El
Románico en el Camino de Santiago en Palencia: San Martín
de Frómista, Carrión de los Condes y Villalcázar
de Sirga
Tiene el
Camino de Santiago en la provincia de Palencia todo aquello que
precisa, porque es el camino por excelencia. Un recorrido para las
sensaciones.
El Camino
de Santiago es la vía medieval de difusión del románico.
No es extraño que en esta ruta encontremos algunos de los
monumentos palentinos más sobresalientes y aún de
todo el románico español.
Aquí
veremos un arte con mayúsculas, de elegantes proporciones
y una riqueza y finura escultórica difícil de igualar.
Tenemos
que tener en cuenta que en estas iglesias trabajaron muchos de los
mejores talleres de la Edad Media románica, y que este arte
sirvió de canon o modelo irrepetible para otros artesanos
menos cualificados que fueron trasvasando este arte al entorno rural.
Hemos elegido
en esta ruta la sin igual iglesia de San Martín de Frómista
y las iglesias de Santa María y Santiago de
Carrión de los Condes y Santa María la Blanca
de Villalcázar de Sirga.
San
Martín de Frómista
La
población
de Frómista posee "la diosa de las iglesias románicas
palentinas".
Resulta
sorprendente la perfección de sus formas, sus volúmenes,
su exacta y perfecta construcción, su belleza arquitectónica
y su riqueza ornamental.
Hablamos
de la iglesia del antiguo monasterio de San Martín de Tours,
erigido en pleno siglo XI.
De planta
rectangular, se trata de una iglesia de tres naves, más alta
y doble la central que el resto, con crucero acusado sólo
en alzado y linterna poligonal. El hastial es flanqueado por dos
torrecillas cilíndricas.
Portadas,
ventanales con arquivoltas sobre columnas encapiteladas de la mejor
calidad y un total de 300 canecillos ofrecen al espectador un mareante
juego de formas.
Ya
en el interior, tan grandilocuentemente como su cara externa, veremos
sus tres naves separadas por pilares acodillados en la zona del
crucero y cuadrados en las naves. La cubierta es de bóveda
de medio cañón.
Cincuenta
capiteles -algunos réplicas de los originales- deleitan con
imágenes costumbristas y religiosas.
En definitiva,
San Martín de Frómista nos traslada a una atmósfera
espiritual que emana perfección, reposo y alegría.
Santiago
de Carrión de los Condes
Carrión
de los Condes es otra célebre población del Camino
de Santiago en la provincia de Palencia, no muy alejada de Frómista,
que rezuma arte e historia por los cuatro costados.
En su patrimonio
románico aparecen templos tan importantes como las iglesias
de Santiago, Santa María y San Zoilo.
El conjunto
global de la magnífica iglesia de Santiago suele pasar desapercibido,
sobre todo su interior, ya que es su fachada occidental románica
con la portada y su famoso friso escultórico la que suele
atraer toda la atención del turista y peregrino. En efecto,
ambos elementos citados son considerados como piezas indiscutibles
de este estilo en España.
Destacable
es el conjunto de capiteles de la portada y sobre todo la corona
de esculturas que adornan la arquivolta intermedia con representación
de diferentes oficios.
Por encima
el soberbio friso con Cristo en Majestad rodeado por el Tetramorfos
y un soberbio Apostolado.
Santa
María
de Carrión de los Condes
La iglesia
de Santa María es la más antigua de Carrión,
del siglo XII, tiene tres naves, crucero y tres ábsides,
aunque con reformas.
Lo más
conocido y valorado es su puerta meridional de amplias arquivoltas
de medio punto sobre capiteles de rica escultura. La arquivolta
externa lleva 30 tallas algo erosionadas y, por encima, un friso
esculpido con el episodio de la Adoración de los Magos.
Santa
María la Blanca de Villalcázar de Sirga
Casi a medio
camino entre Frómista y Carrión de los Condes, en
pleno Camino de Santiago, no debemos olvidar parar a contemplar
el templo de Santa María la Blanca de Villalcázar
de Sirga, perteneciente a una encomienda templaria.
Es un sobrio
e imponente templo de transición entre románico y
gótico (aunque se puede decir que pertenece arquitectónicamente
más a este último estilo aunque con resabios escultóricos
tardorrománicos). tiene
tres naves, amplio crucero y tres capillas absidales.
Su fachada
meridional cubierta por un alto porche tiene una gran portada de
arquivoltas ligeramente ojivales repletas de estatuas y por encima
dos frisos esculpidos representando a Cristo en Majestad rodeado
por el Tetramorfos y los Apóstoles y por debajo a la Virgen
Blanca adorada por varios reyes, entre los que se encuentra Alfonso
X el Sabio.
En el muro
occidental de la nave del crucero y en posición contigua,
se abre otra portada similar a la descrita pero más pequeña.
Esta suma de elementos cobijados bajo la alta bóveda del
pórtico transmiten un intensísimo sabor medieval a
quien lo contempla. Uno de esos momentos de gozo que el Camino de
Santiago regala a sus esforzados peregrinos.
La escultura
es arcaizante para ser del siglo XIII y su concepción y formas
se pueden considerar pertenecientes todavía al románico
tardío.
No debemos
irnos de la iglesia de Villalcázar de Sirga sin acercarnos
a los sepulcros policromados góticos de Don Felipe y su esposa
Doña Leonor.
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