Guía del Románico
en las Viejas Merindades
Esta
ruta se mueve por tierras de Villarcayo. Es el territorio
que se conoce como "Merindad de Castilla Vieja". La institución
de las "viejas" merindades se pierde en los siglos altomedievales,
cuando los condes y los reyes establecieron los "merinos" para administra
estos territorios que fueron como la cuna de la vieja Castilla.
Como otras
comarcas de Burgos, las Viejas Merindades conservan un riquísimo
patrimonio románico. Al encanto propio de este arte hay que
sumar el precioso paisaje en que se encuentran enclavadas la mayoría
de sus aldeas.
En esta
sección de las Viejas Merindades hemos elegido cuatro edificios
señores: San Pantaleón de Losa, Butrera,
Tabliega y Colina de Losa.
San
Panteleón de Losa
La ermita
de San Pantaleón de Losa, consagrada en 1207 es una de
las más fotogénicas y pintorescas de la provincia.
Se encuentra
encaramada en lo alto de una enorme peña saliente, en un
lugar de indescriptible belleza.
El edificio
de una gran calidad arquitectónica, aunque de modestas dimensiones.
Tiene una
alta nave engarzada con una cabecera de tramos presbiterial y ábside
semicircular.
Una buena
portada sirve de ingreso por la fachada occidental. Lo más
curioso es el atlante que la flanquea por un lado y el zigzagueado
por el otro.
En el hastial,
presbiterio y ábside hay algunos ventanales muy trabajados,
con arcos de medio punto sobre varios pares de columnas.
La escultura
de San Pantaleón de Losa es ruda pero lo motivos enigmáticos
e inqueitamtes. Aparecen numerosos rostros y cabezas (humanas y
demoniacas) y personajes "embutidos" en los baquetones
de las arquivoltas.
Esta misteriosa
iconografía y el lugar en que se encuentra el templo de San
Panataléon de Losa nos hace asegurar que no estamos ante
un edificio cualquiera.
Butrera
El ábside
de la iglesia de Butrera es soberbio, uno de los mejores
del románico de las Viejas Merindades de Burgos. Contrafuertes
prismáticos lo dividen en cinco paños, con un ventanal
cada uno. Destaca la ventana central, abocinada y con tres arquivoltas
apeadas en columnas.
En el alero,
los canecillos son de gran efecto ornamental y expresividad, apareciendo
grifos, encapuchados, Sansón y el león, hombres mesándose
la barba, el fiero león tornando su cabeza, etc. Mención
especial merece el "pensador" por su encanto y plasticidad.
La portada
es más tardía -siglo XIII- y se observa cierto apuntamiento
en sus arcos. Las columnas son esbeltas y los capiteles están
dañados, aunque se distingue la presencia de un guerrero
y aves.
Tabliega
El templo
parroquial de Tabliega procede de un antiguo monasterio de
mitad del siglo XII. Tiene cruz latina, ábside semicircular
al levante, portada al mediodía y torre sobre el crucero.
El ábside
va reforzado con contrafuertes y columnas y en los paños
existen ventanales. Los canecillos son interesantes por sus motivos:
músicos, monjes, guerreros, juglares, etc.
La torre
sobre el crucero fue iniciada al estilo de la de San Pedro de Tejada,
pero lamentablemente fue terminada en otra época y otro estilo.
Interiormente,
la atención deberá centrarse en el crucero y en el
presbiterio. El crucero se cubre con bóveda de cuarto de
esfera y sobre él, a semejanza de San Pedro de Tejada,
se elevaba la mencionada torre. Cuatro arcos torales aguantan el
peso.
En definitiva,
este templo románico de Tabliega es de construcción
esbelta, bien cuidada en su ejecución y de equilibradas proporciones.
Al buen acabado de los elementos arquitectónicos corresponde
una escultura variada y atrayente.
Colina
de Losa
El
templo de Colina de Losa es otra de las joyas del románico
de las Merindades de Burgos.
Se
conserva bien en sus partes fundamentales: nave, ábside semicircular
y portada a poniente, obras de finales del siglo XII.
Lo más
destacable y muy original en el románico burgalés
es la puerta, realizada por un autor con ideas propias. Tiene tres
arquivoltas y guardapolvos que se apoyan sobre columnas acodilladas.
Fustes,
capiteles, cimacios, jambas, todos los elementos están decorados;
es la mejor portada de la ruta.
En una arquivolta
el baquetón va sujeto por diferentes elementos y en otra
aparecen incisiones circulares de misterioso simbolismo. Los fustes
tienen decoración de estrías, escamas, círculos
concéntricos, bezantes y motivos vegetales. En los capiteles
aparecen escenas juglarescas y de animales.
En este
recorrido, además de las construcciones descritas, el misterioso
templo de San Pantaleón de Losa debe ser visitado
a pesar de lo penoso de su acceso en lo alto de una montaña.
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