Románico
en la Valdorba
La
Valdorba es una comarca bellísima del interior de Navarra.
Situada entre populosas
ciudades como Pamplona, Olite y Tafalla y surcada por carreteras de
primer orden, sorprende al viajero la quietud y rusticidad de sus pueblos
y lo bucólico de sus valles y colinas.
En Valdorba se
conservan interesantes muestras del románico rural, algunas de
las cuales suponen verdaderas sorpresas. Posiblemente la razón
de este patrimonio se deba a que una vía secundaria del Camino
de Santiago Aragonés surcaba estos territorios durante la Edad
Media.
Algunas de estas
iglesias muestran el denominador común de disponer (o, al menos,
haberse proyectado) un cimborrio con bóveda semiesférica
en el primer tramos de la nave, contiguo al hemiciclo absidal, por no
tener tramos presbiterial. Esta composición se suele asociar
como influencia directa de la iglesia nueva del castillo de Loarre.

De todo el patrimonio
románico de la Valdorba, hemos elegidos cuatro iglesias de primer
nivel: la ermita del Santo Cristo de Catalain en Garínoain,
la ermita de San Pedro de Echano de Olóriz, la iglesia
de la Asunción de Olleta y el templo de Orísoain,
con su encantadora cripta.

Ermita
del Santo Cristo de Catalain en Garínoain
El Cristo de Catalain de
Garínoain es una iglesia de una nave rematada en la clásica
cabecera de ábside semicircular. El ábside es de grandes
proporciones y sobria estampa. Es de destacar su perfectísima
sillería isódoma.

Parece que fue proyectado para
tener columnas entregas como refuerzo pero no llegaron a realizarse.
Aún quedan las pilastras sobre las que deberían encaramarse
y las basas de las citadas columnas. Los tres ventanales son muy esbeltos
y bien tallados.
La
mejor imagen de esta iglesia se obtiene desde el oeste, para poder contemplar
el hastial occidental.
Tiene esta fachada una buena
y esbelta portada de dos arquivoltas de medio punto, sobre dos parejas
de columnas de capiteles historiados.
Por encima del tejaroz del arimez
hay una extraña ventana lobulada y una espectacular espadaña.
Ermita
de San Pedro de Echano en Olóriz
La iglesia de Echano es una
de las más bellas (si no la que más) del entorno rural
navarro, junto a la famosísima de Artáiz.
Es de una única nave
rematada en cabecera con presbiterio y ábside semicircular.

Toda ella esta
abovedada mediante cañón apuntado reforzado por fajones
que apean en columnas adosadas a los muros salvo el ábside
que lo hace al modo tradicional, con bóveda de horno.
Se inició un cimborrio
que luego quedó sin desarrollar (queda el arranque de los arcos
torales) abovedándose al final este espacio como un tramos más
de la nave. La cabecera, con contrafuertes y hermoso ventanales alargados,
es elegante y de formas contundentes.

Lo que más sobresale
de esta iglesia es -sin embargo- su magnífica y enorme portada
abierta en el tramo de los pies del muro septentrional.

Tiene
siete amplísimas arquivoltas de medio punto muy decoradas
y que apoyan sobre columnas con capiteles historiados.

Una de las arquivoltas
lleva una serie de personajes esculpidos entre los que se aprecia a
varios músicos con sus instrumentos que han sido interpretados
de diferente manera, como un banquete o celebración entre pobres
y el señor de la comarca.
Otro elemento muy destacable
es la buena colección de canecillos del alero, afortunadamente
muy bien conservados y de iconografía muy expesiva y simbólica.
Orísoain
Orísoain es un pequeño
pero encantador pueblecito, muy tranquilo y acogedor.

Su iglesia se abre a la plazuela
principal, un agradable espacio también adornado por el antiguo
palacio de Orísoain, hoy convertido en casa rural.
La iglesia es un correcto y
atractivo templo románico de nave abovedada mediante bóveda
de medio cañón y arcos fajones.
Tiene una interesante
portada, sencilla, pero equilibrada, sobre saliente arimez. Cuenta
con arquivoltas de medio punto y tímpano con su correspondiente crismón.
Pero
lo más reseñable de esta iglesia de Orísoain es
su pequeña y coqueta cripta, realizada bajo el ábside
para compensar el desnivel del terreno.
Tiene un tramo con bóveda
de medio cañón y otro con bóveda de horno. Éste
último se refuerza con nervios que coinciden en la clave y que
apean sobre cortas semicolumnas de capiteles tallados con motivos vegetales
y animales. Nos recuerda a una versión en pequeño de la
cripta de San Martín de Unx.
No hay que olvidarse de echar
un vistazo a la colección de canecillos muy bien conservados.
Olleta.
Iglesia de La Asunción
Olleta tiene otra de las iglesias
"prototipo" de la Valdorba, que ya hemos citado y que muestra
un ábside unido a la nave sin intermediación de tramo
presbiterial y comborrio sobre pechinas en el primer tramo de la nave.

Dicho ábside muestra
algunas reformas pues ha perdido la parte superior de las columnas que
arrancan desde los contrafuertes y ha desaparecido la corona de canecillos.
Muestra tres sencillos ventanales aspillerados con un guardapolvos taqueado
La
puerta se encuentra en el lado norte y llama la atención especialmente
por el enorme crismón que ocupa el tímpano. Se trata del
habitual crismón trinitario navarro-aragonés que por lo
elaborado de sus formas se debe datar tardíamente.
En el interior se aprecia una
gran severidad arquitectónica puesto que el ábside tiene
en su superficie mural la misma disposición que al exterior,
es decir los vanos de las ventanas, sin arquerías, columnas,
etc. Este ábside tiene bóveda de cuarto de esfera, como
es habitual.

En el primer tramo de la nave
se debió construir la cúpula semiesférica sobre
trompas de un cimborrio, luego rehecho.
Las columnas del interior muestran
una serie de capiteles interesantes. Hay varios vegetales pero tienen
la particularidad de que las pencas están dobladas y proyectadas
hacia el exterior, además de mostrar una superficie muy trabajada
con trépano.

Más importantes son los
capiteles historiados donde las escenas se componen abigarradamente
y en ellos se plasman combate y devoraciones entre animales (leones)
y hombres.
Olóriz.
Iglesia de San Bartolomé
La iglesia de San Bartolomé
de Olóriz denota, por su arquitectura y otras características,
una fecha de construcción muy tardía, posiblemente de
finales del siglo XII o comienzos del XIII
Se trata del típico templo
rural de una sola nave con ábside semicircular, en este caso
sin cimborrio.
El ábside muestra la
peculiaridad, con relación a otras iglesias de la Comarca de
La Valdorba, que el cuarto de esfera de la bóveda se ve reforzado
con nervios coincidentes en la clave.

Esta solución para cubrir
los ábsides semicirculares del románico se da en un momento
tardío de esta arquitectura y es bastante frecuente en otros
lugares, aunque normalmente dichos nervios apoyan en columnas adosadas
al semicilindro, cosa que no ocurre en Olóriz.
Por su parte, la nave está
abovedada con medio cañón apuntado y refuerzo de fajones
que se apoyan en ménsulas.
La portada está en el
muro occidental y muestra unas hechuras un tanto rudas. Tiene arquivoltas
apuntadas sobre columnas y un tímpano con un pequeño crismón.
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