Calatañazor es un pequeño
pueblo de Soria que pasó a la historia por la tradición
y la leyenda. Se dice que aquí sufrió el caudillo musulmán
Almanzor una importante derrota en el año 1002 tras la última
de sus destructoras correrías por el norte cristiano y, que en
aquella ocasión, afectó a La Rioja.
El hecho histórico
es que Almanzor, a la edad de 60 años, enfermó durante
el regreso de la razzia en que destruyó el Monasterio de San
Millán de la Cogolla y murió antes de llegar a Medinaceli,
en las cercanías de Bordecórex.
Es posible que durante
el regreso de la expedición, la retaguardia de las tropas andalusíes
pudieran sufrir algún ataque castellano exitoso a las alturas
de Calatañazor, pero no parece que fuera una gran derrota musulmana
ni tuviera relación directa con la muerte de Almanzor.
Pero Calatañazor
no es sólo un lugar unido a la leyenda del caudillo Almanzor
y las guerras entre moros y cristianos, sino uno de los pueblos más
bellos y tradicionales de España, con buenas murallas y restos
de un antiquísimo castillo presidiendo el lugar.
Quizá por ello no evitó
el capricho de contar con tres construcciones románicas. A la
entrada al pueblo, en la carretera que lleva a Muriel se encuentra la
Ermita de la Soledad. Cerca de ella se encuentran las ruinas de San
Juan Bautista y, por último, en el interior de la aldea, la iglesia
parroquial de Santa María del Castillo.
Al margen de estas iglesias
románicas de Calatañazor, visitaremos también la
muy próxima y buena iglesia de Nafría la Llana y la más
modesta de Aldehuela de Calatañazor.
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Rural por la 'Soria Mágica'
Calatañazor.
Ermita de la Soledad
La Ermita de la
Soledad, restaurada a mitad de los 80, es una iglesia de una nave y
austero ábside de magnífica sillería con dos columnas
entregas y tres aspilleras rematadas por sendos guardapolvos semicirculares
de bifolias carnosas, bezantes y puntas de diamante, muy similares a
los vistos en San Bartolomé de Ucero.
Los canecillos son
un rico muestrario de cabezas humanas y animales. Bajo el alero, entre
dos modillones se incrustó la figura de un músico sedente.
La puerta de ingreso está
abierta en el muro septentrional y aunque sencilla es elegante, con
tres arquivoltas, una de ellas con voluminosa decoración vegetal
a base de bifolias y otra de fino baquetón. Desgraciadamente
ha perdido las columnas que probablemente servían de soporte.
La nave se cubre
con madera a dos aguas. El arco triunfal, de medio punto, deja paso
al presbiterio que tiene bóveda de medio cañón
apuntado y ábside con cuarto de esfera. Las aspilleras exteriores
se corresponden con ventanales con arquivolta sobre columnillas encapiteladas
con animales afrontados y plantas.
Calatañazor.
Ruinas de San Juan Bautista
En frente de la ermita de la
Soledad, al otro lado de la carretera, están las carcomidas ruinas
de San Juan Bautista, de la que sobresale la portada meridional de cuatro
arquivoltas.
En poco tiempo, la vegetación
va a terminar por engullir estas venerables piedras.
Calatañazor.
Iglesia de Santa María del Castillo
La voluminosa iglesia
de Santa María del Castillo, que actualmente hace las veces de
parroquial de Calatañazor, sufrió la sustitución
de la cabecera en el siglo XVI en estilo tardogótico y la nave
en el XVIII, dejando de época románica sólo el
imafronte, aunque muy sobreelevado.
Lo más notable
del exterior es la portada con tres arquivoltas levemente apuntadas,
la intermedia muy decorada y con dos parejas de columnas con aves, grifos
y motivos vegetales en sus capiteles.
La puerta está
enmarcada por alfiz, al estilo musulmán y por encima corre una
pequeña arquería ciega de tres arcos, uno tetralobulado
con dos columnas de apoyo, y más arriba un gran óculo
de iluminación.
La pila bautismal
parece ser románica.
Nafría
la Llana
A muy pocos kilómetros
de Calatañazor, al otro lado de la carretera que conduce a Soria,
se encuentra el pueblecito de Nafría la Llana. La iglesia está
en el centro de esta minúscula población, y la resaltamos
como de las más destacadas de la provincia.
La iglesia de Nafría
la Llana tiene nave rectangular unida a cabecera con tramo recto y ábside
con planta semicircular. El ábside es de perfecta sillería
y tiene dos columnas entregas que llegan hasta el alero con pequeños
capiteles vegetales, imposta a la altura de los alféizares con
originales carnosidades vegetales. Tres ventanales se abren en el muro,
uno en cada paño, con arquivolta plana rodeada de guardapolvos
que cae sobre esbeltas columnillas de largo fuste y capiteles bien tallados
de plantas y animales fantásticos. Llama la atención la
ornamentación de guardapolvos y cimacios. La corona de canecillos
figurados con cabezas humanas y de diversos animales completa la decoración.
La portada tiene cinco arquivoltas
de ornato vegetal con jambas y dos pares de columnas como apoyos con
figuras de reminiscencias silenses en sus capiteles: arpías y
grifos, entre otros. Encima de esta puerta apenas visible, queda una
pequeña arquería ciega de tres arcos sobre dos columnas
centrales y las pilastras exteriores, con la particularidad de que el
arco central es tetralobulado. Esta arquería es idéntica
a la de la iglesia de Santa María del Castillo de Calatañazor.
En el interior nos encontramos
con un gran arco triunfal resuelto mediante cuatro grandes arquivoltas
que presta una gran monumentalidad.
En definitiva, la
iglesia de Nafría de Llana muestra una buena arquitectura, delicada
decoración en lo accesorio y esculturas de bestias maléficas
heredadas de Silos. Calidad plástica compatible con la austeridad
del románico soriano.
Aldehuela
de Calatañazor
Aldehuela
de Calatañazor tiene en su iglesia una portada meridional poco
convencional con una ancha arquivolta rodeada de guardapolvos con pomas
y el interior de la arquivolta la imposta y el borde de las jambas llevan
extrañas rosetas.
El arco triunfal
es apuntado. En este pueblo existió una ermita, la de San Juan
de Parapéscuez, que tenía la particularidad de poseer
el ábside recto, que fue vendida no hace muchos años y
desmontada.