Aunque
es evidente que el patrimonio románico y mudéjar de Madrid es menos
abundante que en otras provincias cercanas (Segovia, Ávila, Guadalajara,
etc.), lo que sobrevivió es suficientemente importante como para poder
entender el panorama de la arquitectura de los siglos XII y XIII en el interior
de la Península.
La
razón de esta afirmación es lo
privilegiado del espacio geográfico de la actual provincia de Madrid, en
la unión de las dos Castillas.
Influencia
de Segovia y Ávila: El Románico y Mudéjar rural de la Sierra
Norte
Históricamente,
grandes superficies de las comarcas septentrionales de Madrid pertenecieron a
las cabezas de Comunidad de Villa y Tierra segovianas, por lo que es posible imaginar
en estos territorios, un panorama similar al de Segovia, con un inmenso manto
de iglesias del románico y mudéjar rural tardío del siglo
XIII.
Es
necesario reseñar, que en estos territorios de la Sierra de Madrid hay
bastantes restos mudéjares como numerosas portadas y galerías porticadas,
que en general, pertenecen al estilo castellano leonés de Tierra de Pinares
(como en Segovia, Ávila, Valladolid, etc.)
Por
tanto, son construcciones en ladrillo que reproducen de una manera muy directa
los arquetipos románicos y por tanto, alejados del mudéjar toledano
mucho más islamizado en su decoración.
Influencia
del Mudéjar toledano
En
el centro, sur y sureste provincial, la influencia de Toledo es
predominante por lo que las construcciones medievales que han
sobrevivido son normalmente de estilo mudéjar toledano,
donde la decoración es a base de arcos entrecruzados, de
herradura, polilobulados y por lo tanto, alejados de la influencia
románica norteña. Sin embargo, la forma arquitectónicas
de ábsides, puertas y torres siguen siendo de tradición
románica.