La
Catedral
de Ávila
A
diferencia de otras catedrales góticas famosas de Castilla y
León, las de Sigüenza y Ávila, fueron iniciadas a
mediados del siglo XII con una concepción todavía románica.
Tanto la catedral
de Ávila como la de Sigüenza vieron replanearse su desarrollo
a medida que el gótico francés penetraba en Castilla.
Dentro
de este estilo todavía románico, que empieza a presentir
las nuevas fórmulas gótica, hay que citar al maestro Fruchel
y su famosa cabecera con capilla central rodeada de doble girola al
estilo de Saint Denis en la seo abulense.
Luego,
la catedral de Ávila continuó con un crucero de dos naves
y un esbelto cuerpo principal de tres naves cubiertas con bóvedas
de crucería sencilla, con la particularidad de que, al final,
el triforio se sustituyó por un cuerpo de vanos y por encima,
se levantó un alto e imponente claristorio de tracerías
caladas.
Con
todo ello, la catedral de Ávila, que no es demasiado ponderada
por los estudiosos de arte, al menos en comparación con otras
seos castellanoleonesas, se acerca a los cánones de desmaterialización
de los muros y verticalidad del genuino gótico francés.
¡Qué
lastima que las vidrieras sean anodinamente incoloras!
Pero
volviendo al mundo románico de la cabecera de la Catedral de
Ávila, hay que fijarse en la capilla mayor de planta poligonal
y sus exquisitos ventales bíforos todavía plenamente románicos.
La
girola es un espacio oscuro y de gran sabor medieval. Recomendamos su
visita en horarios de poco turismo para poder empaparnos de su íntima
estética especial que nos transporta, como pocos lugares, a ocho
siglos más atrás.

Además,
esta espera permitirá a nuestros ojos acostumbrarnos a esa ocuridad
para, con ayudas de prismáticos o teleobjetivos, poder contemplar
los capiteles más hemosos del románico abulense.
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