Castillos
de Zaragoza
Presentamos
en esta sección un resumen de la magnífica colección de castillos,
torres y fortificaciones de la provincia de Zaragoza.

La inmensa colección
de Castillos de Zaragoza tiene sus orígenes fundamentalmente
en época de dominación islámica y el conflicto
bélico entre moros y cristianos.
Algunos
de los más importantes castillos zaragozanos tiene este origen
como los de Calatayud, Daroca, Maluenda, etc.
Necesariamente,
otro de los orígenes de estos castillos de la provincia de Zaragoza
es la defensa que, por contrapartida, organizaron los cristianos del
norte entre los siglos IX y XI. Tales son los casos de Luesia, Sos del
Rey Católico, Biel, Biota, Obona, Uncastillo, etc. situados en
la zona septentrional de la provincia.

En estos lugares
fortificados era frecuente la coexistencia del binomio castillo-templo
románico. Uno de los ejemplos más bellos es el de Sos
del Rey Católico (VER IMAGEN SUPERIOR)

Más delante,
cuando el proceso de reconquista prospera favorablemente para los aragoneses
cristianos, se aleja definitivamente el peligro musulmán.
Es ahora, por
los siglos XIII y XIV cuando hubo de levantarse una nueva oleada
de castillos y fortalezas.
El
motivo, en este caso, no es otro que los conflictos fronterizos con
los reinos cristianos vecinos de Navarra (como los de Sádaba,
Uncastillo, Ruesta...) y Castilla (Trasmoz, Monreal de Ariza, Alhama,
etc.)

Finalmente,
y como en otras zonas de España, el siglo XV fue el de los castillos-palacio
de la nobleza, que construyen edificios fuertes pero también
de gran hermosura y comodidad para su uso residencial.
En estos castillos
del siglo XV en Zaragoza las formas y decoraciones góticas y
mudéjares se hacen muy patentes.
En definitiva,
de este complejo contexto histórico y patrimonial de Zaragoza,
hemos elegido una serie de castillos, que pueden ser representativos
de este panorama. Nos referimos a los castillos de Sádaba,
Yequera, Trasmoz, Mequinenza,
Mesones de Isuela, Uncastillo, Ruesta, Biel, Godojos, Calatayud
y la torres fortificadas de Miedes, Castiliscar y Ejea
de los Caballeros..
Pero no son
éstos, los únicos castillos importantes de la provincia
de Zaragoza. Hay muchos más, citamos también los de Jarque,
Alfajarín, Arandiga, Sastago, Monreal de Ariza, Maluenda, Santed,
etc.
Los
castillos zaragozanos en ruinas
Desgraciadamente,
muchos de los castillos que se ha citado en esta introducción
y otros muchos que alberga la provincia de Zaragoza, se encuentra en
progresivo estado de ruina.
En algunos,
como en el caso de Monreal de Ariza, las descarnadas paredes comienzan
a mimetizarse con las rocas en que se asientan.
Es imprescindible no esperar más tiempo y acometer la consolidación
de estas ruinas para evitar su ulterior desaparición.

Además,
en aquellos casos e que el estado todavía permita una recuperación
integral, ha de acometerse esta labor y dotar a estos edificios de algún
uso que garantice su supervivencia. (En las imágenes adyacentes,
aparecen las ruinas de los castillos de Jarque, Monreal de Ariza y Santed).
Castillo de Sádaba
Desde
el punto de vista monumental, Sádaba es conocida por el mausoleo
romano de Atilia y por su gran fortaleza medieval, uno de los más
importantes castillos de Zaragoza y todo Aragón.
Sus
características son acusadamente cistercienses (Siglo XIII).
Tiene forma rectangular bastante regular con muros de casi 40 metros
de longitud.

Llama
poderosamente la atención la gran altura de sus muros y torres,
siete en total, las de las esquinas más otras adosadas a los
muros. Todo el conjunto rodea un patio de armas en cuyo centro está
el aljibe.
Castillo
de Yequera
El
Castillo de Yequera es una fortificación en ruinas cercana a
la población de Luna, en el camino de Huesca a Ejea de los Caballeros
(Cinco Villas de Zaragoza).

Su
origen se remonta al siglo XI, época de la repoblación,
pero su elemento más destacable, que es la torre del homenaje
data del siglo XIV.
Esta
muy bien conservada. Es un gran prisma de buena sillería con
puerta y ventanales de arco apuntado. Tiene almenas y garitones en sus
esquinas.
Castillo
de Sibirana
También
en la comarca de las Cinco Villas y formando parte junto a una ermita
románica de un maravilloso habitat medieval hoy despoblado, el
castillo de Sibirana, por su singular emplazamiento, es uno de los más
espectaculares de toda la provincia de Zaragoza.

Compuesto
de dos torres hermanas, se alzan estas de manera vertiginosa sobre una
prominencia rocosa que convierten la fortaleza en un bastión
prácticamente inexpugnable.
Castillo
y murallas de Uncastillo
Coronando
la llamada Peña de Ayllón, en cuya ladera se gestó
el primitivo casco urbano de la medieval villa de Uncastillo, subsiste
como testimonio vivo de la primitiva fortaleza una torre prismática
cuyos orígenes se remontarían a finales del siglo XII
o principios del XIII.

Junto
a ella, y como queriendo competir en protagonismo, se alzan los restos
del palacio de Pedro IV, construcción gótica que tiene
como punto culminante su torre octogonal.
Desde
la peña del castillo, en la cual han aparecido numerosos restos
arqueológicos, surgía un recinto amurallado que descendía
por la ladera abrazando el primtivo burgo medieval.
Castillo
de Trasmoz
El
castillo de Trasmoz es el más conocido de la comarca del Moncayo
y uno de los más señalados de Zaragoza.
A
pesar de su estado de deterioro muestra una impresionante estampa gracias
a la altura de sus descarnados muros y la torre del homenaje.

Su
origen puede ser romano. Lo que sí se sabe es que la torre del
homenaje data del siglo XII y las murallas del XIII ó XIV.
Jugó
un importante papel como defensa de Aragón frente a los vecinos
reinos de Navarra y Castilla.

A
este castillo de Trasmoz se le conoce por las leyendas de los aquelarres
de brujería que según la tradición se realizaban
en su interior y que recogió en sus escritos el poeta Becquer.
Castillo
de Mesones de Isuela
El
de Mesones de Isuela es uno de los más robustos e impactantes
castillos de Zaragoza.
Es
obra del siglo XIV y mandado construir por el arzobispo de Zaragoza
D. López Fernández de Luna como fortaleza-palacio.
Tiene
planta rectangular con grandes cubos cilíndricos en las esquinas
y en el centro de las lados mayores.

A
pesar de su gran monumentalidad, el castillo de Mesones de Isuela no
fue terminado como se aprecia en la torre del homenaje, que no resalta
en altura sobre el resto del edificio. Ello demuestra que apenas fue
usado por el arzobispo que murió en 1382 sin haberlo rematado,
y desde esa fecha el castillo ha permanecido sin grandes alteraciones.
El
interior estaba dividido en dos perfectas mitades por un muro. Uno de
los sectores estaba dedicado a dependencias militares y el otro a zona
palaciega y de servicios. En todo este interior se van detalles de decoración
gótica y mudéjar.
Castillo
de Ruesta
En
el extremo norte de la provincia de Zaragoza, lindando ya con Navarra
y al mismo pie del Camino de Santiago Aragonés, se encuentra
la fantasmagórica localidad de Ruesta, villa antaño prospera
pero que vio como la construcción del polémico embalse
de Yesa motivó el abandono de sus tierras y, por consiguiente,
de sus casas.

En
uno de los extremos del ruinoso caserio y prácticamente inaccesible
por el amasijo de escombros y maleza en que se ha convertido su calle
principal, se alza su monumental castillo, donde destaca su torre del
homenaje de nada menos que 25 metros de altura y casi 10 de lado.

Junto
a ella y unida a través de un precario lienzo cuajado de mechinales,
se eleva una segunda torre mucho más estilizada
Castillo
de Godojos
Al
sur de la provincia, el castillo de Godojos que podemos admirar actualmente
no es sino el resultado de una serie de ampliaciones y modificaciones
que iniciarían durante la dominación musulmana y que culminarían
ya bien entrada la Baja Edad Media, cuando sería adecuada a una
nueva funcionalidad residencial.

La
torre principal, elemento mejor conservado del conjunto, presenta planta
ligeramente rectángular, elevándose unos 13 metros y quedando
coronada por un registro de almenas.
Castillo
de Mequinenza
El castillo de Mequinenza
es uno de los más espectaculares y fotogénicos de la provincia
de Zaragoza gracias a su impecable estado (aunque en gran medida consecuencia
de la radical restauración de mediados del siglo XX) y por su
ubicación en lo alto de un cerro que domina el profundo barranco
que baja hasta las aguas del Embalse de Mequinenza (que embalsa las
aguas que confluyen del Ebro y el Segre).

Se trataba, en origen de una fortaleza árabe luego transformada en los siglos XIV y XV. Tiene planta poligonal irregular con altos muros salpicados de siete torres de planta rectangular y pentagonal irregularmente dispuestas. Algunos de estos muros llevan almenas.
Torre
fortificada de Miedes
En
la pequeña población de Miedes el viajero se topará con una sorpresa mayúscula.
Junto
a la iglesia y en medio de la plaza mayor se alza una espléndida
torre fortificada del siglo XV.
Parece
que el motivo de realizar este tipo de estructuras vino motivado como
defensa ante los posibles ataques provenientes del vecino reino de Castilla.
Los
muros del primer cuerpos son lisos y de magnífica sillería.
Este cuerpo se remata por un matacán sostenido por arcos trilobulados
y ménsulas.

Por
encima un segundo cuerpo de menor base es el que sirve de campanario,
gracias a sus cuatro troneras embellecidas con preciosos arcos agudo
repleto de tracerías góticas bien trabajadas.
La
torre se remata con cornisa sobre canecillos por debajo de los cuales
también hay unos arquillos trilobulados.
Iglesia
fortificada de Ejea de los Caballeros
También
fortificada es la torre campanario de la iglesia del Salvador de Ejea
de los Caballeros, construcción de transición entre el
románico y el gótico que conserva una de las portadas
románicas más sobresalientes de las Cinco Villas.

De
planta cuadrangular y dotada de husillos cilíndricos en cada
uno de sus cuatro ángulos, conserva tanto su coronamiento a base
de almenas como el camino de ronda, quedando coronada la estructura
por un chapitel que colabora, si cabe, a resaltar la sensación
de majestuosidad y verticalidad.
Al
otro lado de la fachada occidental se eleva una segunda torre también
de aspecto fortificado añadida en el siglo XIV, mientras que
el resto del edificio, tanto en nave como en cabecera, no oculta en
ningún momento su condición de fortaleza.
Torre
de Castiliscar
A
escasos kilómetros de Ejea de los Caballeros y también
dentro de la fecúndisima comarca de las Cinco Villas en cuanto
a castillos se refiere, se encuentra la pequeña población
de Castiliscar, coronada en su parte más elevada por su torre
fortificada hoy convertida en campanario de una ermita.

De
planta cuadrangular, se alzaba en uno de los extremos de un primitivo
recinto fortificado oval, hoy muy desfigurado. Muy probablemente contaría
con mayor altura de la que se contempla hoy en día, siendo las
almenas que observamos en la actualidad fruto de una reforma tardía,
al igual que el hueco de campanas.
Castillo
de Biel
Formando
también parte del estratégico entramado fortificado de
las Cinco Villas, el castillo de Biel, coronando junto a la iglesia
parroquial la parte más elevada el pequeño caserio, es
sin duda una de las fortalezas más espectaculares de Aragón.

Su
excepcional esbeltez que incluso parece desafiar las leyes de la gravedad,
convierten al castillo de Biel en una obra única dentro de la
arquitectura militar española, existiendo quien relaciona su
erección con constructores de origen nórdico.
Concebido
como baluarte militar, se iniciaría su construcción en
el siglo XI, siendo posteriormente sometida a diferentes reformas encaminadas
a adecuarlo a una funcionalidad también residenial y palaciega.
Murallas
de Daroca
Al
sur de la provincia zaragozana, prácticamente en los límites
con su vecina Teruel, la villa de Daroca se revela ante el visitante
como un lugar en el que parece que el tiempo quedó detenido en
el Medievo.

Su
rico patrimonio munimental, en el que destacan varias iglesias de origen
románico, muy poco frecuentes en pagos tan meriodionales, cuenta
como dignísimo colofón con un magnífico recinto
amurallado notablemente conservado en el que destacan varios torreeones
así como sus dos monumentales puertas de acceso, denominadas
Puerta Baja y Puerta Alta.
Fortificaciones
de Calatayud
Nos
detenemos por último en la próspera ciudad de Calatayud,
heredera de la romana Bílbilis y por la cual pasarían
árabes primero y cristianos después, quienes se harían
definitivamente con su dominio en 1120 gracias a la empresa de Alfonso
el Batallador.
Conserva
Calatayud, como síntoma inequívoco de su importancia durante
los siglos medievales, un complejo entramado de fortificaciones que,
desde la escarpada ladera que preside la ciudad, van descendiendo hasta
el propio casco urbano, el cual, al igual que muchos del entorno, estaría
amurallado.

La
fortificación más importante de cuantas se conservan en
Calatayud es la conocida como Castillo Mayor o de Ayyub (EN LA IMAGEN),
aunque no menos interesantes son las llamadas Torre Mocha, la Torre
Albarrana, la del Reloj, o el Castillo de Doña Martina, el más
antiguo de la ciudad.
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