Guía
del Románico en la Hoya de Huesca y Somontano
El recorrido
por los alrededores de Huesca (Hoya de Huesca y Somontano de Barbastro)
nos conduce por un territorio donde se combinan las últimas
estribaciones del Prepirineo y las llanuras del Somontano.
Estas dos
comarcas: La Hoya de Huesca y Somontanto ocupan el sector
centro-occidental de la provincia de Huesca.
En lo referente
a su arte, se trata de un románico tardío muy afectado
por el estilo cisterciense de las órdenes militares que señorearon
en Aragón.
Llamamos la
atención sobre el desarrollo de las portadas de este románico.
Son de grandes dimensiones y numerosísimas arquivoltas.

En otra faceta
completamente distinta, las formas elegidas en su escultura y el simbolismo
que derrochan, hacen del maestro de Alquézar uno de los más
interesantes del románico español.
En la selección
de monumentos que hemos hecho se encuentra las iglesias de San Salvador
y Santiago de Agüero, el Castillo de Loarre, San Pedro el Viejo
de Huesca, con su magnífico claustro y el claustro de la Colegiata
de Santa María de Alquézar.

No debemos
olvidarnos de visitar otras iglesias singulares e interesantes como
La ermita de Santa María de Salas, a las afueras de la ciudad
de Huesca, el Palacio de los Reyes de Aragón, Casbas, Peralta
de Alcolea, San Miguel de Foces en Ibieca, etc.
Románico en la Hoya de Huesca
Iglesia
de Santiago de Agüero
La
sorprendente iglesia de Santiago de Agüero
es una de las más preciadas joyas monumentales de la Hoya de
Huesca.
No cabe duda
que, a pesar de estar un tanto retirada, es uno de los monumentos
románicos aragoneses más famosos y visitados, incluso
por aquellas personas que no se consideran amantes del románico,
puesto que aparece en la mayoría de las guías turísticas
de contenido general.
A ello nos
es ajeno, su ubicación en un lugar solitario, en las cercanías
de la localidad de Agüero, pero encaramada en lo alto de una
colina rodeada de bosque. Para llegar hay que tomar una pista no asfaltada
que sale de la carretera.
También
ha sido objeto de numerosos estudios específicos por historiadores
del arte y aficionados, puesto que, como veremos, es un edificio con
muchos enigmas y particularidades -además de seguros replanteamientos
en la obra- por lo que no siempre dichos estudios han llegado a parecidas
conclusiones.
De
probable origen monástico, Santiago de Agüero comenzó
de una manera completamente soberbia, con una monumentalidad acusada
como pocas se construyeron en la Edad Media aragonesa. El
planteamiento era de planta basilical, constituida por tres naves
y cabecera tripartita, todo ello de exquisita fábrica de sillería
arenisca, donde encontramos numerosas marcas de cantero. Este planteamiento,
debió ser obra del taller que trabajó en la cabecera
de la Catedral de Santo Domingo de la Calzada puesto que hay grandes
concomitancias en el plano arquitectónico (tipo de ventanales,
protagonismo de las columnas al estilo hispanolanguedociano, etc.)
y escultórico (dos relieves de frisos esculpidos en el exterior
y en el interior de la cabecera).
En un momento
dado se ocupó de las obras el taller de San Juan de la Peña,
también conocido como taller del maestro de Agüero, precisamente
por su intervención en esta iglesia. De estos artesanos es
la espléndida puerta del muro sur.

Introducción al taller del Maestro de Agüero
Hay que recordar aquí la importancia de este taller
conocido como de Agüero o San Juan de la Peña. El taller de este maestro
y posiblemente sus discípulos trabajan entre 1170 y 1210 en el norte
de Huesca y, sobre todo, en las Cinco Villas de Zaragoza, llegando
a Navarra (Sangüesa): Claustro de San Juan de la Peña, Claustro de
San Pedro el Viejo de Huesca, Santiago en Agüero, San Gil de Luna,
San Salvador de Luesia, San Miguel Arcángel de Biota, San Salvador
de Ejea de los Caballeros, San Nicolás de El Frago, San Felices de
Uncastillo y Sta. Mª la Real de Sangüesa (Navarra).
Posible se trate de un maestro desgajado de uno de los
talleres vinculados a Silos.
Su plástica es muy fácilmente reconocible:
- Puertas con vanos estrechos flanquedas por numerosas
columnas.
- Presencia de tímpanos en dichas puertas.
- Ojos de insecto en los personajes.
- Moldeado de los cuerpos un tanto esquemático.
- Pliegues redondeados, sobre todo en hombros y muslos.
En cuanto a la iconografía, hay una serie de temas recurrentes:
- Bailarina contorsionada junto a un músico
- Leones andrófagos en las mochetas que soportan los
tímpanos.
- Guerrero contra el dragón
- Ángeles con aparente abdomen de insecto (aunque
lo que se pretende es representar la salida del cielo mediante ondas)
- Adoración de los Reyes Magos en tímpanos
Sin embargo,
tan magna empresa quedó inacabada y tras finalizar el primer
tramo de dichas naves, a modo de crucero, se cerró apresuradamente,
como se aprecia en el muro occidental donde se pueden observar perfectamente
los capiteles de las columnas de uno de los pilares de separación
de las naves. La volumetría resultante parece más la
de una iglesia de planta centralizada, a pesar de no disponer de cimborrio,
que de iglesia latina medieval.
Exterior
de la cabecera
El
soberbio juego de grandes columnas dobles y triples genera en el aspecto
exterior del templo ese aspecto robusto y poderoso. Salvo un
friso del que luego hablaremos y la puerta de ingreso, el exterior
es de una sobriedad escultórica total. Los capiteles y los
canecillos son completamente lisos.
Centrándonos en la cabecera, el ábside
mayor cuenta con dos grupos de tres columnas, siendo las centrales
mucho más gruesas. En los tres paños, hay sendos grupos
de dos aspilleras estrechas próximas que se corresponden a
los dobles ventanales del interior.
El citado friso se esculpió en la imposta que
sirve de base a los ventanales. Cuenta con una plástica y una
iconografía calcadas a ciertos grupos escultóricos de
la cabecera de la catedral de Santo Domingo de la Calzada. Concretamente,
encontramos el ciclo veterotestamentario de las tribulaciones de Job,
además de numerosas bestias fantásticas como dragones,
centauros, sagitarios y grifos.
Puerta sur
Es una soberbia y típica puerta del taller de
San Juan de la Peña: vano estrecho, tímpano bajo las
arquivoltas soportadas por mochetas, gruesas columnas y rico repertorio
escultórico lleno de gracia y movimiento.
En el tímpano se esculpió el episodio de
la Adoración de los Reyes Magos. Siempre ha llamado la atención
la sensación de gran dinamismo que trasmite este relieve -estamos
ya ante escultura tardorrománica de finales del XII, donde
el hieratismo plenorrománico deja paso al movimiento del gótico).
En este caso, el Maestro de Agüero consigue reflejar el impulso
de avance de los visitantes hacia la Sagrada Familia mediante tres
líneas diagonales: la de los brazos de los reyes magos que
se encuentran arriba, de pie; la mano del astrónomo postrado
que se prolonga en el cuerpo del Niño Jesús y el ángulo
que forma el bastón de San José con relación
al suelo.
También se ha hablado mucho de la postura de uno
de los reyes, postrado y besando el pie de Jesús. Tradicionalmente
se ha ligado esta postura a las ceremonias bizantinas. Sin embargo,
para Bango Torviso, se trata de una fórmula de vasallaje bien conocida
en el Occidente europeo, incluyendo los reinos cristianos hispanos.
En las mochetas que soportan dicho tímpano aparecen
los habituales leones andrófagos tan característicos
de este taller. En las columnas, vemos escenas de músicos y
bailarinas, leones devorando una cabra, infantes guerreros en combate,
leones con cabeza humana, sagitarios, etc.
Los canecillos del tejaroz también son figurados,
con temas zoomorfos y antropomorfos.
Posiblemente, para evitar un debilitamiento del
muro por la apertura del vano de la puerta, en su interior se reforzó
con una arco sobre columnas semejante a un templete o baldaquino,
Aquí también encontramos numerosos capiteles del Taller de San Juan
de la Peña.
Interior
Cuando nuestros ojos se van acostumbrando a la oscuridad,
descubrimos un espacio de soberbia armonía y fuerte personalidad
medieval. El ábside central es una obra maestra y nos llama
inmediatamente la atención. Dos gruesas columnas adosadas al
muro absidal recogen los nervios de refuerzo de la bóveda de
horno Una preciosa arquería sobre finas columnas rodea el hemiciclo
en su nivel más bajo. Sus numerosos capiteles muestran diseños
geométricos y vegetales, salvo uno que muestra la cabeza barbada
de un monarca medieval. Algunos autores han relacionado este rostro
regio con el posible comitente de la iglesia que nos ocupa.
Pero del interior, además de su noble arquitectura,
debemos fijarnos en el friso a modo de imposta del interior del ábside
meridional. Está repleto de escenas del Ciclo de la Natividad
de Cristo y es obra de las mismos manos que los relieves del exterior
del ábside central, y que asociamos a Santo Domingo de la Calzada.
Iglesia de San Salvador de Agüero
No hay que olvidar que en el centro de la propia población
de Agüero tenemos la iglesia de San Salvador que funciona como
templo parroquial de la localidad.
En origen fue una iglesia del siglo XII pero, a diferencia
de su hermana de Santiago, fue muy adulterada durante las centurias
siguientes (especialmente en los siglos XVI y XVII), si bien quedan
restos de muros, parte de la cabecera, la escalera que sube a la torre
campanario y una excelente portada en el costado septentrional que
es tan apreciable que centra el mayor interés de nuestra visita
a esta iglesia, como veremos.
El edificio original constaba de una sola nave engarzada
a una cabecera de un ábside. Posteriormente se abrieron vanos
en los muros laterales para ampliarla. Todavía quedan algunos
capiteles fitomorfos y de leones.
Con todo, el interés del aficionado al románico
se centra en la soberbia portada del muro norte, que a pesar de no
se de grandes dimensiones, llama la atención por lo cuidado
de sus detalles. Todo ello a pesar de que parece que fue recompuesta
y reubicada aquí procedente de otro lugar.
Puerta de escaso abocinamiento de arquivoltas de decoración
variada: taqueado, palmetas, flores, etc. que cobija un precioso tímpano.
La temática de éste es clásica en
el románico: la Parusía de Cristo en Majestad entronizado
bendiciendo y mostrando el Libro de la Vida. El Tetramorfos rodea
a Jesús, con inscripciones que identifican a cada uno de los
evangelistas.
Una particularidad es que los extremos del tímpano
no son soportados por las esculturas-mocheta habituales sino por dos
columnas con sus respectivos capiteles. Si a estas dos sumamos las
cuatro que hay bajo las arquivoltas, en total son seis, con capiteles
de carácter simbólico (con gran protagonismo de los
leones y las aves interactuando con el hombre), más propios
del románico pleno que del tardorrománico en que se
encasilla a esta puerta.
De izquierda a derecha tenemos los siguientes motivos:
- Sirena ave de frente con las alas abiertas.
- Dos aves atrapando sendos peces.
- Hombre desnudo flanqueado por dos aves que dirigen
sus picos a la cabeza.
- Hombre con báculo flanqueado por dos leones.
- Dos leones con cabeza común.
- Hombre con aves a cada lado.
A pesar de la proximidad de esta iglesia de San Salvador
y la más famosa de Santiago, es evidente que los talleres que
trabajaron en ambas no son el mismo. Nada encontramos en San Salvador
del Taller de San Juan de la Peña.
En el interior nos interesa una pareja de capiteles voluminosos
que muestran leones y grifos de gran tamaño.
Más
información de Agüero,
Huesca
Iglesia de San Salvador de Murillo de Gállego
Lo primero que debemos significar de la iglesia de San
Salvador de Murillo de Gállego es que esta localidad no se
encuentra en la provincia de Huesca, sino en la de Zaragoza, aunque
comarcalmente se incluye en la Hoya de Huesca.
Otro dato interesante es que Murillo de Gállego
fue plaza adelantada en la reconquista aragonesa y formó parte
del denominado "Reino de los Mallos", pequeño y efímero
estado medieval (duró sólo unos catorce años)
constituido por Agüero, Murillo, Riglos, Marcuello, Ayerbe, Sangarrén
y Callén. Este reino perteneció a la reina Berta de Aragón
(1097– 1111) como dote de su marido Pedro I de Aragón.
Parece probable que poco después de recibir este
territorio -año de 1097- se mandará la edificación
de la iglesia de San Salvador dentro de los cánones del románico
pleno aragonés.
El aspecto general de las partes románicas
relaciona este templo con las cabeceras-cripta de Loarre o la de Sos
del Rey Católico. En efecto, en Murillo de Gállego se
edificó la cabecera triabsidal sobre un barranco, nivelándose
gracias a una cripta tripartita, como en los casos citados anteriormente.
Su particularidad estriba en que los ábsides laterales de esta
cripta se dispusieron a más altura que el central.
Hubo una consagración en 1110, pero ello debería
ser sólo aplicable a un espacio limitado del templo: posiblemente
cripta y parte de la cabecera pues observamos en todas las partes
de la iglesia, manos muy distintas en la escultura, que van desde
el buen románico pleno de esas fechas hasta la obra de artesanos
locales poco cualificados en las zonas más elevadas de la cabecera.
Interior
En el ábside central de la cripta encontramos
las esculturas más bellas, lo que resulta lógico como
consecuencia de las fechas en que se tallaron, alrededor del año
1100. En los capiteles encontramos preciosas parejas de aves y sirenas.
Hay que destacar dos curiosos ventanales que tienen la particularidad
de estar formado por dinteles -no arcos- sobre columnillas. Los absidiolos
laterales, por su parte, son muy sencillos.
Subiendo a la iglesia superior observamos que lo que
resta del periodo románico -insistiendo en que ésta
se desarrolló a lo largo de varias décadas- se limita
a la cabecera triabsidal, el transepto no acusado en planta, un tramo
de las naves y el cimborrio cubierto con bóveda nervada. El
resto de las naves es de construcción posterior, incluyendo
la puerta gótica del muro norte.
Exterior de la cabecera
No cabe duda que lo más sobresaliente de la iglesia
de San Salvador de Murillo de Gállego es la monumental vista
de la cabecera - cripta, a pesar de que la sacristía casi oculta
completamente el ábside septentrional.

Tienen los ábsides semicilíndricos fábrica
de sillería y contrafuertes que en lo alto se prolongan en
columnas. Sencillos vanos permiten la entrada de luz a la cripta.
Los ventanales de la cabecera alta son más elaborados, muy
abocinados, con arquivolta sobre columnillas. Tanto en los capiteles
como en los canecillos hay esparcida una gran colección temática
de escultura, cuya característica común es la ingenuidad
de la talla, prueba de una obra ya tardía realizada por artífices
populares.
Iglesia parroquial de Riglos
La localidad de Riglos no es famosa por su iglesia parroquial
románica sino por asentarse bajo los espectaculares y homónimos
"Mallos", enormes montañas rocosas verticales de
color rojizo que se ven desde larguísimas distancias.
Un tanto perdida entre su caserío, encontramos
la pequeña iglesia de Santa Cruz, capilla de un antiguo monasterio,
hoy convertida en parroquial.
Lo más significativo de este modesto monumento
románico es el conjunto de muros de sillería, los canecillos
figurados de su ábside y el crismón trinitario de su
puerta de ingreso.
Castillo
de Loarre

El Castillo
de Loarre es otro de los más importantes edificios, no sólo
de la Hoya de Huesca, sino de todo Aragón.
Se considera
el mejor castillo-santuario románico conservado en España.
Es
una Imponente fortaleza-santuario que fue baluarte decisivo en la
expansión del reino de Aragón hacia el sur y la reconquista
de Huesca.

En el año
1070 fue reconquistado por Sancho Ramírez que mando construir
una iglesia siguiendo los nuevos aires del románico internacional
irradiado desde Jaca.
El tambor absidal es de excepcional altura pues además de la
propia capilla engloba la cripta inferior.

En el interior
de la cabecera, además de las ventanas y vanos, llama la atención
el juego de arcos sobre columnas con los que se adorna la parte baja
de la capilla.
Más
información del Castillo
de Loarre
Torre campanario de Ayerbe
La iglesia románica de San Pedro de Ayerbe fue
demolida en el siglo XIX.
Afortunadamente, no se destruyó también
su campanario, sino que se mantiene erguido en su lugar, mostrando
sus dos elegantes pisos de huecos geminados de campanas en cada cara.
Románico en la ciudad de Huesca
San
Pedro el Viejo de Huesca
Edificio religioso
que se constituye en el lugar que ocupaba el templo mozárabe
que servía de de culto a la comunidad cristiana durante los
largos siglos de ocupación musulmana.
Se trata de
una iglesia del primer tercio del siglo XII aunque con muchos añadidos
de otras épocas, como suele ser habitual.
Aunque la
iglesia es interesante, lo más destacado es el magnífico
claustro compuesto por cuatro pandas con arcos de medio punto sostenidos
por dobles columnas pareadas.

Aunque hay
bastantes capiteles que son réplicas de los originales, se
puede decir que su calidad es extraordinaria.
Todo un conjunto
de escenas bíblicas de gran contenido narrativo se pueden encontrar
en este claustro.
Más
información del Monasterio
de San Pedro el Viejo
Palacio de los Reyes de Aragón,
Huesca
El Palacio Real, o de los Reyes de Aragón,
se encuentra en la zona más alta de la ciudad de Huesca. Este
edificio se construyó entre finales del siglo XII y comienzos
del XIII, y constituye uno de los pocos vestigios que se han conservado
en la Península Ibérica de románico civil. Desde
finales del siglo XV el edificio fue ocupado por la Universidad de
Huesca, fundada por el rey Pedro IV en el siglo XIV. Del antiguo Palacio
de los Reyes de Aragón tan sólo ha sobrevivido al paso
de los siglos el Salón del Trono y una torre hexagonal que
reaprovechó el espacio de la antigua Zuda musulmana, con las
conocidas como Sala de Doña Petronila y, en la parte inferior,
la Sala de la Campana. Estos espacios se encuentran integrados en
el Museo Provincial, que ha logrado reaprovechar estas salas para
la exposición permanente de las piezas.
Sala de Doña Petronila
La Sala de Doña Petronila en realidad es
la antigua capilla del Palacio Real, y, la llamada Sala de la Campana,
situada en el nivel inferior actuaría como cripta de este espacio.
Esta capilla es gemela a la iglesia
de San Gil de Luna, aunque en ésta existe abovedamientos y
en la sala oscense no. Tiene una planta hexagonal, condicionada por
la estructura de la antigua fortificación islámica.
La cabecera está formada por un ábside semicircular,
que se precede de un presbiterio y una nave, y se cubre por medio
de un tejado a dos aguas, aunque originalmente todo el espacio se
encontraría abovedado.
La parte inferior del ábside,
el presbiterio y la nave se articula por medio de una arquería
ciega de medio punto que confiere dinamismo al muro. El ábside
además, se encuentra dividido en cinco tramos por medio de
unas columnas de gran esbeltez.
Todos los capiteles de esta sala son
historiados, y su talla es de una delicadeza extraordinaria, lo que
denota la calidad de los escultores que se encuentran detrás
de este proyecto. Muchos de ellos conservan restos importantes de
policromía.
En lo relativo a la iconografía predominan
las escenas del Ciclo de la Natividad y algunas de la vida pública:
Abraham, vuestro padre, se regocijó de que
vería mi día; y lo vio y se regocijó. Le dijeron entonces los judíos:
Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto
a Abraham? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo:
Antes que Abraham fuese, yo soy. Tomaron entonces piedras para arrojárselas,
pero Jesús se escondió y salió del templo;
y atravesando por en medio de ellos, se fue.
Sala de la Campana
Por medio de una escalera situada
en el sur del torreón se comunica con la Sala de la Campana.
Este espacio también tiene planta hexagonal, alargada en dirección
este-oeste y cubierta con bóveda de arista y bóvedas
de horno en sus extremos norte y sur. Se ilumina por medio de dos
ventanales en el ábside norte y otro, descentrado, en el sur,
con una gran derrama. El nombre de esta sala deriva de una antigua
leyenda, que narra como el rey Ramiro II el Monje (1134-1137) mandó
cortar la cabeza de algunos nobles que se rebelaron durante su reinado,
usando la cabeza del obispo como badajo de una campana situada en
esta sala.
Salón del Trono
El otro espacio que se ha conservado
del antiguo Palacio de los Reyes de Aragón es el Salón
del Trono, que se comunica con la Sala de la Campana y la Sala de
Doña Petronila por medio de dos vanos situados en el muro norte.
Es un espacio de planta rectangular, muy modificado, cuyos muros se
cubren con gruesos sillares y que se ilumina por grandes vanos situados
en la parte superior de los muros.
Desde 1690 esta sala fue utilizada
como Paraninfo de la Universidad de Huesca, y debió de ser
en ese momento cuando se sustituyó la primitiva cubierta medieval
por la bóveda actual.
Más
información del Palacio
de los Reyes de Aragón, Huesca
Más
información: Guía
del Museo Provincial de Huesca
Ermita o Santuario de Nuestra
Señora de Salas
El Santuario de Nuestra Señora de Salas se
encuentra a un kilómetro al sureste de la ciudad. Es un edificio
de gran belleza, cuya fecha de construcción resulta incierta,
y que se ha modificado mucho a lo largo de los siglos. A finales del
siglo XII y comienzos del XIII las fuentes indican que la reina Doña
Sancha (1154--1208) reedificó esta iglesia, con lo cual anteriormente
ya debía de haber aquí un templo, de estructura desconocida.
El edificio del siglo XIII debía de tener tres naves, aunque
tan sólo se ha conservado de época medieval su cabecera,
el hastial occidental, la parte baja de la torre y algunos muros perimetrales.
Todo esto evidencia una iglesia de un gran tamaño, que sigue
los modelos y diseños característicos del tardorrománico.
El resto del edificio se corresponde con una reforma realizada en
el siglo XVIII por el arquitecto José Sofí, que modificó
por completo el interior.
Exterior
Es en la fachada de los pies donde
mejor se observan los restos medievales. Este muro se encuentra estructurado
por una portada formada por un arco de medio punto abocinado mediante
seis arquivoltas, decoradas con motivos geométricos, que se
apoyan en sus correspondientes columnas con capiteles finamente labrados
con formas vegetales. Sobre la misma hay un gran óculo, cuya
tracería calada fue realizada en el siglo XX. La estructura
general recuerda a la portada de La Anunciata de la Seu Vella de Lleida,
edificada en los mismos años.
La cabecera es plana, con cuatro ventanas
estrechas en forma de aspillera, aunque originalmente contaba con
un gran ventanal en la parte superior, del que tan sólo se
ha conservado parcialmente la parte inferior.
En el muro septentrional se adosó
en el siglo XVI un pequeño porche con una arcada de medio punto
y, en el interior, puede verse una puerta formada por un sencillo
arco de medio punto que en la actualidad se encuentra cegado. Junto
a ella hay otras tres ventanas con forma de aspillera que se corresponden
con la parte inferior de la torre campanario.
Interior
En su interior se conserva la talla
románica de la Virgen de Salas, protagonista de algunas Cantigas
de Alfonso X el Sabio (1252-1284), y la Virgen de la Huerta, realizada
en el siglo XIV.
La llamada Virgen de Salas es una
talla de madera sobredorada del s. XIII recientemente restaurada que,
al parecer, procede de la localidad de Salas Altas. Se trata de una
talla tardorrománica con una Virgen entronizada de dulces facciones
que sostiene al Niño en brazos.
La Virgen de la Huerta es una talla
de madera recubierta de plata, con una Virgen representada de pie,
que sostiene al Niño en brazos, de estética gótica.
En el interior también pueden
verse, en la cabecera, algunas pinturas murales que se conservan en
buen estado, con una iconografía que gira en torno a las santas
Catalina y Lucía.
Iglesia de San Miguel de Foces,
Ibieca
La sorprendente iglesia de San Miguel de Foces se
halla en medio del campo, a unos pocos kilómetros de la localidad
oscense de Ibieca.
Siempre sorprende acceder a este edificio
tan perfectamente construido por una pista de tierra, por su localización
en medio de un prado rodeado de campos de cereales.
Realmente San Miguel de Foces es una iglesia
gótica, completamente abovedada por crucería, tres ábsides
ya poligonales e interesantísimas pinturas murales pertenecientes
al periodo del gótico lineal en su interior.
Sin embargo, aparece en la sección
del románico de la Hoya de Huesca y el Somontano porque aún
cuenta con resabios románicos, como su puerta sur, de arquivoltas
de medio punto, muy relacionada con la de la Ermita de Salas de Huesca
y la Puerta del Palau de la Catedral de Valencia.
También hay que señalar algunos
capiteles figurados con iconografía arcaizante románica
en el interior de la cabecera.
Más
información de San
Miguel de Foces - Ibieca
Monasterio de Santa María de la
Gloria de Casbas
El de Casbas fue un relevante monasterio cisterciense
femenino situado al este de la comarca de la Hoya de Huesca.
Todavía conserva un importante conjunto
de edificaciones y estancias monacales, pero muy transformadas en
siglos bajomedievales y postmedievales.
Lo más apreciable desde la óptica
románica es la iglesia, aunque también ha sufrido importantes
alteraciones. Se conserva la cabecera tripartita, la cúpula
del cimborrio y una puerta muy decorada en el muro meridional con
un tímpano que lleva crismón trinitario que acoge en
su centro un Agnus Dei.
Más
información de Monasterio
de Santa María de la Gloria de Casbas
Románico en el Somontano
Colegiata
de Alquézar
Alquézar es una bellísima
y medieval población declarada Conjunto Histórico Artístico,
localizada en el cañón del río Vero.

Su origen es musulmán
y fue reconquistada por el rey Sancho Ramírez en el año
1065.
En 1099, el rey aragonés
Sancho Ramírez dotó a Alquézar de una comunidad
de canónigos agustinos y se construyó una iglesia colegiata
románica que fue sustituida por otra tardogótica en
el siglo XVI.
En el siglo XIV se construyó
el claustro gótico pero de formas arcaizantes cercanas al románico
(arcos de medio punto sobre columnillas pareadas) y decorado con pinturas
murales sobre la infancia de Jesús.

A nosotros nos interesa especialmente
los arcos sobre columnas románicas de la primera mitad del
siglo XII y que sobrevivieron en el claustro gótico. Hay seis
capiteles historiados románicos que relatan fundamentalmente
temas del Génesis: