Guía
del Románico en la comarca de Montes de Oca (Burgos)
La
Comarca de Montes de Oca y el Camino de Santiago
La
poco definida estructuración geográfica de las provincias
españolas en comarcas hace que para algunos, Montes de
Oca sea una auténtica comarca de Burgos, mientras que
para otros este territorio se reparte entre las comarcas de Sierra
de la Demanda y la de la Bureba.
Siguiendo a los primeros,
la Comarca de Montes de Oca ocupa un triángulo no demasiado
extenso del este burgalés, junto al límite provincial
con La Rioja, cuyas principales poblaciones son Belorado
y Villafranca de Montes de Oca.
Desde el punto de vista
orográfico, se trata de un territorio semimontañoso
perteneciente al Sistema Ibérico en su extremo nororiental.
Montes de Oca es uno de
los pasos naturales entre los terrenos llanos de los valles riojanos
y la meseta burgalesa, atravesando el Sistema Ibérico.

Cuando quedó
fijado el trazado del Camino Francés a Santiago, los peregrinos
atravesaban estos montes tras abandonar las fértiles tierras
riojanas de Santo Domingo de La Calzada en dirección a Burgos
y debían superar el Puerto de la Pedraja por un territorio
que oscila entre los 700 y los 1.150 metros de altitud.
Estos kilómetros
cruzando los Montes de Oca eran de gran dificultad debido a los
empinados y prolongados ascensos que han de realizarse, además
de que sus bosques eran merodeados por bandidos que asaltaban a
los peregrinos.

El
Románico en la Comarca de Montes de Oca
La pequeña comarca
de Montes de Oca no tiene tanta densidad de iglesias, ermitas y
otros restos románicos como las comarcas colindantes (La
Bureba, La Sierra de la Demanda y el Alfoz de Burgos) pero sí
tiene algunos hitos dignos de mencionar y todos ellos presentan
alguna curiosidad o característica que les hace particulares.
Del conjunto románico
de la comarca, hemos elegido los siguientes lugares: San Juan
de Ortega, Alarcia, Valmala, Cerezo de Río
Tirón, San Vicente del Valle y Redecilla del
Camino.

En el caso de San Vicente
del Valle los elemento románicos son puntuales, pero la esta
iglesia no nos defraudará pues se trata de un notable edificio
prerrománico que hunde sus raíces en los primero tiempos
del Reino Visigodo.
Valmala.
Iglesia Parroquial de San Martín
La iglesia parroquial de
Valmala es un curioso templo que reutilizó el ábside
de la primitiva parroquia románica como brazo de crucero.
En efecto, el templo actual es moderno. Afortunadamente, en el momento
de la ampliación decidieron respetar el ábside románico
y reutilizarlo de la manera descrita, ya que la iglesia clasicista
se orienta al norte.

Aislando nuestra atención
y fijándola en el ábside románico, apreciamos
su buena sillería de piedra de color cárdeno, como
es propio de todo este macizo montañoso del Sistema Ibérico.
Tiene planta semicircular
y el muro se anima mediante dos delgadas columnas. En medio del
paño central hay un ventanal cuya luz es una estrecha aspillera
rodeada de arquivolta plana, guardapolvos de puntas de diamante
y una pareja de columnas con capiteles sencillos. Los fustes de
estas columnillas son torsos, Lo que no deja de ser una curiosidad,
no demasiado habitual.

La puntas de diamante de
la chambrana que también se repiten en el borde del alero
nos hablan de una fase tardía del románico, de muy
finales del siglo XII o comienzos del XIII.
Curiosa es la colección
de canecillos que se conservan bastante bien, por los motivos esculpidos.
Muestran una pericia modesta en el manejo del cincel, pero hay que
reconocer que el escultor logró una gran expresividad en
los mascarones que creó. De todos ellos nos parece el más
sobresaliente aquél que parece mostrar la cabeza de una especie
de mandril aullando.
Alarcia.
Iglesia de La Asunción
Junto a Valmala se encuentra
otra aldea, la de Alarcia, perteneciente al municipio de
Rábanos y que no llega a una veintena de habitantes.
La iglesia se alza junto
a la carretera a Valmala y se encontraba, hasta hace pocos años,
en avanzado estado de ruina y amenazando su destrucción total.
Por fortuna, esta historia
ha tenido final feliz y en una visita reciente pudimos comprobar
que se había restaurado y asegurado su supervivencia.
Básicamente se trata
de un templo reformado en el siglo XV a partir del templo románico
original, del que queda la sencilla puerta del muro sur y una apreciable
colección de canecillos reaprovechados.
Cerezo
de Río Tirón. Iglesia de Nuestra Señora de
la Llana
Cerezo
de Río Tirón es un pueblo ubicado al norte de la comarca
de Montes de Oca, cerca de La Bureba.
Advertimos que quien visite
este lugar en busca de la románica iglesia de Nuestra
Señora de la Llana tan solo encontrará sus ruinas.
La magnífica puerta
de este templo, que se encontraba en muy buen estado, fue desmontada
y trasladada a la ciudad de Burgos a principios del siglo XX. En
concreto, se volvió a montar en el Paseo de la Isla,
uno de los parques de esparcimiento de la capital burgalesa, situado
junto al Arlanzón.
Lamentablemente, se eliminaron
las partes inferiores de las columnas con el fin de que se pudiera
observar mejor las esculturas de las arquivoltas, pero en cambio
se ha perdido algo de sus armónicas proporciones y el conjunto
se nos muestra achaparrado. Si a ello le sumamos que el parque es
un lugar de diversión concurrido por gentes de todas las
edades, el deterioro al que está sometido es bastante grande.

Las arquivoltas de
esta puerta son un total de siete, alternando los anchos baquetones
con otras planas con sus respectivas superficies esculpidas.
En una de las arquivoltas
se muestran a los veinticuatro ancianos del Apocalipsis y en otra,
una excelente colección de animales: cuadrúpedos,
y dragones preferentemente.
También los capiteles
están muy decorados a base de arpías, centauros, grifos,
etc.

Esta puerta pudo realizarse
a finales del siglo XII y es una excelente obra con ornamentación
muy cargada. Incluso muestra ciertos barroquismos en la labra de
ropajes y cabezas de cuadrúpedos.
El conjunto, por su labra
y por los motivos iconográficos guarda estrecha relación
con el románico de la zona de Sedano que es claramente deudora
del Claustro de Silos.
Redecilla
del Camino. Pila Bautismal de la iglesia de Nuestra Señora
de la Calle
Todo peregrino que hace
el Camino Francés debe parar en Redecilla del Camino
para visitar su iglesia parroquial de la Virgen de la Calle. Y es
que en un pequeño espacio habilitado como baptisterio, a
los pies del templo y guardada tras una reja pero perfectamente
visible, se encuentra una de las joyas de esta comarca burgalesa
de los Montes de Oca. Nos referimos a su espectacular pila baustismal,
una de las mejores de todo el románico español.

De más de un metro
de alto, esta pila de Redecilla del Camino está constituida
por un pie formado por un pilar circular al que se adosan ocho columnas
embebidas con sus respectivas basas románicas. Los fustes
no terminan en capitel, sino que soportan la copa de la pila que
tiene una silueta circular lobulada y en cuya cara externa se tallaron
las edificaciones de una ciudad a base de grandes torreones de planta
curva (coinciden con los lóbulos de la embocadura) y otras
torres menores amatacanadas, rematadas con chapiteles triangulares.
Los muros de esta ciudad imaginaria están estructurados en
pisos, separados entre sí por frisos o cenefas decoradas
con motivos geométricos. Cada fragmento de muralla aparece
calada con ventanales con arcos de medio punto.
La belleza de la pila radica
en el sabio ordenamiento de los elementos arquitectónicos
que representa, con un ritmo y simetría muy bien pensados.
Se trata de una pila original,
pues lo más habitual en estas pilas del siglo XII es encontrarnos
con los consabidos gallones o gajos, o bien arquerías o zigzagueados
que simbolizan las aguas del bautismo. También es frecuente,
en las pilas de mayor calidad, encontrar personajes y/o animales
relacionables con el papel del Bautismo en la religión cristiana.
Sin embargo, el escultor
de la pila de Redecilla del Camino emplea una fórmula originalísima
para representar la feliz consecuencia del sacramento bautismal.
Se trata de representar el paraíso al que sólo pueden
optar los bautizados que son redimidos del pecado original, y esa
representación se hace mediante la forma de una ciudad, la
Jerusalén Celestial del Apocalipsis de San Juan.

No es casualidad que la
ciudad representada en esta pila muestre tanto orden y perfección
para representar el Cielo. Ello nos recuerda otras representaciones
románicas del Cielo y el infierno, donde, al margen de los
detalles iconográficos, el primero es representado con elementos
arquitectónicos ordenados y actitudes y personajes serenos,
frente al caos y desorden del segundo.
Monasterio
de San Juan de Ortega
La iglesia del Monasterio de San Juan de Ortega es obra de
la segunda mitad del siglo XII. La cabecera es hermosa, con tres
ábsides de planta semicircular. El central tiene un ingenioso
juego de columnas en las que se apoyan diversos arcos superpuestos.
En el interior,
la arquitectura se trueca más de estilo cisterciense. La
escultura monumental está repartida en 76 capiteles, media
docena de los cuales son historiados.
Mención
especialísima merece el triple capitel que reproduce el ciclo
de la Natividad completo.
Dicho
capitel es objeto de admiración universal. En los equinoccios,
a las 5 de la tarde, hora solar, es protagonista de un acontecimiento
que se conoce como "Milagro de la Luz" gracias a un rayo de luz
que ilumina el capitel de la Anunciación, siendo la contemplación
del fenómeno algo fascinante, que mezcla el arte con la astronomía
y lo mítico.
El sepulcro
de San Juan de Ortega, conservado en la cripta, es una joya escultórica
del románico final español.
Está completamente decorado con figuras y escenas, con relieves
elegantes, de original factura y cuidada labra.
Ampliar
información sobre este monasterio en:
Monasterio
de San Juan de Ortega
San
Vicente del Valle. Iglesia de Santa María
Nuestra visita a este lugar
buscando románico es una simple excusa para contemplar un
importante monumento prerrománico.
San Vicente del Valle
se encuentra a unos quince kilómetros al sur de Belorado.
Aquí encontraremos uno de los edificios más controvertidos
e interesantes de la arquitectura altomedieval española.

La iglesia de la Asunción
de Santa María ha suscitado numerosas teorías sobre
sus fases constructivas y dado el escaso conocimiento que se posee
de la arquitectura tardorromana y visigoda, las conclusiones no
se pueden tomar como definitivas.

Tradicionalmente, se vine
aceptando que es un edificio (no se sabe si con función civil
o religiosa) cuyo origen estaría en el siglo VI, constituido
por una sola nave y erigido con enormes sillares, algunos reaprovechados
de construcciones romanas. Este edificio de modesta altura tenía
ventanales de medio punto que todavía se conservan en el
muro sur. Más tarde, todavía en tiempos visigodos,
se recreció en altura y se abrieron los ventanales ajimezados
de la parte superior.
Probablemente, en el siglo
X, durante el auge del Condado de Castilla, se añadió
la cabecera de mampostería, de una tipología bien
común en toda la zona de la Sierra de la Demanda burgalesa.

Ya a comienzo del siglo
XIII, la iglesia de Santa María de san Vicente del Valle
volvió a retocarse. En concreto se trazó de nuevo
el arco triunfal y la puerta del muro sur, que es una muy modesta
portada románica cuyo interés radica en una de sus
dovelas donde aparece una clara inscripción que la data en
el año 1224 (ERA MCCLXII).
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