Sin embargo,
esta arquitectura de transición de Brihuega no logran zafarse
de una general tradición románica.

Por ello
a estos templos se les ha calificado con términos tan confusos,
incluso imprecisos, como “protogóticos” y “de transición
al gótico”.
Iglesias de Brihuega
San
Felipe
San
Felipe es una iglesia situada junto a uno de los muchos y agradables
jardines de Brihuega.
Es un templo
urbano
de tres naves con bóvedas de crucería. Las nave central
remata en largo presbiterio recto con bóveda de cañón
apuntado sobre arcos fajones y ábside semicircular con bóveda de
cuarto de esfera. Por tanto es la cabecera lo que mejor conserva
los rasgos románicos (VER IMAGEN INFERIOR)
En el muro
meridional hay una bella portada de cinco arquivoltas apuntadas,
con guardapolvos de puntas de diamante.
Cuatro pares
de columnas forman los apoyos. La fachada occidental es lo más
bello del templo. En lo alto de los muros de las naves laterales
hay sendos óculos con su moldura interna formando una estrella
de seis lóbulos.
En la parte
superior del muro correspondiente a la nave central existe un rosetón
circular con varias molduras y guardapolvos de puntas de diamante.
Las tracerías forman una preciosa estrella de seis puntas.
Bajo éste
se abre la puerta principal, también sobre arimez escoltado
por contrafuertes y tejaroz sostenidos por canecillos zoomórficos.
Es similar a la meridional, con arquivoltas apuntadas rematadas
por chambrana de puntas de diamante y cinco pares de columnillas
separadas por jambas con igual decoración.
Santa
María de la Peña
La
iglesia de Santa María de la Peña se sitúa
junto al castillo de Brihuega, en uno de los más románticos
lugares de toda la ciudad, rodeado de jardines y miradores.
Se trata
de una iglesia de tres naves con tres tramos.
Cobijada
bajo un porche moderno, se encuentra una preciosa puerta de transición
del románico al gótico con cuatro arquivoltas apuntadas
y tímpano rebajado con dos arcos apuntados simétricos
con tres óculos, siendo el central un pequeño rosetón
circular y tetralobulado.
La
cabecera, que forma el remate de la nave central, tiene un presbiterio
rectangular y el ábside poligonal. En cada vértice
de este polígono de cinco lados existe un poderoso contrafuerte
escalonado. En los paños murales se abren elegantes y largos
ventanales con vano de medio punto rodeado de cuatro arquivoltas
y guardapolvos de punta de diamante..
En el interior
el arco triunfal es apuntado, y da acceso al presbiterio con columnas
y bóveda también de crucería. El ábside
poligonal se cubre con bóveda nervada.
Románico en las cercanías de Brihuega
Valdeavellano
Valdeavellano
es un pueblecito muy cercano a Brihuega. Pero no hay que fiarse
de la distancia del mapa, ya que la carretera que lleva desde Brihuega
hasta Valdeavellano pasando por Valdesaz es un infierno de baches
casi impracticable, por lo que el rodeo necesario consume bastante
tiempo.
Pero no
esto no debe ser impedimento para realizar la visita pues esta iglesia
tiene interesantes elementos que harán que merezca la pena
el desplazamiento.
La iglesia
de Valdeavellano fue de una nave y ábside semicircular de
mampostería, que se conserva. Pero en tiempos góticos
se abrió una nueva nave al norte y sufrió otras reformas,
como la construcción de la galería porticada de arcos
agudos que se encuentra en el costado sur.
Afortunadamente
se respetó la preciosa portada románica del muro meridional.
Tiene seis arquivoltas de medio punto decoradas con finos baquetones,
zigzagueado, ochos entrelazados y pequeños lóbulos.
Los capiteles
de las cuatro pares de columnas son en su mayoría vegetales
o geométricos, pero hay dos interesantes que muestran escenas
simbólicas de pastores y ovejas.
En el interior
se conserva una pila bautismal románica con una cenefa de
ochos como la de la portada.
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