Fiestas y Ocio en la Edad Media














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Fiestas y Ocio en la Edad Media

Introducción

La Historia actual considera el estudio de las festividades así como de las costumbres y de las actividades realizadas en el tiempo de ocio como elemento esencial para conocer todos los planos de aquellos acontecimientos que ocurrieron en el pasado.

Ocio medieval: danza

En este artículo nos centraremos en cómo los hombres y mujeres medievales organizaban su calendario de festividades, cómo lo disfrutaban y qué tradiciones imperaban.

Durante la Edad Media existieron fiestas religiosas- la mayoría- pero también muchas relacionadas con los ciclos agrarios - en una sociedad donde el calendario actual no existía y la tierra marcaba la vida de los habitantes rurales y urbanos-, aquellas propias de las cofradías y los gremios, asociaciones o hermandades, las organizadas por los señores y caballeros -destinadas a mostrar su poder y la fidelidad a la Corona- y otras provenientes de antiguas tradiciones locales practicadas desde tiempos inmemoriales.

Se ha calculado que, alrededor del siglo XIII, el número de días festivos, alcanzaba el tercio del total de días del año.

Cualquiera que fuese su origen, todas ellas eran momentos de socialización y creación de fuertes lazos además de suponer, en las mentes de los medievales, unos hitos que marcaban el sistema de ordenación del tiempo- como por ejemplo aquellas que daban la bienvenida a las estaciones-.

Como ha escrito Ladero Quesada:

La Edad Media fue un periodo denso y creativo en la elaboración de fiestas, sobre todo en sus primeros siglos, cuando la Iglesia perfeccionó su calendario de celebraciones y lo combinó con los ritmos estacionales y con diversos elementos procedentes de las culturas pre cristianas que daban como resultado, fusiones de las que aún hoy somos partícipes.

El objetivo de las celebraciones son múltiples, estando relacionado con la naturaleza de las mismas: encontramos algunas fiestas que se celebran con el fin de agradecer las cosechas o la unión en matrimonio, otras van orientadas al desarrollo de destrezas y de la fortaleza física, mientras que un tercer grupo persigue un fin moralizador o incluso el control social por parte de los poderosos y los eclesiásticos -pueden incluso llegar a ser un canal de educación religiosa o cívica- o como garante de la transmisión de sistemas culturales.

Fiestas religiosas

Hagamos un repaso por las principales fechas que en la Edad Media se celebraban fiestas directa o indirectamente relacionadas con lo religioso.

Navidad

Comenzando por la Navidad, diremos sobre éstas que son fiestas que se celebran desde los albores del cristianismo, coincidiendo con la aceptación de la religión. Así lo muestran las fuentes gracias a las que sabemos que días marcados en rojo como el 6 de enero, el nacimiento de Jesucristo, se celebra desde el siglo VI.

Carnaval

Dando un salto hasta febrero, nos topamos con el Carnaval, festividad que aún hoy sigue provocando discusiones sobre su procedencia. En lo que sí parecen estar de acuerdo es en el carácter que durante la Edad Media adquirieron, modificadas y mezcladas junto a las celebraciones de todas las fiestas que anteriormente se producían en invierno como aquella dedicada a asegurar la fecundidad de la mujer (15 de febrero) o la que veneraba a las mujeres casadas (1 de marzo).

Si atendemos a su nombre, Carnaval significa también el inicio de la Cuaresma- que comienza el Miércoles de Ceniza-, tiempo en el que se imponen las privaciones por lo que los días de Carnaval sirven para comer aquellos alimentos que luego estarán prohibidos y para practicar las actividades mal vistas antes de, atendiendo al calendario eclesiástico, el calvario de Jesucristo.

Son además, gracias al anonimato y la permisividad extrema que precedía a la prohibición, momentos de crítica a todo aquello que no gustaba en el momento.

Semana Santa

La Cuaresma concluía con la antigua fiesta de la primavera -actualmente llamada Semana Santa- donde se conmemoraba la muerte y resurrección de Cristo por medio de pasos, figuras que se mostraban en las procesiones, manifestaciones que surgieron en las comunidades mediterráneas alrededor del siglo XV.

Fiestas familiares

Bautizos, bodas y funerales eran los motivos familiares de celebración más habituales. Eran actos que marcaban los tiempos de las persona y servían, al mismo tiempo, para reforzar los lazos familiares.

Banquete Medieval

La celebración eran más grande cuan más alto subiésemos en la pirámide de población y cuanto más dinero poseyeran los padres de los novios. Desde el siglo XIII- nos cuenta Ladero Quesada- comenzó a haber regulaciones legales para limitar los gastos en banquetes, vestuario y otros aspectos de la fiesta, así se aseguraban que nadie ostentase a una celebración mayor de la que podía permitirse.

Respecto a las costumbres fúnebres, en lógico pensar que las desarrolladas hoy en día son sólo pequeñas variaciones de las realizadas en la Edad Media: el rito comenzaba con un velatorio donde estaban presenten las personas más cercanas al difunto, siendo el entierro, por cuestiones de salud pública y malos augurios, al día siguiente del fallecimiento. Los entierros que más llamaron la atención e incluso congregaban a millares de personas, eran aquellos de personas pertenecientes a la nobleza o la realeza, cuales contaban con una ofrenda y el acompañamiento del cuerpo hasta el lugar del entierro.

Fiestas no religiosas

El segundo gran tipo de fiestas eran aquellas políticas, momentos de ocio para el pueblo, sin adornos religiosos.

Celebraciones políticas

En este gran grupo podemos encontrar las celebraciones con motivo de la coronación de un nuevo monarca o la entrada de un rey o un noble victorioso en una ciudad, la que se engalanaba e invitaba a sus vecinos a estar presentes en el momento de la llegada, que era además una forma de mostrar la fidelidad del pueblo hacia su poder. Las celebraciones concluían con un glorioso banquete regado por vino en el sur de Europa, cerveza en el norte, bebida más consumida.

Torneos y Justas

Organizado también por la corona encontramos los torneos, verdaderas demostraciones del papel del monarca como señor feudal de sus caballeros y como modelo de las cualidades caballerescas máximas, las cuales mostraban ante el público para buscar el reconocimiento y la gloria, como si de un famoso se tratase hoy en día. La forma en la que se desarrolla el torneo fue evolucionando con el tiempo: comenzaron en Francia con luchas entre grupos para terminar siendo disputas entre dos caballeros. Entorno a estos acontecimientos se formaba una fiesta donde se repartía comida, humor y todo tipo de actividades.

Miniatura del  Codex Manesse (Siglo XIV) con una escena de Torneo Medieval

La importancia que tenían las justas o torneos derivaba del prestigio que en la sociedad feudal tenían los caballeros. Así lo demuestra por ejemplo otras actividades también dirigidas a ellos: la caza, la pesca o las corridas de toros, práctica común en el Medievo con la diferencia de que la lidia se producía desde un caballo, en plazas especialmente acondicionadas para ello, en las que sólo podían participar la clase alta que servía, entre otras cosas, para su entrenamiento.

Espectáculo taurino en las Cantigas de Alfonso X el Sabio

Ocio popular

Ejemplo de las fiestas y el ocio en el siglo XII. Flautista en una iglesia románica de Tudela (Navarra)Los juglares

Si de cultura hablamos, no podemos olvidar el papel de los juglares, poetas-cantantes que entretenían a las gentes de los pueblos y las ciudades, a los ricos y a los pobres, a las mujeres y los hombres.

Los primeros documentos que hablan de ellos han sido datados del siglo VII. Los temas preferidos por el público eran aquellos que hablaban de hazañas heroicas, amores imposibles y sutiles críticas que provocaban la risa de los espectadores.

(Autora del artículo/colaboradora de ARTEGUIAS:
Ana Molina Reguilón)

 

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Última actualización de "FIESTAS Y OCIO EN LA EDAD MEDIA" en octubre de 2009