
Guía
del
Románico en Toro y su Alfoz
Toro
fue una ciudad de peso económico y político durante
la antigüedad y edad media, fruto del cual ha conservado un
legado monumental de primer orden.
Además
de contar con una gran colegiata románica que puede ser considerada
como uno de los monumentos medievales más importantes de
España, es destacable por ser uno de los focos primordiales
del románico mudéjar que se extendería como
un vector en dirección sureste a otras tierras como Alba
de Tormes (Salamanca), Olmedo (Valladolid), Arévalo (Ávila)
y Cuéllar (Segovia), por citar sólo los núcleos
urbanos más importantes.
Colegiata
de Santa María la Mayor de Toro
La
colegiata de Toro es una voluminosa construcción románica
cuya estampa impone una fuerte impronta estética como en
pocos casos en el románico español.
Se llevóa
cabo desde el último tercio del siglo XII hasta entrado el
XIII. Como consecuencia de tan largo periodo se aprecian diferentes
maneras de enfocar la construcción.
Un primer
maestro, empleando como material la piedra caliza, fue el creador
de la magnífica cabecera y portadas laterales usando un lenguaje
románico evolucionado y refinado.
Paradójicamente
el segundo maestro que finaliza la construcción y cubre el
templo emplea recursos más arcaizantes (bóvedas de
cañón para nave principal y transepto) y utiliza piedra
arenisca de color más rojizo.
Además
de la gran cabecera formada por tres ábsides, siendo el central
el más decorado con arquerías y los vanos ornamentados
(incluyendo una gran colección de rosetones) es sin duda
el cimborrio el elemento arquitectónico más apreciado.
Sin duda
que su origen hay que buscarlo en la catedral de Salamanca que a
su vez parte de la catedral zamorana. La Colegiata de Toro fue,
por tanto, la tercera escala de esta ingeniosa linterna de gusto
bizantino en aquellas tierras y que aún se exportaría
a la extremeña Plasencia.
San
Salvador de los Caballeros
La
experiencia de la Colegiata fue estéril en Toro, pues el
resto de los edificios religiosos contemporáneos se construyeron
empleando el lenguaje del románico mudéjar. Aquí
se inicia el llamado "foco toresano" que se extiende de
por algunas comarcas de Valladolid, Salamanca, Ávila, incluso
Segovia, caracterizado por emplear en los ábsides largas
arquerías murales, evitando la superposición de pisos
o cuerpos.
A este prototipo
pertenece la iglesia de San Salvador de los Caballeros, perteneciente
originalmente a los Templarios. Hoy es Museo de arte religioso de
Toro con una apreciable colección de tallas románicas
y góticas.
Tiene tres
cortas naves unidas a una hipertrofiada cabecera de tres ábsides
de planta semicircular y largos presbiterios. Las arquerías
interiores son una delicia, aunque la nave meridional fue rehecha.
También es apreciable la recoleta puerta de arcos apuntados
con frisos alternantes de esquinillas y ladrillos a sardinel.
San
Lorenzo el Real
La iglesia
de San Lorenzo el Real de Toro, construida básicamente con
ladrillo, tiene planta de una nave precedida por cabecera formada
por un ábside semicircular (poligonal al exterior) y profundo
presbiterio de dos tramos.
Tanto
cabecera como nave se decoran con los característicos arcos
ciegos sencillos o doblados. Los frisos de esquinillas confieren
el adecuado sentido horizontal en contraste con la verticalidad
de las arquerías. Sobre arimez se abre el vano de la puerta
rodeada de seis arquivoltas abocinadas y apuntadas que apoyan sobre
las jambas por intermediación de impostas de perfil de nacela.
El
románico mudéjar de Toro ofrece otras posibilidades
como San Pedro del Olmo, Santo Sepulcro y Virgen de la Vega (Cristo
de las Batallas).
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