Introducción
En el Aragón medieval, los mudéjares
tuvieron una importante presencia, llegando a ser un 12% de
la población total de territorio aragonés en
la Edad Media. Así, el arte de esta población
dejará su huella en el territorio, pasando a la Historia
bajo la denominación de "arte mudéjar".

Sin embargo, y aunque sea un estilo artístico
elaborado por mudéjares, tenemos que dejar claro que
se trata de un arte de síntesis en el que se mezclan
las influencias cristianas con las islámicas (es un
momento histórico en el que conviven poblaciones de
diferentes culturas y esto se puede apreciar en el arte de
todos ellos), extendiéndose su cronología desde
el siglo XII hasta el XVII.

De
esta manera, uno de los focos más importantes del arte
mudéjar va a ser el antiguo reino de Aragón,
donde la coyuntura económica y social (convivencia
de cristianos con musulmanes y judíos) tras la toma
de Valencia en el primer tercio del siglo XIII, favoreció
la introducción con fuerza del denominado "arte
mudéjar".

Si bien Teruel no es la provincia aragonesa con
más ejemplos mudéjares, la ciudad turolense
cuenta con cuatro de las iglesias (como veremos son sus respectivas
torres los principales ejemplares de este arte) más
características de este estilo, incluyendo su catedral.
En este artículo nos centraremos, además de
la catedral, en las iglesias de San Pedro, San Martín
y San Salvador.

A continuación pasamos a explicar los
cuatro citados monumentos, de la ciudad de Teruel haciendo
referencia principalmente a las partes mudéjares que
conservan.

Catedral

El templo catedralíceo de de Santa María
de Mediavilla de Teruel tiene una larga historia a sus espaldas.
Comenzó siendo una iglesia convencional del último
tercio del siglo XII de formas románicas. Luego, se
convirtió en colegiata y por último alcanzó
la dignidad de catedral.

En el siglo XIII se añadieron dos estrucruras
esenciales para la seo turolense: la portentosa torre campanario,
muy semejante y de parecidas fechas a la de San Pedro, y la
techumbre de madera policromada que cubre la nave central.

En el siglo XIV el templo románico fue
profundamente modificado y reconvertido en un edificio mudéjar.
La torre de mediados del siglo XIII nos ofrece
el espectáculo de la transformación del románico
en un nuevo estilo. Es cierto que se sigue empleando el léxico
plastico románico pero se reinterpreta el material
-ladrillo- y se añade cerámica vidriada por
doquier dando un resultado novedoso al conjunto.

También es mudéjar el cimborrio
que se yergue sobre el criterio aunque de formas mixtas con
lo renacentista, propias del siglo XVI en que fue construido.

Más
información de la Catedral
de Teruel
Iglesia de San Pedro
Este templo, de una sola nave, data del siglo
XIV, fechándose sin embargo su torre del siglo XIII
(parece que tendría su origen en el templo románico
anterior).

Se trata del único ejemplo de iglesia
mudéjar que se conserva en Teruel, ya que los otros
dos (San Martín y San Salvador) sólo conservan
las torres, presentando fábrica barroca actualmente.
Hay que señalar antes de nada que la iglesia
ha sufrido numerosas remodelaciones, sobre todo a partir del
siglo XVIII, por lo que gran parte del templo mudéjar
queda cubierto por las reformas posteriores. Sin embargo,
en 1931 es declarada Monumento Histórico Artístico
y en 1986 la UNESCO declara el conjunto como Patrimonio de
la Humanidad. A partir de este momento se inicia la creación
de un plan de rehabilitación y restauración
del conjunto, el cual se llevó a cabo entre 1995 y
2005. Las áreas principales donde se realizó
la actuación la iglesia, la torre y el claustro, siendo
éste el último que se abrió al público,
en 2008. Esta rehabilitación, además, permitió
el descubrimiento de algunas decoraciones mudéjares
nuevas.

Sabemos que la fábrica primitiva de este
templo fue románica, pero desconocemos cuál
era la configuración de la iglesia en ese momento.
En el siglo XIV, se construye el actual templo, mudéjar,
el cual se consagra en el año 1392. Se trata de un
templo de una sola nave cuyos tramos están separados
por arcos fajones apuntados y bóvedas de crucería
sencilla.

Además, presenta una serie de capillas
laterales situadas entre los contrafuertes que en su parte
superior están recorridas por una tribuna. Si bien
parte de la misma es abierta, tiene otra zona que es cubierta,
lo que hace pensar en una función defensiva del templo.
Así, esta iglesia y su tribuna, son consideradas uno
de los precedentes de las denominadas iglesias-fortaleza,
destacando el templo como uno de los más significativos
del arte mudéjar de todo Aragón.

Sin embargo, presenta algunas diferentes con
las iglesias-fortaleza, ya que no presenta cabecera recta
como habitúan a tener este tipo de templos, sino que
en el caso de San Pedro ésta es heptagonal. Es precisamente
en esta zona del edificio, en la cabecera, donde encontramos
uno de los elementos mudéjares más característicos:
la decoración, formada a partir de la combinación
de los motivos en ladrillo en la franja inferior (como los
arcos mixtilíneos entrecruzados) con piezas cerámicas
en color verde y blanco en la parte superior con motivos de
puntas de flecha y estrellas de ocho puntas. Sin duda es una
de las decoraciones más sobresalientes del arte mudéjar
aragonés.

Durante las ya citadas labores de restauración
se localizó la portada original del templo, fechada
en el siglo XIV, que presenta motivos decorativos realizados
en yeso con diversos motivos tallados. Sin embargo, si continuamos
con la decoración, conviene precisar que gran parte
de la que presenta el templo en su interior es de estilo neomudéjar
y fue realizada entre finales del siglo XIX y principios del
siglo XX.

Siguiendo con las partes mudéjares más
representativas de este templo, tenemos que mencionar el claustro,
ya que se trata del único conservado en la provincia
de Teruel.

Está formado por cuatro crujías
de cinco tramos y se cubre con una bóveda de crucería.
Sufrió grandes reformas a lo largo de sus siglos de
Historia y fue recuperado, al menos en parte, gracias a las
labores de rehabilitación de los últimos 20
años.

Finalmente, tenemos que dedicar un espacio especial
en este artículo a la torre, ya que está considerada
como el monumento mudéjar más antiguo de la
provincia de Teruel. En primer lugar conviene señalar
que no contamos con documentación que nos permita datar
la cronología exacta de la construcción de este
monumento, si bien los análisis de datación
por dendrocronología (se trata de una técnica
que se basa en el crecimiento de los anillos de los árboles,
y que es aplicada a la datación de madera) que se han
realizado a la construcción, han permitido situar esta
fecha en torno al 1236.

Todo parece indicar que la torre tenía
su origen en el templo románico primitivo. Se trata
de una torre de planta rectangular, con su interior dividido
en pisos a través de una serie de forjados de madera.
Está realizada en ladrillo, si bien presenta una serie
de hiladas de refuerzo en sillar de piedra en su base.
La torre se divide en dos cuerpos, cuya separación
se marca a través de una fina línea de imposta.
En su primer tramo presenta una banda de fustes cerámicos
sobre los que se abre una línea a base de arcos de
medio punto murales ciegos entrecruzados con ventanas ajimeces
en la parte superior.

Los arcos reposan sobre unas finas columnitas
de piedra con capiteles decorados con bajorrelieves como cuadrúpedos,
vegetales, formas geométricas o, includo, dos llaves
cruzadas en honor al santo titular: San Pedro. Como curiosidad,
también encontraremos algunos de ellos con la Mano
de Fátima, que simboliza una protección contra
los maleficios, entre los musulmanes.

En el tramo superior presenta dos vanos en cada
uno de los frentes seguida de una línea de fustes cerámicos,
seguida del campanario en el que se abre una pareja de ventanas
geminadas que quedan enmarcadas por medio de una decoración
de piezas cerámicas.

Este es el único templo de los tres que
presenta bastantes restos mudéjares (sin contar su
torre, que es una extraordinaria obra del arte mudéjar)
en la iglesia.
Las torres turolenses del siglo XIV
Pasamos a continuación a comentar las
otras dos iglesias mudéjares de la ciudad de Teruel,
si bien es cierto que los únicos elementos mudéjares
que conservan son las torres. Ambas datan del siglo XIV y
son las dos torres mudéjares más significativas
de la provincia.

La torre de San Martín
La iglesia de San Martín data de finales
del siglo XII (1196), si bien el templo sufrió una
gran reforma en el siglo XVII, siendo el estilo barroco de
este momento el que se conserva actualmente. Se trata de un
templo de tres naves con girola. De época mudéjar
sólo conserva la torre - puerta, por lo que es el elemento
en el que nos centraremos en este artículo.

La construcción de este elemento está
datada gracias a las fuentes documentales, concretamente en
manuscrito fechado entre 1315 y 1316. Además, se tiene
constancia también a través de otro documento,
de la reforma realizada en el siglo XVI para reforzar la base
de la misma.

Se trata de una torre adosada a los pies del
actual templo barroco de San Martín, que presenta un
paso abovedado de cañón apuntado en su parte
inferior para dar poder atravesar la calle (de ahí
su denominación de torre - puerta). Es de planta cuadrada,
aunque presenta un refuerzo en la mitad inferior en forma
de talud. Si bien presenta algunas similitudes con las puertas
de la catedral y de la iglesia de San Pedro, pero en este
caso se trata de una torre ya plenamente musulmana, siguiendo
el modelo de los alminares almohades (presenta una torre exterior
realizada en ladrillo, y otra interior, realizada en mampostería
y entre ambas se localizan las escaleras que dan acceso al
campanario), tipología que tuvo un gran desarrollo
en todo Aragón y que se adaptó tanto a torres
de planta octogonal como cuadrada. Esta torre fue catalogada
en 1986 como Patrimonio de la Humanidad.

Exteriormente, en la torre podemos observar su
evolución decorativa. Presenta una gran variedad de
piezas cerámicas, las cuales cada vez son más
pequeñas y forman unos diseños más complejos
que van desde puntas de flecha hasta ajedrezados o estrellas.
Junto a estos motivos aparecen fustes cerámicos. Los
colores empleados son principalmente el verde y el blanco.
En ladrillo destacan los zig-zags y los frisos de arcos mixtilíneos
sencillos y entrecruzados. La torre se culmina con un almenado.

Torre de la iglesia de San Salvador

Esta torre se levantó a principios del
siglo XIV. Se tiene constancia por las fuentes documentales
de que en el año 1277 el Obispo de Zaragoza autoriza
la recaudación de fondos para que se inicie la construcción
de la iglesia y de su torre-campanario, si bien parece que
el templo se erigió ya a principios del siglo XIV.
Sin embargo, no tenemos documentada la finalización
de la misma, aunque parece que se puede situar entre la segunda
y tercera década del siglo XIV.

Se encuentra anexa a la iglesia homónima,
datando la cronología de la fábrica actual del
templo de época barroca. La torre queda encajonada
entre la iglesia y los bloques de viviendas por lo que no
se puede obtener una vista completa de la misma desde ninguno
de los puntos.
Volvemos a encontrarnos con otro ejemplo de torre
- puerta con un paso abierto con bóveda de crucería
para atravesar la calle. Esta construcción, como ya
hemos apuntado, guarda una gran relación con la comentada
unas líneas antes (la de San Martín), considerándose
prácticamente torres gemelas.

En cuanto a su estructura, está formada
por dos torres, una envolviendo a la otra, siguiendo el mismo
modelo constructivo que la torre de San Martín. Así,
presenta una torre exterior realizada en ladrillo, y otra
interior, realizada en mampostería; entre ambas se
encajan las escaleras que dan acceso al campanario (es la
denominada estructura de alminar hispano - musulmán).
De esta manera, la torre interior ocupa todo el primer cuerpo
de la torre hasta el cuerpo del campanario, dividiéndose
en tres salas abovedadas en crucería sencilla a las
que se accede desde la caja de escaleras.

Centrándonos en la decoración de
la torre exterior, encontramos todo el repertorio decorativo
característico de influencia islámica. En el
tramo inferior presenta una ser de frisos con arcos mixtilíneos
mixtilíneos entrecruzados prolongados en sebka, además
de decoraciones en forma de estrellas de ocho puntas. En el
tramo medio, donde se abren los vanos de iluminación,
presenta decoración a base de bandas en zig - zag.
Finalmente, en el tramo superior presenta placas cerámicas
en las que predominan los colores verdes y blancos (al igual
que en la torre de San Martín) formando motivos de
estrellas de ocho puntas, además de dos cuerpos de
ventanas geminadas en la parte superior. La torre se remata
en un almenado.
Vemos como las similitudes con la torre
de San Martín son más que evidentes. Si bien
presentan diferencias notables, sobre todo en el último
tramo de la torre, los motivos decorativos de ambas y la estructura
es muy parecida.
(Autores del texto del artículo:
Leticia Tobalina y David de la Garma)
