Románico
en Río Tirón
De
nuevo, nos encontramos en otra zona muy rica en románico de primera
calidad.
La comarca del Río
Tirón, contigua a Burgos, conserva importantes restos románicos,
como las iglesias de Tirgo, Ochánduri, Haro, Cuzcurrita de Río
Tirón, etc.
Como en la vecina
comarca de Montes Obarenes, se trata de un románico donde hay
que prestar atención a la elegante y magnífica articulación
de sus cabeceras, y la presencia de espadañas sobre el arco triunfal.
Tirgo
La
iglesia parroquial de Tirgo es un ejemplo esencial y paradigmático
del románico que vamos a encontrar en la comarca del Río
Tirón y en general en la esquina noroccidental de La Rioja.
Como en casi
todos los casos, lo más destacale es su bien construido ábside.
Está
muy bien articulado mediante fuertes columnas entregas, impostas corridas
y ventanales de gran hermosura. A pesar de ello, ganaría bastante
si recibiera una merecida restauración.
La nave tiene
dos portadas, la meridional parece gótica más que románica
mientras que la occidental es de pleno estilo románico con dos
arquivoltas sobre columnas.
Tradicionalmente,
se ha destacado por diversos autores la importancia de la sirena de
doble cola que aparece en uno de los capiteles.
No obstante,
no se trata de un patrimonio particular de esta iglesia ya que es un
animal fabuloso representado a lo largo y ancho del románico
internacional. Su simbolismo tiene que ver con los engaños del
pecado.
Ochánduri
(Santa María de la Concepción)
La
iglesia parroquial de Ochánduri, una vez que ha sido admirablemente
restaurada muy recientemente, es una verdadera joya del románico
riojano.
Es un edificio
de una sola nave con cabecera clásica formada por tramo presbiterial
y ábside semicircular.
La portada abierta
en el costado meridional tiene cinco amplias arquivoltas muy ligeramente
apuntadas y profusamente decoradas con florones, palmetas y otros motivos
vegetales y geométricos.
Los capiteles
de las columnas son historiado con diferentes escenas como la muerte
de San Juan Bautista o un hombre agarrando a dos aves pos sus cuellos.
La cabecera
es perfecta en ejecución, con cuatro columnas entregas y un precioso
ventanal en el paño central. Además, ofrece gran riqueza
escultórica en canecillos y capiteles, que afortunadamente se
mantienen en inmejorable estado de conservación.
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