Románico en el Valle de
Sedano

Esta ruta
es un itinerario de contrastes, de supremas bellezas naturales y
de exquisiteces románicas. Los Valles de Sedano y Manzanedo
fueron tierras de hidalguía, de historia y de arte, de pueblos
repletos de recuerdos patrimoniales y de románico.
Románico
en el Valle de Sedano
Moradillo
de Sedano y Gredilla de Sedano hacen acopio de maravillas
románicas por lo que han sido elegidas como ejemplos de la
comarca burgalesa del Valle de Sedano.
Gredilla
de Sedano
El
templo parroquial de Gredilla de Sedano es de una sola nave cubierta
con bóveda de medio cañón, cabecera de ábside
semicircular y portada situada al sur.
Es éste
el elemento más elegante y vistoso. Tiene dos arquivoltas
apuntadas y columnas con capiteles bien labrados. Lo más
importante es el tímpano. Aparece María en un trono
y coronada; el arcángel Gabriel, arrodillado, anuncia la
"Buena Nueva"; San José les acompaña sentado, así
como San Pedro y San Pablo.
El interior
de la iglesia de Gredilla de Sedano rezuma encanto medieval. Destaca
además de su buena arquitectura los conjuntos escultóricos
donde abundan las arpías, carátulas o cuadrúpedos
devorando a un corderito. La huella del Segundo Artista de Silos
se ve reflejada en la escultura de esta pequeña iglesia,
en la que probablemente trabajaron dos buenos maestros.
Moradillo
de Sedano
Estamos
ante uno de los monumentos más significativos de la provincia,
datado en 1188. Nos referimos a la iglesia de Moradillo de Sedano.

Lo más
bello es la gran portada que recoge los 24 Ancianos del Apocalipsis,
La Anunciación, La Visitación, muerte de los Inocentes,
huida a Egipto, etc. Los capiteles están labrados con escenas
de jinetes, leones, dragones de largo cuello, carátulas aladas
y grifos. Dato curiosos ofrecen los centauros femeninos con tocados
propios de la época.
En el muro
meridional de la iglesia de Moradillo hay una arcada ciega con columnas
pareadas y capiteles de acantos, arpías trasgos de gran delicadeza
plástica.

Su escultura
está relacionada directamente con el Segundo Maestro de Silos.
Románico
en el Valle de Manzanedo
El Valle
de Manzanedo se encuentra al norte del de Sedano, al noreste
de la provincia de Burgos y muy cerca ya de la gran comarca del
Campoo palentino y del enorme embalse del Ebro.
Llama la
atención que cuando entramos en el Valle de Manzanedo, el
paisaje cambia rápidamente y ciertos colores ocres de los
páramos que se hallas cerca rápidamente se tornan
de verde intenso debido a la frondosa vegetación del valle.

En este recorrido,
comprobaremos la baja densidad de población del territorio.
Los pueblos son pequeños y de un encanto delicioso, donde
no faltan las segundas residencias de personas deseosas de paz y
tranquilidad.
En el Valle
de Manzanedo y sus alrededores hay un nutrido ramillete de iglesias
románicas (como en casi toda la provincia de Burgos) y de
todas ellas hemos elegido las dos más completas e interesantes
que son la de Crespos y San Miguel de Cornezuelo.
Crespos.
Iglesia de la Inmaculada Concepción
Crespos
es un pueblecito minúsculo rodeado de un verdor impresionante.
En medio de la aldea y sobre una ligera cuestecita podemos ver la
iglesia de la Inmaculada Concepción, fechada en la primera
mitad del siglo XII.

Se trata
de un templo pequeño, de líneas compactas, austero
en su aspecto externo. El ábside tiene contrafuertes y una
ventana cegada, además de dos impostas ajedrezadas, que también
veremos en San Miguel de Cornezuelo.
La puerta
está en el muro meridional. El arimez en que se abre sirvió
de base para la construcción de una espadaña evidentemente
muy posterior (siglo XVIII). Las arquivoltas tienen perfiles y decoraciones
geométricas, mientras que los capiteles son vegetales unos
y zoomorfos otros.
Los canecillos
son rudos pero de gran impacto visual. Uno de ellos muestra a un
hombre onanista, otro una liebre y quizás el más interesante
es el de una animal que parece engullir la cabeza de un personaje.
El interior
muestra una mejor y cuidad articulación, gracias a las arquerías
ciegas sobre columnas del hemiciclo y muros presbiteriales.
San
Miguel de Cornezuelo. Iglesia de San Miguel Arcángel
La iglesia
de San Miguel de Cornezuelo es la joya románica del
Valle de Manzanedo. Su ubicación a unos cientos de metros
del núcleo de la población y comunicada por una estrecha
carreterita exige preguntar por ella pues es bien fácil perderse.
Es posible que esta iglesia perteneciera a algún monasterio
y su construcción, dadas las relaciones estilísticas
con Crespos, deba fijarse -pero no con certeza) entre 1130 y 1150.
Aunque en nuestra página Web sobre el Románico en
los Valles de Sedano y Manzanedo, la iglesia de San Miguel de Cornezuelo
aparece en último lugar, hay que decir que es, al menos,
la más importante de todo el Valle de Manzanedo. La de Crespos
es más modesta y parece subsidiaria de aquella.
Vuelve a
mostrarse una buena obra de sillería con similares hechuras
que la de Crespos, pero con la particularidad de tener la puerta
en el hastial occidental y que, a pesar de lo que pueda suponerse,
no es lo habitual en nuestro románico, ni específicamente
en el románico rural burgalés.
El ábside,
además de los contrafuertes, tiene una ventana con aqruivolta
y columnillas con animales esculpidos.

Los canecillos
del ábside son interesantes por los motivos y la forma de
cincelarlos. El escultor utilizó los volúmenes de
forma nítida pero sin detalles ni texturas, empleando un
lenguaje rudo pero efectivo en su expresionismo. Entre ellos hay
músicos, mujeres exhibicionistas, gatos (¿o quizá
leones?), aves, un hombre con barril, etc.
Tiene esta
puerta un tímpano formado por varias piedras ensambladas.
La parte baja del mismo lleva un árbol con frutos y encima
una cruz patada y una escena donde un hombre armado con espada es
atacado por un cuadrúpedo, quizás un león.

La talla
es muy ruda y confirma la limitada pericia de quienes trabajaron
en estas iglesia de del Valle de Manzanedo, más proclives
a la cantería que a la escultura.
De nuevo,
el interior de la cabecera muestra una muy buena y elegante articulación,
gracias al ventanal del hemiciclo, las impostas taqueadas y especialmente
por la arquería mural.
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