Guía del Arte Románico
en la "Comarca de la Sidra", Asturias
Se
sabe que la comarca conocida como "Comarca de la Sidra" al este de
Oviedo y cuya capital es Villaviciosa (de la que nos ocupamos en
otra sección) fue ya poblada por los romanos y que tuvo protagonismo
durante el esplendor
del
reino
asturiano
y
más
tarde en siglos románicos.
Para esta sección
hemos elegido tres edificios de las decenas que existen: Monasterio
de Santa María de Valdediós, Valdebárzana y Narzana.
Características
del románico en la Comarca de la Sidra
Es ésta
una zona de elevada concentración de románico. Encontramos
en ella una gran variedad de soluciones no siendo monótono en
absoluto. No obstante algunas características comunes son el
carácter tardío de las construcciones y la similitud de
las portadas, de gran belleza, y decoradas con con arquivoltas de ornatos
geométricos y zigzagueados.
Monasterio
de Santa María de Valdediós
Para ir
a este "valle de Dios" situado en el valle de Boides,
no es necesario alejarse mucho de Villaviciosa, la capital de
la comarca, pues se encuentra a no más de
10 km. en carretera.
El Monasterio
cisterciense de Santa María de Valdediós visualiza
la impresionante evolución arquitectónica medieval
sufrida en tres siglos, los que van de finales del IX en que se
construye
el Conventín
prerrománico de San Salvador de Valdediós y comienzos del XIII
en que se edifica Santa María, de estilo románico evolucionado
y estética cisterciense.
Santa María
se muestra como un monumental y austero edificio de tres amplias
naves
y poderosa cabecera triabsidal articulada por columnas y ventanas de
medio punto.
La
puerta occidental de la iglesia es un ejemplar imponente por sus
grandes dimensiones
y
profusión decorativa, donde se repite el conocido y habitual
motivo "asturiano" del zigzagueado y dientes de sierra.
San
Andrés de Valdebárzana
La iglesia
de San Andrés de Valdebárzana presume de ser una de las pocas
fechadas del románico asturiano.
Según
consta en en una lápida del muro meridional, fue consagrada en el
año 1189.
Es
un edificio de una nave rematada en ábside plano. Por tanto, a pesar de ser obra del siglo XII avanzado, es una construcción todavía
apegada a la tradición prerrománica en lo que a la cabecera respecta.
El
ábside tiene un ventanal en el centro.
La
portada occidental es similar a la que veremos en Narzana, al menos
en estructura y morfología.
Los
capiteles de la portada y de los ventanales, además de motivos vegetales,
muestra un rico repertorio de animales, donde predominan las aves,
leones y basiliscos.
Toda
la fábrica es de mampostería salvo las esquinas y lienzos murales
que cobijan la puerta y las ventanas.
Santa
María de Narzana
La
iglesia de Santa María de Narzana es un buen ejemplo de lo que
solemos encontrar en el románico rural asturiano, es decir, arquitectura
modesta en combinación con rica y preciosista decoración.
Se trata de
una iglesia de una nave y ábside semicircular. La fábrica es de mampostería
excepto las partes más nobles donde se trabajó una buena sillería.
El ábside lleva
una ancha imposta decorada que se extiende desde los cimacios de
las columnas del precioso ventanal que hay en su centro.
Éste lleva
la acostumbrada arquivolta zigzagueante y las columnas llevan capiteles
de volutas.
Los canecillos
del ábside son interesantes, en especial los dos que muestran monjes
con un libro y rezando.
La única portada
está en el costado occidental bajo un pórtico cerrado. Muestra la
elegante disposición de arquivoltas zigzagueantes y con tetrafolias.
Lo más interesante
son los canecillos y metopas del tejaroz con rica iconografía.
Monasterio
de San Pedro de Villanueva
Aunque
Villanueva no está en la Comarca de la Sidra sino cerca de los
Picos de Europa, en el concello de Cangas de Onís, incluimos aquí
este señero edificio románico porque no está a más de 40 Km. de Villaviciosa.
San
Pedro de Villanueva es la iglesia monástica
de un monasterio románico que nació como cenobio
en el siglo VIII, según
la tradición.
Muestra una
magnífica cabecera de tres ábsides. El central se encuentra seccionado
por columnas que llegan hasta el alero.
Una ventana con arquivolta sobre columnas se abre en su centro.
Los
absidiolos son lisos salvo por sendas aspilleras que daban luz antes
de ser cegadas.
La fábrica
es de perfecta sillería, lo que imprime en sus volúmenes
unas sobrias
e imponentes formas arquitectónicas que contrastan con la delicadeza
de su ornamentación y tallas, especialmente de la portada meridional,
donde sobresale la temática galante e incluso amorosa, donde
el amor y la caza son protagonistas.
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