Castillos
de Tarragona
Tarragona
es, por su situación geográfica - zona costera regada
en su interior por el Ebro, el más caudaloso de los ríos
españoles- una tierra privilegiada. Así fue entendido
por distintas culturas que en ella se asentaron, desde los romanos a
los musulmanes y cristianos.
Castillo
de Miravet
El
ejemplo de la mezcolanza y los cambios lo representa perfectamente el
Castillo de Miravet, situado en el pueblo que le da nombre, a orillas
del rio Ebro y frontera natural entre Tortosa y Zaragoza.

El
castillo fue mandado construir en el siglo X por Abd-al Rahman III,
siendo uno de los últimos reductos del islamismo en el norte
de la Península. Una vez que la zona es conquistada por los cristianos,
Ramón Berenguer IV lo dona a la orden del Temple quien lo readapta
convirtiéndolo en el mejor ejemplo de arquitectura del Temple
en toda Cataluña.
La misma situación de privilegio que su situación le reporta,
ha supuesto para este magnífico edificio, que haya sido escenario
de las más cruentas batallas y es que por él han pasado
nada menos que seis guerras, entre ellas la Guerra Civil y su famosísima
pero devastadora batalla del Ebro.
El
castillo de Miravet preside el pueblo, alzado en lo alto de la colina,
deja ver su figura alargada e impoluta. La distribución de la
edificación se hace a partir de un patio central desde el que
parten las habitaciones y otras dependencias divididas en tres plantas,
cada una de ellas dedicadas a una función.
En
los muros pude aún observarse resto moriscos aunque son realmente
pocos debido a la reforma templaria, orden que dejó su impronta
en los muros. Así lo demuestra el carácter sobrio que
todo lo invade, siendo el edificio dedicado en partes iguales a lo espiritual
y lo guerrero, las dos facetas que los propios Templarios practicaban.
Castillo
de la Zuda (Tortosa)
Siguiendo
la línea que marca el Ebro descubrimos el Castillo de la Zuda
en la población de Tortosa, localidad de larguísima historia
como su arquitectura militar nos cuenta.

La
historia de la fortificación de Miravet y la Zura parece ser
casi idéntica, casi paralela. La construcción de Zura
data del siglo X, siendo su precursor el mismo Abd-al- Rahman III, y
conquistado por Ramón Berenguer IV, se convirtió con el
tiempo en otro de los espléndidos castillos que la orden del
Temple poseía en Cataluña. Tras el fin de la Orden, el
castillo llegó a ser vivienda del rey Jaime I.
Hoy
en día ha sido restaurado y pertenece a la red de Paradores Nacionales.
Al
igual que el anterior, el castillo fue construido en lo más alto
de la localidad, el mismo lugar que siglos antes había sido una
necrópolis romana. Esta misma situación aporta a la construcción
una importantísima traza defensiva, hecho que se confirma tras
observar las gruesas murallas que, mezcladas con torres de distintas
formas, lo protegen de amenazas externas.
Castillo
de Barberá
Un
tercer castillo de origen templario en Tarragona es el de Barberá,
situado en la localidad de Barberá de la Conca.
El
castillo de Barberá comienza a construirse a principios del siglo
X -o época pre-templaria- con una torre, cimientos que hoy en
día aún pueden observarse. En siglos siguientes el castillo
fue ampliándose hasta resultar la configuración definitiva.
En
el siglo XII el castillo pasa a manos de los Templarios quienes lo dirigirán
hasta su propia extinción, tras lo que se pone bajo en mando
de los Hospitalarios, orden también militar de origen anterior
incluso a las Cruzadas que en sus inicios asistieron a los enfermos
y que con posterioridad centraron su actividad en la lucha contra los
infieles, siempre bajo los preceptos de la religión.
En
la actualidad poco se conserva del castillo- algo derruido por los embates
del tiempo y el abandono al que ha sido sometido- sólo se aprecian
parte de los cimientos y una capilla adosada a la torre.
Castillos
de Tamarit y Altafulla
Si
nos trasladamos hasta la costa mediterránea, dos son los castillos
que llaman nuestra atención: Tamarit y Altafulla, éste
último una magnífica obra de arte románico de planta
poligonal con torres angulares.

En
Tamarit el primer rastro de construcción que se percibe es la
torre, erigida por mandato de Ramón Berenguer en el año
1051- al igual que lo haría con el castillo palacio de Altafulla-
con el fin de mantener una protección contra los piratas y otros
ataques provenientes del mar. Situado al borde de un acantilado, el
mar sirve como arma natural, estando por tanto esta cara protegida por
las rocas y el agua.
La
ampliación de la torre se produjo en el siglo XII a manos de
los señores de Clarmunt, cuando se añade el resto de la
edificación, dando lugar al castillo que hoy en día conocemos.
El castillo hoy en día está en manos de un particular,
quien lo compró a inicios del siglo XX.

Del
castillo destaca su torreón almenado y su iglesia de traza típicamente
románica. La torre del homenaje también se ha conservado
de forma fantástica.
Otros
Castillos de Tarragona
Dignos
de ser resaltado es tambiénel conjunto de Ulldecona, levantado
sobre un antiguo poblado íbero y que a finales del siglo XII,
quedaría bajo el dominio de los Caballeros Hospitalarios de San
Juan de Jerusalem.

Igualmente,
el perímetro fortificado que rodea la localidad de Montblanc,
planteado en origen con una longitud de 2 kilómetros y 34 torres,
conserva en buen estado 17 de ellas además de dos puertas: la
de Sant Jordi y la de Bori.

(Autora
del artículo/colaboradora de ARTEGUIAS:
Ana Molina Reguilón)
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