Románico
en la Valdorba
La
Valdorba es una comarca bellísima del interior de Navarra.
Situada
entre populosas ciudades como Pamplona y Olite y Tafalla y surcada por
carreteras de primer orden, sorprende al viajero la quietud y rusticidad
de sus pueblos y lo bucólico de sus valles y colinas.
En
Valdorba se conservan interesantes muestras del románico rural,
algunas de las cuales suponen verdaderas sorpresas.
De
todo el patrimonio románico de la Valdorba, hemos elegidos tres
iglesias de primer nivel: la ermita del Santo Cristo de Catalain en
Garínoain, la ermta de San Pedro de Echano de Olóriz y
la iglesia de Orísoain, con su encantadora cripta.
Ermita
del Santo Cristo de Catalain en Garínoain
El Cristo de Catalain
de Garinoain es una iglesia de una nave rematada en la clásica
cabecera de tramo recto y ábside semicircular. El ábside
es de grandes proporciones y sobria estampa.
Parece que fue proyectado
para tener columnas entregas como refuerzo pero no llegaron a realizarse.
Aún quedan las pilastras sobre las que deberían encaramarse.
Los tres ventanales son muy esbeltos y bien tallados.
La mejor imagen
de esta iglesia se obtiene del hastial occidental, gracias a su buena
portada de dos arquivoltas sobre dos parejas de columnas de capiteles
historiados. Por encima del arimez hay una extraña ventana lobulada
y una espectacular espadaña.
Ermita
de San Pedro de Echano en Olóriz
La
iglesia de Echano es una de las más bellas (si no la que más)
del entorno rural navarro, junto a la famosísima de Artáiz.
Es
de una única nave rematada en cabecera con presbiterio y ábside
semicircular.
Toda ella esta
abovedada mediante cañón apuntado reforzado por fajones
que apean en columnas adosadas a los muros salvo el ábside
que lo hace al modo tradicional, con bóveda de horno.
Se inició un
cimborrio que luego quedó sin desarrollar (queda el arranque
de los arcos torales) abovedándose al final este espacio
como un tramos más de la nave. La cabecera, con contrafuertes
y hermoso ventanales alargados, es elegante y contundente.

Lo que más
sobresale de esta iglesia es -sin embargo- su magnífica y enorme
portada abierta en el tramo de los pies del muro septentrional.
Tiene
siete amplísimas arquivoltas de medio punto muy decoradas
y que apoyan sobre columnas con capiteles historiados.

Una de las arquivoltas
lleva una serie de personajes esculpidos entre los que se aprecia a
varios músicos con sus instrumentos que han sido interpretados
de diferente manera, como un banquete o celebración entre pobres
y el señor de la comarca.
Otro elemento muy
destacable es la buena colección de canecillos del alero,
afortunadamente muy bien conservados.
Orísoain
Orísoain
es un pequeño pero encantador pueblecito, muy tranquilo y acogedor.
Su iglesia es se
abre a la plazuela principal, un agradable espacio también adornado por el antiguo palacio de Orísoain,
hoy convertido en casa rural.
La iglesia es un
correcto y atractivo templo románico de nave abovedada mediante
medio bóveda de medio cañón
y arcos fajones.
Tiene una interesante
portada, sencilla, pero equilibrada, sobre saliente arimez. Cuenta
con arquivoltas de medio punto y tímpano con su correspondiente crismón.
Pero
lo más reseñable de esta iglesia de Orísoain es
su pequeña y coqueta cripta, realizada bajo el ábside
para compensar el desnivel del terreno.
Tiene un tramo
con bóveda de medio
cañón
y otro con bóveda de horno. Éste último se refuerza
con nervios que coinciden en la clave y que apean sobre cortas semicolumnas
de capiteles tallados con motivos vegetales y animales. Nos recuerda
a una versión en pequeño de la de San Martín
de Unx.
No hay que olvidarse
de echar un vistazo a la colección de canecillos muy bien conservados.