El Camino
Primitivo a Santiago de Compostela
Introducción
Se conoce como
Camino de Santiago Primitivo a la ruta que, desde Oviedo, emprendió
el Rey asturiano Alfonso II en el siglo IX con el fin de venerar
los restos del Apóstol Santiago, cuya tumba había
sido descubierta pocos años antes en Compostela.

Pese a ser una
de las primeras peregrinaciones jacobeas documentadas de la historia,
el Camino Primitivo resulta mucho menos conocido que otras vías
de peregrinación como pueden ser el Camino Francés,
la Ruta de la Plata o el llamado Camino de la Costa; sin embargo,
en los últimos tiempos ha venido siendo redescubierto por
cada vez mas peregrinos gracias a que, tras décadas de olvido,
ha comenzado a ser dotado de las indicaciones y los servicios necesarios
para el caminante.
La
ruta actual, gracias a las noticias documentales conservadas, reproduce
de manera bastante fiel el itinerario que realizó el monarca
asturiano. Parte de la ciudad de Oviedo -sede de la corte asturiana
en tiempo del rey Casto- en dirección Oeste; atravesando
los territorios de Grado, Salas, Tineo, Allande y Grandas de Salime.
A partir de aquí, tras rebasar el conocido como Alto del
Acebo, el Camino ingresa en tierras gallegas por la Comarca de A
Fonsagrada, iniciando un suave descenso que, tras atravesar la histórica
ciudad de Lugo, conducirá a Palas de Rei, donde, a tan sólo
tres jornadas de Compostela, entronca con el Camino Francés.
Cuenta el Camino
Primitivo con 3 ramales o variantes menores: la primera de ellas
es la conocida como la Ruta de los Hospitales que, desde las cercanías
de Tineo, conduce al Alto del Palo sin atravesar Pola de Allande.
La segunda recibe el nombre de Variante de Sobrado, iniciándose
desde la capital lucense para, tras atravesar los municipios de
Sobrado, Friol y Boimorto, enlazar con el Camino Francés
en Arzúa. La tercera de ellas consiste en un corto ramal
que en lugar de incorporarse a la vía principal en Palas
de Rei, gana unos kilómetros hasta la localidad de Melide.
EL
CAMINO PRIMITIVO POR ASTURIAS
Oviedo
El Camino de
Santiago Primitivo se inicia en Oviedo, ciudad que, como capital
del Reino de Asturias tras la llegada al trono de Alfonso II, fue
dotada de una completa infraestructura de equipamientos relacionados
con la monarquía y la corte. El palacio real, a juzgar por
la documentación conservada, sería sin lugar a dudas
un magnífico edificio del que apenas se han conservado vestigios;
sin embargo, varios son los equipamientos religiosos ovetenses de
época prerrománica llegados a nuestros días:
San Julián
de los Prados
De todas ellas,
es San Julián de los Prados, conocida popularmente como el
Santullano, la más antigua y mejor conservada. Remonta sus
orígenes a los tiempos del Rey Casto, quien la mandaría
levantar como parte del complejo palaciego con que contaba la corona
a extramuros de la ciudad.

Precedido por
un pórtico adelantado, consta el templo de tres naves cubiertas
de madera, un marcado transepto y una cabecera tripartirá
de testero recto. Sin embargo, el principal interés del conjunto,
por su originalidad y buen estado, se ha centrado en la magnífica
colección de pinturas murales conservadas en el interior,
en las que, entre fórmulas geométricas de gran decorativismo,
fueron representados motivos arquitectónicos que reproducen
construcciones palaciegas del momento.
Iglesia de
San Tirso
Contemporánea
al Santullanu, la iglesia de San Tirso fue también mandada
construir por Alfonso II, conservándose tan sólo de
su estructura original el restaurado muro del testero, el cual quedaba
abierto mediante un triple vano de ligera herradura enmarcado en
un alfiz.

El Monte
Naranco
A sólo
tres kilómetros de la urbe ovetense y sobre las faldas del
Monte Naranco, el rey Ramiro I se mandó edificar a mediados
del siglo IX un complejo palaciego suburbano del cual, han subsistido
dos edificios sobresalientes; la Iglesia de San Miguel de Lillo,
y el enigmático edificio conocido como Santa María
del Naranco.

El aspecto actual
de la iglesia palatina de San Miguel difiere considerablemente de
su concepción original ya que, debido a sucesivos derrumbes,
tan sólo ha llegado a nuestros días el vestíbulo
y el primer tramo de las tres naves con que contaría y que,
a juzgar por sus proporciones, debió ser un edificio de gran
relieve. Al igual que San Julián de los Prados, estaría
cuajada de pinturas murales al interior, hoy muy deterioradas. De
sobresaliente interés resultan las jambas que flanquean la
puerta de acceso al templo, cuyos relieves, parecen inspirados en
dípticos bizantinos.
Justo
enfrente de San Miguel de Lillo, se levanta la llamada iglesia Santa
María del Naranco, un edificio sobre cuya utilidad antes
de ser sacralizada y convertida en templo, mucho se ha especulado.
Ya fuera concebido como pabellón de caza y recreo para el
monarca, o como aula regia tal y como se viene concluyendo últimamente,
lo cierto es que se trata de una construcción única
en el mundo.
La fábrica,
de gran solidez, se eleva en dos pisos; uno inferior cerrado y cubierto
con bóveda de cañón; y una planta noble de
mayor esbeltez y abierta mediante vanos que, en los extremos, se
convierten en auténticas tribunas que asoman a la ciudad
de Oviedo. Al interior, además de las fórmulas soguedas
típicamente prerrománicas desplegadas a lo largo y
ancho de todo el conjunto, llaman la atención los 32 medallones
tallados en bajo relieve en las enjutas de los arcos, desplegándose
en ellos escenografías de temática animalística.
La Foncalada
En el centro
de la ciudad de Oviedo, la conocida como Fuente de la Foncalada
es el único vestigio conservado de carácter civil
heredado de los tiempos de la Monarquía Asturiana, concretamente
de época de Alfonso III, según parece confirmar una
Cruz de la Victoria tallada en el frontón que remata el pequeño
pabellón.

La Catedral
y la Cámara Santa
La catedral
de Oviedo, a día de hoy, se presenta como un soberbio edificio
del más puro estilo gótico que cobija en su interior
diversos vestigios de construcciones anteriores:

De época
altomedieval, el elemento más relevante es sin duda la Camara
Santa, un espacio heredero de la primitiva seo ovetense mandada
levantar por por Alfonso II el Casto. Consta de dos plantas; una
inferior de época prerrománica; y una superior del
siglo XII cubierta con bóveda de cañón cuyos
fajones, descansan sobre esculturas de los doce apóstoles.

En la actualidad,
la Cámara Santa alberga el tesoro de la Catedral, un magnífico
muestrario de orfebrería prerrománica del que caben
ser destacadas piezas como la Cruz de los Ángeles, la restaurada
Cruz de la Victoria y la Caja de las Ágatas.

Adosada al costado
meridional de la actual fábrica gótica se conserva
el primitivo campanario románico de la catedral, una torre
levantada sobre un basamento prerrománico que queda abierta,
en sus dos cuerpos superiores, mediante vanos de medio punto con
capiteles historiados.
Alrededores
de Oviedo
Muy cerca de
la capital ovetense y, por lo tanto del Camino de Santiago Primitivo,
encontramos otras dos iglesias de gran interés: La primera
de ellas es la de San Juan Evangelista de Priorio, templo tardorrománico
que se enorgullece de albergar el único tímpano historiado
del románico asturiano, apareciendo representada la Maiestas
Domini flanqueada por un logrado Tetramorfos. No muy lejos, la también
tardía Iglesia de San Esteban de Sograndio conserva un interesante
muestrario decorativo que ha venido siendo puesto en relación
con los talleres de la Cámara Santa y de San Pedro de Villanueva.
Las
Regueras: San Pedro de Nora
Saliendo de
Oviedo en dirección Oeste, el primer municipio que atraviesa
la ruta es el de Las Regueras, donde sobresale la Iglesia prerrománica
de San Pedro de Nora.
Ubicada junto
a la antigua vía romana que comunicaba Austurica Augusta
(Astorga) y Lucus Asturicum (Lugo de Llanera), su primera mención
documental se remonta a tiempos del rey Alfonso III, sin embargo,
su enorme parecido estructural con la capitalina basílica
de San Julián de Los Prados ha hecho que su construcción
se relacione con la obra de Alfonso II el Casto.

Consta, al igual
que el Santullano, de un pórtico avanzado a los pies que
precede a una estructura de tres naves que, en este caso sin crucero,
comunican con una triple cabecera de testero recto, elevándose
sobre el ábside central una cámara cuya única
apertura se reduce a un vano tríforo con dovelaje de ladrillo.
Muy cerca de
Nora y atravesada por el Camino, la pequeña localidad de
Valsera contó con una interesante iglesia románica
que a día de hoy, sólo pervive en el recuerdo de los
más mayores y en alguna vieja fotografía.
Grado
La prospera
villa de Grado, capital del concejo de su mismo nombre, se presenta
como la típica población de camino, articulándose
su urbanismo a partir de una larga calle central en la que se disponían
los principales equipamientos tanto religiosos como civiles.
Su actual iglesia
de San Pedro, levantada en estilo historicista, sustituye a una
fundación anterior de origen tardorrománico, habiéndose
encontrado diversas piezas medievales con decoración taqueada
hoy encastradas en su moderna fábrica. A las afueras de Grado,
también presenta decoración taqueada la portada de
la humilde iglesia de San Vicente de Castañedo.
Muy cerca de
la capital municipal, la pequeña localidad de Peñaflor
gozaría de cierta relevancia en los siglos medievales gracias
al puente que permitía al caminante sortear el cauce de un
ya caudaloso río Nalón. Junto a dicho puente, aún
en uso aunque muy reformado, fue levantado un complejo hospitalario
de peregrinos hoy desaparecido del que formaba parte la iglesia
de San Juan, de origen románica aunque muy restaurada.
Monasterio
de San Salvador de Cornellana
Ya en el concejo
de Salas y tras superar la pequeña Iglesia de Santa Eulalia
de Las Dórigas -donde se conserva su lápida fundacional
fechada en 1121-, el Camino pasa junto al Monasterio de San Salvador
de Cornellana.
El cenobio,
fundado en el primer cuarto del siglo XI por una hija del monarca
leonés Bermudo II, fue cedido un siglo después a la
orden de Cluny, convirtiéndose en uno de los prioratos más
influyentes del occidente de Asturias hasta el punto de que, a finales
de la misma centuria, alcanzaría total independencia de la
casa madre francesa.

Pese a ser profundamente
remodelado y ampliado en época barroca, son aún bien
perceptibles distintos restos de su fábrica original, destacando
al exterior los potentes volúmenes de su triple cabecera
semicircular; la puerta principal al recinto monacal llamada "de
la osa"; y los ingresos que, desde el claustro, comunicaban
con la iglesia y el zaguán.
También
atravesada por el Camino Primitivo e íntimamente relacionada
con el Monasterio de Cornellana, la Iglesia de San Juan de Godán
es una sencilla construcción tardorrománica de tipo
popular rematada en un único ábside cuadrangular en
cuyo alero, se conservan varios canecillos originales.
Salas
Declarada Conjunto
Histórico Artístico, la villa de Salas es otra de
esas localidades cuyo desarrollo se debió, en gran parte,
a su estratégica situación al borde del Camino de
Santiago.

De su patrimonio
artístico cabe ser destacado el antiguo Monasterio de San
Martín, hoy totalmente reformado pero del que ha sido rescatada
una interesante colección de piezas prerrománicas
hoy depositadas en el Palacio de Valdés-Salas, edificio datado
en el siglo XIV del que destaca su airosa torre fortificada.
Tineo
Pese que su
topónimo aparece ya citado en fechas anteriores, no sería
hasta que le fue concebida su carta puebla en el año 1222
cuando la villa de Tineo alcanzó cierta relevancia, constituyendo
un hito de notable importancia en los contextos jacobeos.

Mientras que
su extensísimo concejo es rico en cuanto a manifestaciones
románicas se refiere, en la villa capital apenas han pervivido
dos edificios de dicho periodo como son el antiguo Convento de San
Francisco con su destacable portada principal; y la pequeña
iglesia de San Pedro, antigua parroquia de la localidad que hoy
ha pasado a desempeñar la función de capilla cementerial.
Monasterio
de Santa María la Real de Obona
Dependiente
del concejo de Tineo, los orígenes del cenobio de Obona se
remontan, según algunas teorías no contrastadas, a
la época del rey Silo, cuyo hijo Adelgaster lo mandó
erigir a finales del siglo VIII. Sea como sea, las primeras noticias
fehacientes de la existencia de una comunidad monástica en
Obona datan del siglo XI.

Mientras que
las dependencias monacales auxiliares fueron reedificadas en tiempos
post medievales, conservándose además en un estado
bastante precario; la iglesia es un sólido edificio de principios
del siglo XIII construido siguiendo de manera muy estricta los dictados
cistercienses. Consta de tres naves separadas por arcos doblados
y apuntados que apean sobre sólidos pilares desprovistos
de cualquier alarde decorativo. Las tres naves desembocarían,
sin solución de continuidad, en otros tantos ábsides
semicirculares, conservándose a día de hoy sólo
dos de ellos.

Una de las piezas
más sobresalientes del monasterio de Obona es su soberbio
Cristo crucificado que preside el ámbito presbiterial del
templo, una talla de finales del siglo XII que, junto al custodiado
en el no lejano Monasterio de Corias, constituye una de las manifestaciones
más importantes de imaginería medieval asturiana.
Allande
Saliendo de
Tineo en dirección al vecino concejo de Allande, las suaves
ondulaciones que hasta ahora han acompañado al peregrino
desaparecen para convertirse en un relieve ciertamente accidentado.
Así, recién coronado el Alto de Porciles o de Lavadoira
y asentado sobre una ladera, se descubre la localidad de Pola de
Allande, presidida por la imponente mole del Palacio de Cienfuegos:
una soberbia construcción nobiliariaria originaria del siglo
XIV y reformada entre el XV y el XVI.

No lejos de
la capital municipal se encuentra la Iglesia de Santa María
de Celón, una de las más singulares del románico
occidental del Principado de Asturias. Fundado como monasterio dúplice,
probablemente femenino, rápidamente fue creciendo en riquezas
y heredades hasta que, como tantos otros del entorno, fue absorbido
por el poder de Corias.
En la actualidad,
la iglesia de Celón se presenta al exterior como un armónico
edificio de una sola nave rematada en un ábside cuadrangular
sin apenas retoques, destacando su portada occidental y su rica
colección de canecillos. Al interior, además de una
buena talla románica e la Virgen con el Niño, se ha
conservado un interesantísimo ciclo de pinturas murales de
estilo popular alusivas a la vida de Cristo que han venido siendo
datadas en el siglo XV.
Grandas
de Salime
Rebasada La
Pola de Allande, el Camino inicia una dura ascensión que
culmina en los más de mil cien metros de altitud del Puerto
del Palo, desde donde se inicia un prolongado descenso que conduce
a Grandas de Salime, en la misma orilla del colosal embalse del
mismo nombre.

Tierra poblada
desde tiempos pretéritos como bien atestiguan los numerosos
asentamientos castreños dispersos por todo el término;
durante los siglos medievales vivió al amparo de la ruta
jacobea, estando documentado en 1222 el paso por la villa del Rey
Alfonso IX en su peregrinaje a Compostela.
Muy probablemente
en ese espacio temporal debe contextualizarse la erección
de su Iglesia parroquial de San Salvador, de cuya obra original,
tan sólo se ha conservado una magnífica portada de
tres arquivoltas sobre columnas y capiteles con decoración
figurada; destacando uno de ellos en el que aparece representada
la escena de la Visitación, así como dos misteriosas
figuras talladas en altorrelieve sobre las jambas.
EL
CAMINO PRIMITIVO POR LA PROVINCIA DE LUGO
A
Fonsagrada
A partir del
Alto del Acebo, el Camino Primitivo se adentra en tierras gallegas
a través del Concejo de A Fonsagrada, cuyo topónimo
deriva de la existencia de una fuente relacionada con un hospital
de peregrinos del que es digna heredera la Capilla de Santa María.

Saliendo de
A Fonsagrada y al mismo pie del Camino Jacobeo, se conservan en
precario los menguados restos de lo que fue importante complejo
hospitalario de Santiago de Montouto, fundado en tiempos de Pedro
I el Cruel y que se mantuvo en funcionamiento hasta su abandono
en el siglo XX. Continuando el descenso, la vía ingresa en
el municipio de Baleria, cerca de cuya capital, O Cádabo,
sitúa la tradición una batalla entre Alfonso II y
una avanzadilla musulmana.
Castroverde
Ya
en plena planicie lucense, la localidad de Castroverde queda presidida
por la esbelta silueta de la torre del homenaje de su castillo,
único resto conservado, junto con algún lienzo de
muralla, de lo que fue en el momento de su construcción en
el siglo XIV morada de los Lemos.
En torno a Castroverde,
han sobrevivido varios templos de origen románico en localidades
como Soutomerille, Cellán do Mosteiro, Bolaño, Montecuberto
y Espasande.
Lugo
La milenaria
ciudad de Lugo, heredera de la romana Lucus Augusti, es una de las
más importantes etapas del Camino de Santiago Primitivo,
situándose apenas a una jornada de su entronque con el Camino
principal o Francés. Testigo de la dilatada historia de la
ciudad ha sido, desde su fundación, la magnífica muralla
romana, declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 2000,
y que abraza en su totalidad el centro urbano de la capital lucense.

De época
medieval, el edificio más relevante es la Catedral, situada
junto a la muralla muy próxima a la Puerta de Santiago. Sus
orígenes habría que remontarlos a tiempos del Obispo
Odoario, en pleno siglo VIII, siendo sustituida durante el primer
tercio del siglo XII por una fábrica románica más
capaz que, a día de hoy, resulta casi imperceptible al exterior
al estar oculta por un sinfín de reformas que fueron superponiéndose
desde el gótico de la cabecera, hasta el neoclásico
de su fachada.

Al interior
sin embargo, el aspecto del templo es puramente románico,
constando de tres naves cubiertas con bóvedas de cañón
apuntado la central y de aristas las laterales: sobre las cuales
además, se eleva un elegante triforio de concepción
similar al planteado en la seo compostelana.

También
de época románica es la puerta norte, la cual despliega
tres arquivoltas lisas enmarcando un interesante tímpano
en el que, sobre un capitel con la escena de la Ultima Cena, aparece
representado un monumental Cristo en Majestad dentro de una prominente
mandorla.
Alrededores
de Lugo
A tan sólo
15 kilómetros de la capital lucense se encuentra Santa Eulalia
de Bóveda, un edificio único de origen tardorromano
dedicado a la diosa Cibeles que, tras la oficialización del
Cristianismo, fue sacralizado y reaprovechado para sus rituales
y ceremonias.

El ingreso se
realiza a través de un marcadísimo arco de herradura,
dando paso a un espacio de planta rectangular rematado con bóveda
de cañón que cubre una modesta piscina. Se conserva
además un interesante repertorio de pinturas murales a lo
largo de sus muros interiores. El conjunto contaría además
con un piso superior hoy desaparecido.
Regresando al
Camino Primitivo, muy cerca ya de su entronque con el vial principal
a la altura de Palas de Rei, cabe ser destacada la encantadora iglesia
románica de San Román de Retorta, modestísimo
edificio de una sola nave en cuyo muro occidental, abre una sencillísima
portada de una arquivolta sobre columnas y tímpano liso.
Palas
de Rei
Citada en el
Codice Calixtino como una de las últimas etapas que debía
acometer el peregrino antes de su llegada a Santiago, la localidad
de Palas de Rei es el punto en el que confluyen el Camino Francés
y el Camino Primitivo.

En su extenso
término municipal, marcado por la inevitable influencia jacobea,
encontramos desde obras de la relevancia del Monasterio femenino
de Vilar de Donas o del Castillo de Pambre, hasta iglesias románicas
de carácter más popular como la de Santiago de Alba,
San Miguel de Coence, San Xulián do Camiño o Santa
María de Fontecuberta.
Ramales
secundarios del Camino Primitivo
Ruta de los
Hospitales: La llamada variante "de los Hospitales"
comunica la pequeña localidad de Borres, en el Concejo de
Tineo, con el Puerto del Palo sorteando la localidad de Pola de
Allande. Se trata de un ramal de dificultosa orografía que
debe su nombre a la existencia de dos hospitales llamados de Fonfaraón
y Valparaíso, hoy prácticamente desaparecidos.
Variante
de Sobrado: La variante de Sobrado es un ramal que, desde la
ciudad de Lugo, en lugar de descender hacia Palas de Rei, avanza
de manera más directa en dirección Oeste para, tras
atravesar los términos de Friol, Sobrado y Boimorto, enlazar
con la ruta principal en la ya coruñesa localidad de Arzúa.
Ramal hasta
Melide: La última de las variantes del Camino Primitivo
es la que, desde cerca de San Román de Retorta, conduce directamente
hacia Melide sorteando la villa de Palas de Rei.

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