Arquitectura
de dominicos y franciscanos en el gótico de Galicia
El
gótico en Galicia tiene una característica que destaca
sobre las demás de manera sobresaliente. Se trata de su conservadurismo
y apego a la tradición románica precedente.
En
el ámbito rural, se pueden encontrar templos de formas románicas
construidos a lo largo de todo el siglo XIII y bien entrado el XIV.
En
muchos casos, la única forma de detectar la mayor juventud
de estas iglesias es mediante el estudio de la escultura monumental
que sí recoge frecuentemente el naturalismo gótico
Al
margen de este gótico rural arcaizante, destacamos la importancia
de los conventos de las órdenes mendicantes: dominicos y franciscanos.

Si
dominicos y franciscanos comienzan su actividad predicadora a comienzos
del siglo XIII, será durante el XIV cuando acometan sus principales
obras constructivas en sus conventos.
Salvo
excepciones, los templos conventuales de las órdenes mendicantes
tenían una sola nave cubierta con madera, crucero y cabecera
de tres ábsides poligonales.
El
mayor de estos ábsides tiene siempre una estructura similar
y es lo mejor de esta arquitectura. Se trata de grandes ábsides
poligonales con contrafuertes escalonados en sus vértices y
largos ventanales apuntados que llegan hasta el alero.
Toda
la cabecera está cubierta con bóveda de crucería.
Las
portadas son apuntadas o de medio punto (otro arcaísmo románico)
con arquivoltas decoradas y columnas de formas románicas con
capiteles historiados. En ocasiones llevan tímpanos esculpido
con escenas marianas.
También
se conservan en Lugo y Orense, claustros de conventos mendicantes.
De nuevo la tradición románica se deja ver en las columnas
que soportan los arcos sólo ligeramente apuntados.

La
escultura es variada. Predominan los motivos fitomórficos,
aunque también hay animales reales y fantásticos. Dentro
de la iconografía cristiana, adquiere un papel protagonista
la Virgen María.
Convento
de Santo Domingo de Bonaval de Santiago de Compostela
La
iglesia de Santo Domingo de Bonaval de Santiago de Compostela es uno
de los más importantes edificios del gótico de las Órdenes
Mendicantes en Galicia.
Su
importancia estriba en que los pilares y columnas de las tres naves
pertenecen a un momento muy primitivo de esta arquitectura de los
dominicos de mediados de siglo XIII.
En
efecto, la igesia de Santo Domingo de Santiago presenta pilares de
sección cuadrada con semicolumnas en dos de sus frentes para
recoger los arcos formeros que soportaban el muro en que apoyaba la
techumbre de madera.
Todo
esto no es del todo visible por el posterior abovedamiento barroco.
Sin
duda esta arquitectura tiene poco de gótico, y sí mucho
de tradición románica.
La
cabecera del siglo XIII debía tener tres ábsides poligonales
con bóveda de crucería sencilla. Pero se reconstruyó
y amplió espectacularmente a comienzos del siglo XIV haciéndola
homóloga a otras iglesias de los conventos franciscanos y dominicos
de Galicia.
Convento
de San Francisco de Orense
Aunque
los franciscanos llegaron a Orense en el año 1237, nada queda
de las dependencias conventuales primitivas, pues debieron reconstruirlas
en el siglo XIV tras ser destruidas las originales en 1294-95
por los secuaces del Obispo Pedro Yáñez de Noboa.
Estas
nuevas dependencias se situaron en lo alto de la ciudad. Tras la desamortización
de Mendizábal sufrió diversos abatares, llegando a convertirse
en cuartel militar.

En
1929, la iglesia fue trasladada piedra a piedra al Parque de San Lázaro,
corazón comercial de la actual Orense.
Este
templo tiene una hermosa fachada con dos contrafuertes y portada de
triple arquivolta decorada. Las tres parejas de columnas tienen capiteles
fitomorfos menos dos de ellos. El primero lleva tallado arpías
y el otro un gaitero.
Por
encima, se abre un amplio y bonito rosetón
En
el interior, la cubierta es de madera excepto en la capilla mayor
que es de bóveda de crucería.
En
la citada cabecra se conservan diversos sepulcros.
El
magnífico claustro del convento de San Francisco de Orense
también se conserva. En este caso no junto a la iglesia trasladada,
sino en su ubicación original.
Tiene
planta rectangular
con 63 arcos apuntados y 76 columnas dobles excepto las cuatro primeras
y las cuatro últimas que son únicas y de fuste cuádruple.
Este
espectacular claustro gótico de tradición románica
presenta una riquísima colección de capiteles vegetales,
zoomórficos (animales fantásticos y reales, como perros,
leones, elefantes) y antropomorfos
Santo
Domingo de Pontevedra
Estas
solemnes ruinas que embellecen el corazón de Pontevedra pertenecen
al antiguo convento dominico de Santo Domingo, obra de los siglos
XIV y XV.
Se
trata de una de las mejores obras del gótico gallego y ejemplo
sobresaliente de la arquitectura de los dominicos en estas tierras.
Las
naves se reconstruyeron en el siglo XVII. Afortunadamente, el proyecto
del siglo XIX de derribar la iglesia y sustituirla por otra neoclásica
no afectó -por la paralización de la obra- a la cabecera
gótica.
Ésta
tiene cinco ábides poligonales cubiertos con bóvedas
nervadas sobre columnas adosadas y acodilladas.
Desde
1927 es parte del Museo de Pontevedra (sección Arqueológica),
albergando ahora la sección lapidar del museo: inscripciones,
elementos arquitectónicos, esculturas, heráldica y sepulcros.
San
Francisco de Pontevedra
Otra
de las iglesias típicas de los mendicantes (franciscanos, en
este caso) en Galicia es la iglesia de San Francisco de Pontevedra,
que se conserva perfectamente.
Es
un templo construido en el siglo XIV, de planta de cruz latina, con
una sola nave y tres ábsides poligonales.
Llama
la atención el gran rosetón de la fachada occidental
en contraste con la modesta portadita de dos arquivoltas apuntadas
de este mismo muro.
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