puerta del Palau dataría de 1270 y su apariencia románica se explicaría porque en la Corona de Aragón aún era un estilo que, por pura inercia, gozaba de cierto predicamento.

Otra teoría retrasa la construcción de la puerta a 1240, por lo que se contextualizaría en ese lapso de tiempo entre la Conquista de la ciudad en 1238 y la destrucción de la antigua mezquita aljama en 1262. Quienes sostienen esta idea, argumentan que su construcción vino dada por la urgente necesidad de dotar de aspecto de iglesia al antiguo espacio de culto musulmán, dándose además la circunstancia de que justo donde abre el portal se situaba el mihrab

Detalle de la Puerta del Palau de la Catedral de Valencia

Sea como fuere, el caso es que la Puerta del Palau responde a un modelo de románico muy tardío que tuvo su predicamento en el resto de la Corona de Aragón, considerándose hermana por ejemplo de la Porta dels Fillols de la Catedral de Lleida, la también ilerdense puerta de Agramunt o las oscenses de San Miguel de Foces o Santa María de Salas.

Comperación de la Puerta del Palau con la de la Seu Vella de Lleida,  Santa María de Salas deHuesca, y San Miguel de Foces de Ibieca

Consta de seis arquivoltas de medio punto abocinadas y en degradación cuyas roscas fueron profusamente ornamentadas a base de puntas de diamante, cadenetas, arquillos, tallos ondulantes tratados casi como trépano y, en la arquivolta interna, una encantadora sucesión de serafines. Descansan sobre columnas acodilladas culminadas por una magnífica serie de capiteles figurados con escenas del Ciclo del Génesis en el lado izquierdo, y del Éxodo a la derecha, presentando todas las cestas una estructura semejante a doble cara con gabletes y elementos arquitectónicos.

Muy llamativos resultan también los canecillos que sostienen la cornisa del tejaroz que remata la portada, apareciendo plasmadas siete parejas cada una de ellas con sus nombres y apellidos en su respectiva inscripción y que, según la tradición, personifican los siete matrimonios leridanos que llegaron para repoblar la ciudad. Leyendas a parte, hoy en día se concluye que podrían tratarse de retratos de benefactores laicos en la construcción de la catedral.

Puerta de los Apóstoles

Al brazo opuesto del crucero se abre la llamada Puerta de los Apóstoles, esta sí, del más puro estilo gótico a medio camino entre el francés y el mediterráneo y cuya construcción se adentra ya en el siglo XIV. Así llamada por las esculturas de los doce apóstoles desplegados a ambos lados de la puerta, se trata de una fachada en dos cuerpos en la que el superior queda ocupado por un soberbio rosetón de tracería y el inferior por la puerta propiamente dicha, de triple arquivolta apuntada, cuajada de figurillas y trasdosadas por un gablete.

Puerta de los Apóstoles de la Catedral de Valencia

En el tímpano destaca la efigie de la Virgen María flanqueada por ángeles músicos. Según las crónicas, esta escultura de la Virgen se encontraba en origen en un mainel o parteluz que fue eliminado en el siglo XVII para permitir la entrada y salida de las andas procesionales. Frente a esta fachada se reunía el famoso "Tribunal de las Aguas".

Sala Capitular (Capilla del Santo Cáliz)

En una segunda etapa entre finales del siglo XIV y la primera mitad del XV se llevaron a cabo una serie de ampliaciones en las que fueron añadidos dos de los elementos más característicos del conjunto catedralicio: la sala capitular más conocida como la capilla del Santo Cáliz, y por supuesto, el icónico e inconfundible "Miguelete" (Micalet)

La hoy llamada Sala del Santo Cáliz fue en origen la Sala Capitular así como el panteón para el enterramiento de canónigos y notables. Se trata de una estancia de planta cuadrangular rematada con una compleja bóveda nervada.

Bóveda estrellada de la Sala Capitular

Destaca el magnífico retablo en alabastro realizado entre 1441 y 1446 y que en origen fue concebido para el trascoro catedralicio, siendo instalado en su actual emplazamiento en 1777 al ser levantado un nuevo trascoro neoclásico hoy también eliminado.

La Sala Capitular o Capilla del Santo Cáliz es una maravilla del gótico flamígero

Acoge esta sala desde 1916 el Santo Cáliz de la Catedral de Valencia, donado por el Rey Alfonso el Magnánimo y considerada una de las reliquias más importantes de la cristiandad. La pieza, fechada en el siglo I, fue realizada en cornalina rojiza tanto para la copa como para la peana, contando con una montura en oro y cuajada de esmeraldas y piedras preciosas.

El Santo Cáliz

El Miguelete

Pero sin lugar a dudas, el auténtico icono de la catedral de Valencia y de la ciudad en general es el famoso Miguelete (Micalet en valenciano), que no es sino una torre campanario levantada entre los últimos años del siglo XIV y la primera mitad del XV para sustituir al primitivo y obsoleto campanario. Recibe el nombre de "Miguelete" por su campana más famosa, que con sus más de 7.500 kilos es una de las más grandes de España.

El Miguelete

De planta octogonal y dividida en cuatro cuerpos accesibles por una escalera de caracol interna de nada menos que 200 peldaños; la torre alcanza los 70 metros, pudiendo haberse inspirado según los especialistas en la torre de la Seu Vella de Lleida, con la diferencia de que al Miguelete le faltaría el remate ojival.

Tanto Sala Capitular como Miguelete fueron concebidos en origen como estructuras exentas a la estructura catedralicia, pero en sucesivas reformas y ampliaciones a finales del siglo XV acabaron quedando unidas a la misma.

Cuerpo de campanas

Puerta de los Hierros

A lo largo de los siglos XVI y XVII fueron sucediéndose las ampliaciones, siendo de destacar la llamada "Obra Nova" más conocida como Lonja de los Canónigos: una elegante galería renacentista de tres pisos junto a la Puerta de los Apóstoles concebida para que los canónigos disfrutasen de los espectáculos públicos que tenían lugar en la Plaza de la Virgen.

La última gran intervención tuvo lugar entre finales del siglo XVII y principios del XVIII, cuando la fachada gótica de los pies fue sustituida por una nueva denominada Puerta de los Hierros, considerada una de las mejores interpretaciones del barroco italiano en territorio español.

Catedral de Valencia: Puerta principal conocida como Puerta de los Hierros

La Lonja de la Seda

Otro de los emblemas monumentales de la capital valenciana es la Lonja de la Seda, también conocida como Lonja de Mercaderes, auténtica joya del gótico civil español declarada Monumento Histórico Artístico en 1931 y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996.

Ventanal flamígero de La Lonja de la Seda

Se levanta en el corazón del Barrio del Carmen, frente al actual mercado y a la iglesia de los Santos Juanes; constituyendo todo un símbolo de la riqueza, el poder y el desarrollo que adquirió la ciudad durante ese llamado Siglo de Oro Valenciano que fue la decimoquinta centuria.

La Lonja de la Seda: fachada lateral

La obra fue encomendada al arquitecto Pere Compte, quien también había trabajado en algunas de las ampliaciones de la catedral. El grueso de las obras se prolongó entre 1482 y 1497, aunque el remate final no se produciría hasta 1548.

Para su construcción Pere Compte se inspiró en la Lonja de Palma de Mallorca, que a su vez había tomado como modelo la arquitectura de la sala capitular del convento de Santo Domingo de la propia capital valenciana. Este tipo de lonjas destinadas al comercio fueron bastante habituales durante toda la Baja Edad Media en la Corona de Aragón.

El conjunto de La Lonja de la Seda desde el Patio de los Naranjos

La Lonja de Valencia cuenta con tres espacios principales en torno a un patio central conocido como "Patio de los Naranjos": la Sala de Contratación o salón columnario, la torre y el llamado Consulado del Mar.

La Torre, situada en el mismo eje de la fachada, sirve de separación entre las dos estancias principales, contando con un piso bajo que cumple las funciones de capilla cuya bóveda de crucería estrellada fue diseñada por Juan Guas, arquitecto de los Reyes Católicos. Sobre ella se elevan otros tres pisos más que cumplían funciones de prisión y que son accesibles a través de una magnífica escalera de caracol.

Sala de Contratación

La Sala de Contratación, también llamado salón columnario, es el espacio principal del edificio, configurándose en tres naves de cinco tramos cada uno de ellos cubiertos por su propia bovedilla de crucería, las cuales descansan sobre ocho columnas helicoidales exentas y 16 pilastras adosadas al muro.

Puerta de la Sala de Contratación

Al otro lado de la torre y en perpendicular a la sala de contratación se yergue el llamado Consulado del Mar, conformado por un sótano, una planta baja que acogía el Tribunal del Comercio, un piso principal cubierto con un soberbio artesonado gótico que acogía el citado Consulado el Mar y, por último, una planta superior abierta al exterior a modo de galería de arcos y que albergaba las estancias privadas del alcaide.

Patio de los Naranjos

Articulaba la estructura del edificio el llamado Patio de los Naranjos, un espacio de lo más ameno en torno a naranjos y cipreses que en origen servía para ceremoniales al aire libre. En la actualidad y desde sus bancos estratégicamente situados para el descanso del visitante es posible contemplar la interesante colección de gárgolas satíricas por las que evacua el agua de las cubiertas.

Una de las esculturas repartidas en puertas y ventanas de la Lonja de la Seda

En la misma línea que las gárgolas citadas hay que avisar al turista que se fije bien en las esculturas de las jambas y arquivoltas que pueblan las portadas y ventanales flamígeras de todo el conjunto de La Lonja. Normalmente su temática es profana y simbólica, abundando los animales fantásticos -especialmente centauros- tocando instrumentos musicales.

Escultura profana y simbólica

Escenas guerreras y cinegéticas

La Muralla: Torres de Serranos y de Quart

La antigua muralla medieval de Valencia fue mandada levantar entre 1356 y 1370 por Pedro IV el Ceremonioso con el fin de ampliar el perímetro respecto a las primitivas cintas romanas y musulmanas con motivo de sus enfrentamientos contra el monarca castellano Pedro I el Cruel (Guerra de los Dos Pedros).

Construidas en su mayor parte en tapial y arena a excepción de tramos puntuales, el nuevo recinto abarcaba unos 4 kilómetros de perímetro y se componía de cuatro puertas mayores (portals grans) y de hasta nueve accesos menores o postigos (portals xics).

Torres de Serranos

Buena parte del cinturón murado medieval valenciano fue mandado derribar por el Gobierno Civil en 1865, habiendo llegado a nuestros días además de algunos restos fragmentados de poco relieve, dos de esas grandes puertas, llamadas Torres de Serranos y Torres de Quart

Torres de Serranos

Localizadas al noroeste del casco urbano, fueron erigidas entre 1392 y 1398 siguiendo planos del maestro Pere de Berenguer, quien se inspiró en las torres de acceso al Monasterio de Poblet así como en el Portal de San Miguel de la muralla de Morella.

Se componen de una estructura central abierta en un gran vano de acceso que ejerce de unión entre las dos potentes torres de planta poligonal hacia el exterior del recinto, y achaflanadas en su cara interna, por la que discurre la escalera de acceso a las distintas estancias abovedadas.

Una vez obsoleta su funcionalidad defensiva, fueron primero empleadas para uso ceremonial y posteriormente como prisión, motivo gracias al cual se salvaron de la destrucción decimonónica. Ya en el siglo XX y durante la Guerra Civil española, sirvieron para resguardar obras de arte llegadas desde el Museo del Prado.

Torres de Serranos de Valencia desde el interior del casco antiguo

Torres de Quart

Más al oeste del recinto amurallado medieval valenciano y de construcción algo más tardía, las Torres de Quart fueron elevadas entre 1441 y 1460 de la mano de Pere Compte y Francesc Baldomar, arquitectos ambos que también intervinieron durante el llamado Siglo de Oro Valenciano en la Catedral y en la Lonja.

A diferencia de sus vecinas de Serranos, las Torres de Quart presentan al exterior planimetría cilíndrica inspirada en el arco de triunfo de la fachada del Castelnuovo de Nápoles, obra mandada construir por el propio rey Magnánimo.

Torres de Quart

Además de almacén de pólvora, también sirvieron en siglos mucho más recientes como prisión, en este caso femenina; jugando durante la invasión francesa un papel decisivo en la resistencia de Valencia. Muy recientemente han sido sometidas a una acertada restauración que ha liberado al conjunto de la capa de contaminación que la recubría al estar tan a merced del humo del tráfico que discurre junto a ellas.

Iglesia de San Juan del Hospital

En el mismo centro de la ciudad, la hoy parroquia de San Juan del Hospital es considerada la iglesia más antigua de la capital valenciana, remontándose su construcción a pocos años después de la conquista por parte del Rey Jaime, quién cedería los terrenos a la Orden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, fieles aliados de la Corona durante el proceso de Reconquista.

Iglesia de San Juan del Hospital: cabecera

Desde el siglo XVIII posee rango de parroquia castrense, encontrándose hoy en día bastante embutida entre construcciones modernas que motivan que sea en su interior desde donde es posible contemplar toda su esencia medieval, en la cual se conjugan restos románicos, góticos y mudéjares con reformas posteriores renacentistas y barrocas.

El espacio interno se configura a partir de una sola nave cubierta con bóveda de cañón apuntada y reforzada por arcos fajones sustentados por ménsulas. A dicha nave abren diversas capillas entre contrafuertes casi como si de arcosolios se tratasen. La cabecera es poligonal y de inspiración cisterciense fruto ya de una ampliación de la decimocuarta centuria.

Iglesia de San Juan del Hospital

Morfológicamente responde al modelo de iglesia de reconquista del siglo XIII bastante frecuente en tierras valencianas, con la diferencia de que en este caso fue cubierta en su totalidad con bóvedas pétreas en lugar de las habituales techumbres de madera.

En el muro sur se conserva un buen Calvario de madera formado por estatuas lígneas de distinta época (siglos XIII-XIV).

Calvario gótico

Al exterior, los elementos tardorrománicos más reconocibles son sus dos portadas norte y sur, ambas de medio punto doveladas. Sobre ellas, en una segunda fase fueron realizados sendos óculos goticistas con la cruz de Malta como protagonista.

A cada costado del templo se habilitan dos patios que en su momento formarían parte del antiguo complejo monástico. En la actualidad, el ubicado al norte, conocido también como "patio del calvario" conserva restos de las arquerías del antiguo hospital de acogida.

Por el contrario, el patio sur, bastante más amplio en tamaño, conserva en parte de su perímetro varios arcosolios que cobijaban enterramientos destinados a familias nobles o gremiales.

Iglesia de San Juan del Hospital: Patio del Calvario

Originalmente exento se encontraba el llamado oratorio o capilla funeraria de Jaime I; un pequeño templete de estilo cisterciense conformado por un espacio cuadrangular abierto por tres de sus lados y que comunica con un pequeño habitáculo cabecero de planta ochavada. La tradición apunta a que era en él dónde el Rey Conquistador se situaba en los oficios religiosos.

Capilla del rey Jaime el Conquistador

De nuevo en el interior y abierta al costado septentrional de la nave justo ante de ingresar a la cabecera se habilita la Capilla de San Miguel, levantada hacia 1270 y que conserva en magnífico estado gracias a que permaneció varios siglos encalado un ciclo de pinturas murales de estilo gótico lineal o franco-gótico.

Pinturas murales de la Capilla de San Miguel

Cristo bendice en una de las pinturas francogóticas de la Capilla de San Miguel

Iglesia de Santa Catalina

La iglesia de Santa Catalina Mártir fue una de las diez parroquias fundacionales de Valencia una vez conquistada por el Rey Jaime, quien con el fin de afianzar el poder cristiano, mandó levantar iglesias en los solares donde previamente existieron mezquitas.

Al igual que ocurría en la iglesia de San Juan, la parroquia de Santa Catalina se encuentra hoy totalmente embutida entre construcciones modernas, apreciándose solo desde el exterior su casi desnuda fachada occidental y su campanario barroco, siendo estrictamente necesario acceder a su interior para contemplar su magnificencia gótica.

Una vez rebasado el umbral de la puerta el visitante contempla ante sí un espacio de tres naves de seis tramos cubiertos con bóveda de crucería reforzada por arcos fajones que descansan sobre pilares con columnas adosadas. Rematan las naves en un espacio presbiterial de planta poligonal y abierto mediante ventanas ojivales con vidrieras.

Iglesia de Santa Catalina, Valencia

A las naves laterales abren diversas capillas habilitadas entre los potentes contrafuertes que permiten el sustento de las bóvedas pétreas sin necesidad de arbotantes ni pináculos.

Otra de las particularidades de la parroquia de Santa Catalina es la existencia de una girola que permite rodear el altar mayor sin importunar los ritos que puedan estar celebrándose en el altar mayor, siendo junto a la propia catedral los únicos templos valencianos de esta naturaleza

Representa uno de los mejores ejemplos del llamado "gótico mediterráneo" en la antigua Corona de Aragón, aunque entre los siglos XVI y XVII sufrió dos pavorosos incendios tras los cuales, fue remozada al interior siguiendo el gusto barroquista imperante en el siglo XVIII. En 1951 fue sometida a una concienzuda restauración en la que fueron suprimidos los aditamentos barrocos saliendo de nuevo a la luz su aspecto gótico original.

Girola de la Iglesia de Santa Catalina

El campanario primitivo se elevaba junto al hastial occidental, sin embargo quedó totalmente obsoleto al ser levantado entre 1688 y 1705 una nueva torre barroca junto a la cabecera que es considerada por los especialistas uno de los más espectaculares campanarios barrocos de España, rivalizando incluso en altivez con el propio Miguelete.

Espectacular campanario barroco de la iglesia de Santa Catalina

Otras iglesias valencianas

San Vicente de la Roqueta

Quizás la iglesia de mayor antigüedad de Valencia aunque hoy en día prácticamente irreconocible por la enorme cantidad de reformas sufridas a lo largo de su historia es la antiguamente llamada San Vicente de la Roqueta, situada extramuros de la ciudad y donde, según la tradición, se erigió un martiryum para enterramiento y veneración de las reliquias del santo mártir.

Heredera de una primitiva parroquia visigoda, cuentan las crónicas que fue la única iglesia cristiana abierta durante los siglos de dominación musulmana, ya que si bien estos no permitían levantar iglesias de nueva planta, si respetaban el culto de las ya en pie, de modo que prestaría servicio a la población mozárabe.

Tras la Conquista de Jaime I, fue reconstruida y convertida en monasterio cisterciense dependiente de Poblet. En la actualidad se encuentra bastante degradada pese al proyecto de revitalización que parece no llegar nunca, a pesar de que allí encontramos dos portadas románicas.

Puerta románica. San Vicente de la Roqueta de Valencia

Convento de Santo Domingo

Uno de los monumentos más desconocidos incluso para los propios valencianos es el Convento de Santo Domingo, fundación posterior a la conquista cristiana pero que, como muchas otras, fue víctima del progreso y de las nuevas modas imperantes, siendo destruido en el siglo XIX.

De la primitiva fundación dominica tan solo sobrevivió su magnífico claustro gótico flamígero, el aula capitular cuyo sistema de abovedamientos inspiró al de la Lonja, y la llamada Capilla de los Reyes. A partir de estos restos conservados puede hacerse una idea de la magnífica obra que sería la desaparecida iglesia prioral del cenobio.

Real Monasterio de la Trinidad

Otra de las fundaciones importantes de la Valencia medieval es el Real Monasterio de la Trinidad, cuyos orígenes se remontan a la segunda mitad del siglo XIII y que estuvo habitado por religiosas clarisas hasta 2014 en que cerró sus puertas.

Patrocinado por la Reina María de Aragón (esposa del rey Magnánimo) quien tenía su palacio a escasos metros durante el Siglo de Oro Valenciano, se trata de un bello ejemplo de arquitectura gótica levantina, contando además con un claustro perfectamente conservado y de enorme sabor.

Iglesia del Real Monasterio de la Trinidad

Iglesia de San Agustín

La Iglesia de San Agustín es el único resto de un convento de frailes originario del siglo XIII y del que, tras su exclaustración, tan solo ha llegado a nosotros la iglesia, convertida hoy en parroquia y buen ejemplo del gótico valenciano

Iglesia de San Nicolás

Una de las iglesias que mayor auge han experimentado en los últimos años es la de San Nicolás de Bari y San Pedro Mártir, también de origen antiquísimo y que, tras funcionar como mezquita durante la dominación árabe, fue revitalizada tras la llegada de Jaime el Conquistador, quien la donó a la Orden de Predicadores.

El motivo de su esplendor contemporáneo es su muy reciente restauración y puesta en valor; una intervención que ha permitido recuperar el revestimiento escultórico y pictórico barroco que se añadió a la primitiva estructura gótica y por el que es considerada "la Capilla Sixtina del barroco valenciano".

Iglesia de los Santos Juanes

De origen gótico igualmente aunque totalmente reformada en tiempos del barroco es la Iglesia de los Santos Juanes, situada frente al Mercado Central y a la Lonja de Mercaderes componiendo uno de los rincones más fotogénicos de la ciudad.

Iglesia de los Santos Juanes de Valencia

Monasterio de San Miguel de los Reyes

Al norte de la ciudad, concretamente en el Barrio de Orriols, hoy unido a la capital pero que en origen distaba varios kilómetros del centro, el Monasterio de San Miguel de los Reyes fue fundado por Fernando de Aragón sobre los restos de un viejo cenobio cisterciense. Obra cumbre del Renacimiento valenciano, suele ser considerado el más inmediato precedente el Monasterio de El Escorial

Basílica de Nuestra Se˝ora de los Desamparados

Mucha menor historia y relevancia artística tiene la Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados, sin embargo, devocionalmente es quizás el templo más importante de la ciudad y más querido por los valencianos al estar dedicado a la patrona de Valencia.

Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados

Edificios civiles

Superada la crisis del siglo XIV motivada especialmente por la virulenta Peste Negra, la decimoquinta centuria, como hemos hecho referencia varias veces, fue el Siglo de Oro de la ciudad de Valencia, convirtiéndose en la urbe más poblada de la Corona de Aragón y establecimiento preferencial tanto para la nobleza urbana como para mercaderes y comerciantes enriquecidos gracias a los negocios.

Como fórmula de reafirmación de su poder, muchas de estas personalidades notables de la época mandaron levantar sus suntuosas residencias en el mismo centro de la ciudad, habiendo llegado a nuestros días varias muestras de gótico civil y residencial valenciano que vale la pena reseñar.

Se trata de construcciones que en origen se componían de una fachada de varios pisos y ventanas, un zaguán que daba acceso al patio y desde el cual, a través e una escalera monumental, daba paso a los diferentes pisos, generalmente el primero de ellos destinados a salones de recepciones y ceremonias, y el segundo a las estancias privadas del notable y su familia.

Palau de la Generalitat

El más importante de todos es sin lugar a dudas el Palau de la Generalitat, que hoy acoge la sede del gobierno autonómico y que tenemos la fortuna de que se ha conservado casi intacta la fachada, permitiendo hacernos una idea de cómo vendrían a ser los demás.

Palau de la Generalitat

Palau de Les Corts

También destinado hoy a organismos oficiales, el Palau de les Corts no es sino la antigua residencia de la Familia Borgia; un edificio quizás menos refinado y con más vocación de fortaleza.

Palau de Les Corts

Palau del Almirante

En cuanto a los inmuebles de carácter privado, quizás el más importante es el Palau del Almirante, con su techumbre de madera pintada en el zaguán y el elegantísimo patio interior conformado por arcos apuntados en el cuerpo bajo y la típica escalera monumental que da paso a una logia abalconada en el primer piso, y por último las estancias privadas abiertas mediante ventanales bíforos trilobulados.

El Palau d'en Bou

El Palau d'en Bou conserva interesantes pinturas murales de los siglos XIV y XV mientras que en el Palau de los Escrivá, de los mejor conservados, han llegado a nuestros días incluso las caballerizas.

Otros palacios góticos valencianos de interés son el Palau de los Catalá de Valeriola, el Palau de los Marqueses de Malferit o el Palau dels Mercaders.

Almudín

Precisamente frente al Palau de Escrivá se levanta el Antiguo Almudín (Almodí en valenciano, o Alhóndiga en otras regiones); una curiosísima construcción destinada al almacenaje e intercambio de cereales levantado en el siglo XIV sobre el solar que ocupaba el antiguo alcázar musulmán.

Compuesto por un porche y un patio interior que fue cubierto ya en el siglo XVII, se decora al interior con pinturas murales de carácter popular cuya temática gira, como no podía ser de otra manera, sobre el comercio del trigo, apareciendo también efigies de santos patrones de los diversos gremios que allí operaban. En la actualidad funciona como centro de exposiciones.

Baños del Almirante

Otro edificio de carácter civil y público son los Baños del Almirante (Banys del l'Almirall), levantados entre 1313 y 1320 (por lo tanto obra ya cristiana) en estilo mudéjar inspirándose en modelos de baños hispanomusulmanes.

Baños del Almirante

Atarazanas del Grao

El último y no menos emblemático edificio civil del gótico valenciano es el de la Atarazanas del Grao, realizadas entre finales del siglo XIV y principios del XV ante el auge del comercio marítimo del puerto valenciano, que hizo necesario un lugar para la construcción, cobijo y reparación de los barcos que allí atracaban.

(Autor del texto del artículo/colaborador de ARTEGUIAS:
José Manuel Tomé)

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