El
arte en la época del Cid
No
sabemos si el Cid Campeador durante sus miles de kilómetros
recorridos a lo largo de su vida se fijó en la arquitectura
de los principales edificios de las poblaciones y campos por donde
pasaba. Intuimos que no demasiado, salvo la estructura de las
fortalezas que asediaba y vencía pues de ello dependería
su estrategia militar.
Lo que no cabe duda es que el viajero del siglo XXI que siga el
Camino del Cid va a contemplar, en la mayor parte de los casos,
no sólo un paisaje distinto (desgraciadamente mucho más
degradado) sino un arte y una arquitectura diferente a la existente
hace más de 900 años.
También que hay
que renunciar, nos tememos, a la preciosa estética con
que el director de cine Anthony Mann y el productor Samuel Bronston
nos regalan en la célebre película de "El Cid"
protagonizada por Charlton Heston y Sofía Loren.

Todos
recordamos la apasionante escena de este film de la Jura de Santa
Gadea, frente a una iglesia que imita la magnífica fachada
tardorrománica de Santo Domingo de Soria, construida, más
de un siglo después del acontecimiento relatado.
Dicha jura, en caso de
haberse producido, pues históricamente no está demostrada,
habría acontecido en el año 1072 -tras la muerte
de Sancho II "El Fuerte"- y como veremos, para esas
fechas, las iglesias existentes en Burgos serían de un
estilo y de una estética mucho menos fastuosa.
Las
fortificaciones cristianas y musulmanas en tiempos del Cid
Cuando un castillo nos
llama su atención por la belleza de sus formas y elegancia
de sus volúmenes, en la mayor parte de los casos nos remiten
a la arquitectura señorial del siglo XV, donde los castillos
jugaban un papel de palacio o residencia de un gran señor.
Es en ellos donde encontramos escudos, ventanas decoradas con
ajimeces, bonitos garitones, matacanes.
El
problema es que las fortificaciones de tiempos del Cid es un tema
más de arqueólogos que de estudiosos del arte ya
que en su inmensa mayoría, las fortalezas de aquellos tiempos
han llegado a nuestros días en un casi total estado de
ruina y desaparición, o han sido reformados en diversas
épocas cambiando estructuras y fisionomías.
Las fortalezas en los
duros tiempos del Cid eran, por obligación, mucho más
pequeñas y sobrias, sin concesiones artísticas.
En la mayoría de los casos se reducirían a torres
que cumplirían la doble misión de puestos de vigía
y lugar de defensa en caso de ataques. Tanto cristianos como musulmanes
construyeron numerosas torres vigía a lo largo de la Marca
Media, y probablemente es Soria la provincia actual que más
y mejor conserva muchas de estas torres.

En otros casos, las principales
fortalezas tendrían ya un tamaño mayor. Estarían
encaramados en altos montes o cerros, en muchos casos herencia
de castros celtibéricos, romanos o visigodos.
El
arte religioso en tiempos del Cid: entre la tradición hispánica
y el románico internacional
La vid del Cid transcurre
en la etapa en que un arte nuevo, el románico que penetra
desde Europa por el Camino de Santiago sustituye las arquitecturas
tradicionales de la España Cristiana.
Aunque de manera simplista
y sólo con motivo de dar algunas pistas sobre la situación
artística de la España cristiana durante la juventud
de Rodrigo Díaz podemos establecer cuatro estilos:
Arte Asturiano (Asturias
y Galicia)
Si nos situamos por el año 1050, en amplias extensiones
territorios del norte (Asturias, Cantabria y Galicia) las muestras
artísticas se centran en el peculiar arte asturiano
Arte Mozárabe
o de repoblación (Reino de León)
Centrado especialmente en tierras del reino de León, (León,
Zamora, Valladolid y Palencia), los edificios mozárabes,
aunque sin duda, tienen una herencia hispano-romana-visigoda evidente,
tienen como particularidad el mestizaje con estéticas andalusíes,
como los arcos de herradura muy cerrados rodeados por alfiz, los
capiteles y modillones de ascendencia cordobesa, etc.
Aunque se cuestiona en
los últimos años, en este arte mozárabe o
de repoblación, debieron tener un papel decisivo los cultos
y arabizados mozárabes que en gran cantidad abandonan Al-Andalus
buscando territorios cristianos donde emprender una nueva vida,
especialmente durante el siglo X.
Arte Condal (Condado
y Reino de Castilla)
En las ásperas
tierras de la Castilla alto y plenomedieval, la arquitectura religiosa
que existía antes del románico y que vería
el Cid niño y joven, es conocido por los numerosos -aunque
alterados- restos que nos han quedado especialmente en la histórica
comarca de la Sierra de la Demanda y Tierras de Lara.

Estas iglesias son de
reducido tamaño y tienen una nave y cabecera con testero
plano. Su fábrica es de grandes sillares, en ocasiones
de muy distinto tamaño. La puerta de arco de herradura
poco cerrada, al igual que el arco triunfal.
Como apreciamos, estructuras
así perfectamente están vinculadas con la tradición
visigótica anterior y a su vez en la arquitectura tardorromana.

Pero la diferencia con
la arquitectura mozárabe del reino de León, en este
arte condal se aprecian pocas o ninguna decoración influencia
del mundo califal andalusí.
Irrumpe
el románico
Aunque siguen existiendo
muchas controversias sobre dataciones exactas, lo que no cabe
duda es que durante las correrías de Don Rodrigo Díaz
de Vivar, se comienzan a construir en Castilla (y otros reinos
y territorios de la Hispania cristiana) templos con un lenguaje
artístico distinto.

Estos edificios son revolucionarios
pues ahora Los testeros planos se convierten en semicirculares,
la decoración sumaria o inexistente hasta ahora (en todo
caso, realizada a bisel) se sustituye por escultura monumental
con mayor relieve. En los canecillos aparece una vida humana y
animal sin precedentes.
En todo caso, por la biografía
del Cid es fácil imaginar que durante sus últimos
años en territorio cristiano (los abandona definitivamente
en **) Don Rodrigo pasaría por templos románicos
en proceso de construcción, tanto en monasterios como en
villas relevantes.
El
Arte musulmán
Acostumbrado a la austeridad
castellana, los viajes de El Cid por tierras musulmanes (especialmente
a la ciudad de Valencia) debió impactar al caballero.
Poco nos ha quedado de
la arquitectura árabe en Valencia, pero no es difícil
imaginar que una Taifa tan importante como la de Valencia albergaría
palacios y mezquitas suntuosas, como se desprende del palacio
de la Aljafería de Zaragoza.
Otra cosa muy distinta
son las aldeas musulmanas, donde los principales edificios, las
mezquitas, tendrían modestas dimensiones. Su grácil
estampa no distaría mucho de las mezquitas toledanas de
la época que nos han llegado, la del Cristo de la Luz y
las Tornerías.
