Características
del románico en Cuenca
El
románico de Cuenca ha sido probablemente el que más
tardíamente ha llamado la atención de los estudiosos.

Sin
duda, muchas de sus obras y restos conservados no muestran una gran
belleza artística ya que en el mayor número de casos
se trata de muy humildes templos realizados en pleno siglo XIII en
un estilo muy tardío e inercial en un contexto de repoblación
de aldeas.
No
obstante, hay unas cuantas obras de gran calidad e importancia que
merecen ser tenidas en cuenta y visitadas: Valdeolivas, Albalate de
las Nogueras, Cervera del LLano, Ribatajada, Arcas, Valeria, Alcocer,
Huete...
El
románico rural de Cuenca está muy relacionado con el
de la vecina provincia de Guadalajara. No obstante el vector habitual
de difusión del románico en la edad media española
fue casi siempre de norte a sur en relación directa a la repoblación
que siguió a la reconquista.

Parece
evidente que el monasterio guadalajareño de Monsalud (Córcoles)
sirvió de influencia en los aspectos formales de las iglesias
de Cuenca y sur de Guadalajara: arcos apuntados con baquetones y escocias,
decoración austera de motivos vegetales protogóticos,
etc.
No
obstante la arquitectura, desarrollada por artífices
locales no suele incorporar nada del vanguardismo cisterciense. Más
al contrario se apega a las formas clásicas y archiconocidas
del estilo en sus planteamientos más básicos.

Elemento
destcable en el panorama del románico de Cuenca es su amplia
colección de pilas bautismales romanicas y de tradición
medieval. Algunas son sencillas y se decoran con los clásicos
gajos, pero otras tienen rica decoración.
Otro
factor importante que hay que considerar en el románico de
Cuenca es que constituye un conjunto de restos que pueden considerarse
de los más meridionales de España y demuestra que el
románico tardío se siguió desarrollando en buena
parte de la España rural durante los siglos XIII e incluso
XIV.
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