Guía
del Románico en Benavente y Tierra de Campos de Zamora
El
cuadrante nororiental de Zamora, delimitado por el Duero y el Esla,
queda incluido en la extensa comarca conocida como "Tierra de Campos"
, los antiguos "Campos Góticos".
Desde mediados
del siglo XII, el poderoso monasterio de Moreruela ejerce sobre
esta comarca una importantísima influencia material y espiritual.
A pesar
de la importancia de este monasterio arruinado, no debemos dejar
pasar la ciudad de Benavente con algunos monumentos peculiares dentro
del románico zamorano.
En concreto,
en esta sección hemos elegido las siguientes construcciones:
Santa María del Azogue y San Juan, ambas de Benavente y la
extraordinaria iglesia del Monasterio de Moreruela.
Santa
María del Azogue de Benavente
Santa María
del Azogue es una Iglesia situada en el corazón de la ciudad
de Benavente y su nombre denota la proximidad al mercado medieval.
Santa María
del Azogue fue iniciada en estilo románico, a partir de 1180,
en tiempos del reinado de Fernando II, pero continuada en siglos
posteriores, dada la interrupción de las obras.
Lo más
interesante es la monumental cabecera formada excepcionalmente por
cinco ábsides rítmicamente escalonados precedidos
por presbiterios profundos.
Su articulación
a base de columnas e impostas se engalana con ventanales de
arco de medio punto sobre columnillas. La cornisa es achaflanada
y gravita sobre un friso de arquillos trebolados que apean sobre
ménsulas piramidales.
Los hastiales
del crucero se abren con sendas portadas de riquísima decoración,
sobre todo la meridional que incorpora un tímpano con el
cordero místico rodeado por cuatro ángeles, siguiendo
la estela del conocido de San Isidoro de León.
No cabe duda,
por tanto, que Santa María del Azogue de Benavente es una
de las iglesias tardorrománicas castellanas de mejor porte
y agradable de visitar.
Santa
Juan de Benavente
Benavente
tenía otros muchos restos románicos pero lamentablemente
la incuria pasada ha acabado con ellos, salvo la magnífica
iglesia de San Juan del Mercado.
La iglesia
de San Juan de Benavente es un buen templo románico iniciado
en 1181 bajo la tutela de la Orden Hospitalaria de San Juan.
Tiene tres
naves y tres ábsides de semitambor con ventanales de decoración
jaquesa.
Tres portadas
se abren en los muros exteriores. La principal es la del costado
meridional gracias a su riqueza escultórica. El tímpano
muestra la escena de la Adoración de los Reyes Magos.
En el resto
de la portada aparecen escenas relacionadas con la Natividad de
Jesucristo, como la Estrella de Belén o los Magos ante Herodes.
Las
arquivoltas son soportadas por tres parejas de columnas que en su
parte superior tienen adheridas estatuas de bulto casi redondo que
representan profetas.
Las mochetas
de la puerta son la cabeza de un bóvido y un ángel
ya casi gótico, con el Evangelio de San Mateo con la inscripción
de las primeras palabras del mismo.
Las otras dos
portadas (occidental y septentrional) son más sencillas,
sin tímpano, destacando la decoración de tipo esquemático
a base de lóbulos y entrelazados.
Monasterio
cisterciense de Santa María de Moreruela
El antiguo
monasterio cisterciense de Santa María de Moreruela, se encuentra
cerca de la población "Granja de Moreruela" a pocos
kilómetros al norte de la ciudad de Zamora y no muy alejado
de la ciudad de Benavente.
Moreruela
fue refundado en el siglo XII a partir de uno de los centros conventuales
que se crearon en tiempos de Alfonso III (finales del siglo IX),
fue uno de los más destacados focos medievales del Císter
en España.
La iglesia
cuya construcción data de la segunda mitad del siglo XII,
parte de un estilo románico puro evolucionado a lo ojival.
Lo más
destacable y además mejor conservado es la cabecera de la
iglesia monasterial.
Tiene
una armónica superposición de tres niveles.
El
primero está compuesto por siete pequeños ábsides
o capillas radiales. El segundo por la girola poligonal que rodea
el ábside central y se cierra con bóvedas de ojivas,
mientras que el tercero se corresponde con el gran ábside
de la Capilla Mayor.
Esta capilla
es alzada interiormente sobre ocho poderosas columnas en semicírculos
que sustentan arcos apuntados, sobre los cuales se abren esbeltos
ventanales y, más arriba, se eleva una bóveda de cañón.
Se conservan
varias puertas muy sobrias con arquivoltas de medio punto, el arranque
de los pilares y restos destrozados del resto de dependencias.
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