Todo
ello sin contar con las frecuentes representaciones de fiestas,
juglares, bailes, etc. En este sentido, no podemos dejar de citar
la sensual representación de la bailarina contorsionista
junto al músico que hallamos en las iglesias aragonesas del
Maestro de San Juan de la Peña.
Algo
de lo que queremos dejar constancia aquí es del hecho de
que, frecuentemente, estos canecillos y capiteles de contenido sexual
se hallan especialmente mutilados o erosionados.
Al
deterioro normal de tantos siglos de existencia, hay que añadir
las agresiones deliberadas de que fueron objeto en el pasado.
Todavía
algunas personas de avanzada edad cuentan cómo, entre los
niños, era costumbre en los pueblos lanzar piedras a éstas
y otras representaciones, en ocasiones animados por el propio párroco.
Interpretaciones
del románico erótico
Interpretación
tradicional: censura del pecado
La
interpretación más habitual es que esta iconografía
erótica se expuso en los templos como aviso contra los pecados
de la carne y su correspondiente castigo.
Quienes
apoyan esta tesis suelen citar casos del románico y en el
gótico donde personajes lujuriosos son representados siendo
arrastrados y atormentados en el infierno, o mujeres siendo mordidas
en los pechos y sexo por serpientes.
En
la imagen inferior aparecen dos escenas de la Puerta del Juicio
de la catedral de Tudela (más gótica que románica),
donde parece castigarse el pecado de la lujuria.
En
la de la izquierda, un diablo lleva a dos personajes boca abajo,
atados con cuerdas por los genitales a un palo.
En
la escena derecha, otro horrendo demonio lleva a cuestas a un hombre
y una mujer atados (el escultor ha tenido el cuidado de esculpir
los pechos sobre las cuerdas para diferenciarla del hombre) en lo
que podría ser el castigo del adulterio.

Una
sociedad medieval más liberal en lo relativo al sexo
Podríamos
decir que esta teoría es opuesta a la anterior. Quienes la
apoyan, aseguran que la sociedad del siglo XII tenía conceptos
morales distintos a los actuales y que la represión sexual
era mucho menor.
En
este contexto de inhibición, el sexo sería algo más
cotidiano y menos ocultable que ahora, por lo que los escultores
románicos locales representarían escenas eróticas
como parte de las costumbres normales de la sociedad en que vivían.
Además,
es posible la influencia añadida de Al-Andalus en ese sentido,
por la percepción de sexo por el Islam como fuente de felicidad
y de bien.
Necesidad
Reproductora
Para
otros autores, lo que aquí se exalta es el poder procreador
y la necesidad de reproducción del ser humano.
Por
ejemplo, según María Paz Delgado, estas representaciones
podían tener como fin la estimulación de las relaciones
sexuales y con ello incrementar la concepción de un número
mayor de hijos, en una sociedad con elevada mortalidad infantil
y con una esperanza de vida bajísima.
La
Europa medieval era víctima de frecuentes guerras y mortandades
(incluyendo las provocadas por las Cruzadas) y había que
estimular el crecimiento de la población. En España
se añadía el factor de la repoblación de territorios
conquistados a los musulmanes que requería grandes contingentes
de personas.
Resumen
Si
la escultura románica encierra en su iconografía todo
un mundo complejo de significados y simbolismos, se nos antoja poco
probable que obtengamos nunca una única y segura interpretación
del arte erótico románico.
Quizás
todas estas interpretaciones tengan algo de verdad o quizás
el románico erótico obedezca a razones todavía
insospechadas. También puede ser que estas esculturas estén
colocadas allí para que cada uno saque sus propias conclusiones
en función de sus necesidades e inquietudes (una especie
de Test de Roscharch pétreo, ideado hace ocho siglos).